domingo, 11 de abril de 2010

Lecturas seleccionadas: Estafas basadas en el crecimiento (Parte II)


Los esquemas de Carlo Ponzi

Carlo Ponzi era un chorizo (un ladrón de lo peor). Nació en Parma (Italia) en 1882, y era indudablemente un chico espabilado, pero sus primeros tropiezos con la ley hicieron que, al cumplir 21 años, su familia lo embarcase como emigrante hacia los Estados Unidos, con la clara finalidad de librarse de él.

Durante el viaje en barco perdió apostando todos sus ahorros, así que al desembarcar tuvo que dedicarse a la picaresca.

Trabajó como camarero en varios sitios, pero enseguida le despedían, porque tenía cierta propensión a equivocarse al devolver los cambios. Tuvo varios trabajos eventuales (temporarios), y en ellos siempre surgían problemas.

Una vez que aprendió a hablar inglés empezó a trabajar en instituciones bancarias, y no tardó mucho en ser encarcelado en Canadá por falsificación de cheques, y luego se ganó una condena más larga en Boston en 1911, por su implicación en un negocio de contrabando de emigrantes italianos.

En 1919 dio su gran golpe. Cuando los inmigrantes italianos escribían a sus familias en Italia, empobrecidas por la guerra, incluían en las cartas unos cupones postales que se podían cambiar en Italia por sellos, y así los familiares podían contestar a la carta. Y Ponzi se dio cuenta de que, a causa de las devaluaciones de las monedas europeas, se podría ganar dinero comprando los cupones en Italia y vendiéndolos en los Estados Unidos. Así que montó una empresa, la Securities Exchange Company, y empezó a repartir cupones prometiendo unos intereses del 50% en mes y medio (un 2462% anual). Y naturalmente se hizo millonario inmediatamente, o mejor dicho, en muy breve tiempo dispuso de una enorme masa financiera.

Las viudas incluso hipotecaban sus viviendas, suplicándole entonces a Carlo Ponzi que aceptase los ahorros de sus vidas. Los intereses se pagaban puntualmente, pero de las arcas de Ponzi no salía ni un dólar sino por el contrario su disponibilidad de dinero aumentaba, porque todo el mundo (o una gran mayoría) reinvertía las ganancias en el negocio.

Claro, se presentaron algunas complicaciones legales, pero Ponzi, a sus 37 años, no sólo era un sobornador experto que se las sabía todas, sino que además ahora tenía sacos y sacos de dinero con el cual poder comprar la buena voluntad de funcionarios y de autoridades; y entonces, ese italiano era imparable, imbatible.

Así, de la noche a la mañana Ponzi se convirtió en un personaje famoso al que los periódicos ponían como ejemplo. Pero un buen día un periodista se puso a investigar sobre él...

El Boston Post publicó un artículo en el que un analista financiero explicaba que Ponzi no estaba haciendo nada con todo el dinero que tomaba prestado; además, para hacer frente a sus obligaciones, Ponzi necesitaría 160 millones de cupones, cuando en realidad sólo había 27.000 en circulación.

Y la conclusión a ese planteamiento era sencilla y muy obvia: "Su negocio consistía simplemente es amontonar el dinero que le ponían en las manos".


Es increíble la rapidez con la que se pueden propagar las malas noticias; inmediatamente Ponzi se vio rodeado de inversores furiosos que le impidieron huir. Y fue condenado a 5 años de cárcel.

Fue excarcelado al cabo de 3 años en prisión, pero volvió a ser juzgado inmediatamente, y fue condenado a otros 9 años.

En cuanto conoció el nuevo veredicto huyó a Florida, donde empezó a montar otra estafa, pero entonces ya era demasiado conocido. Así que tuvo que huir de nuevo, esta vez a Texas, donde se afeitó el bigote y la cabeza antes de enrolarse en un barco mercante, pero de todas formas le reconocieron y le detuvieron.

Tiempo más tarde y tras 11 años de prisión, al salir del presidio le estaba esperando una multitud para lincharle. Y como la policía se vio incapaz de protegerle, decidieron deportarle a Italia.

En su país natal inició nuevos negocios, como el contrabando de materiales estratégicos mientras trabajaba en una aerolínea, y en consecuencia de esas actividades se ganó más hospedajes en otras cárceles.

Finalmente terminó sus días en Brasil, solo y en la miseria.

Carlo Ponzi estafó unos 15 millones de dólares a 40.000 personas, y a veces se le atribuye injustamente ser el inventor de este tipo de estafas, pero la verdad es que antes de montar su propio negocio, ya había formado parte de un esquema de Ponzi en Canadá organizado por otros aventureros, que a su vez posiblemente habían sacado la idea de una estafa que realizó William Miller, apodado "520 por ciento", en 1899.

Pero tampoco estos últimos fueron los primeros, pero tampoco estos últimos fueron los inventores de estos mecanismos de fraude.

En España, Baldomera Larra, la hija del famoso escritor, y apodada "La Madre de los Pobres", organizó una estafa de Ponzi en 1876, 43 años antes de que lo hiciera Ponzi. Ofrecía un 30% de interés en un mes, y tuvo que cambiarse de casa para poder recibir a todos los clientes que la visitaban. Una fuente de la época estimó los estafados en esa oportunidad en 350.000, aunque este dato parece exagerado.

La ideóloga desapareció con 22 millones de reales, pero fue detenida y condenada por alzamiento de bienes. Sin embargo, su condena fue rebajada a seis meses gracias a las peticiones de clemencia de sus propios clientes, y no cumplió la pena por su avanzada edad.

Así pues, Carlo Ponzi debe su injustificada fama simplemente a los artículos del Boston Post, los que hasta permitieron ganar un Premio Pulitzer.


En realidad, las estafas de Ponzi "involuntarias" pueden ser muy anteriores al siglo XIX, porque hay una forma bastante natural en la que un negocio legítimo se puede ir convirtiendo gradualmente en un esquema de Ponzi.

Veamos, pensemos que un empresario pide un préstamo ofreciendo intereses mayores a los normales, porque sinceramente espera conseguir beneficios espectaculares al montar un determinado negocio. Al fracasar sus planes y conseguir ganar menos dinero del esperado, puede estar demasiado avergonzado para reconocerlo, y entonces decide pagar los intereses adeudados de todas formas.

Entonces, los inversores satisfechos quieren reinvertir sus ganancias, y el empresario las acepta, pensando que tiene una segunda oportunidad de hacer realidad sus planes. Pero si vuelve a fracasar en su segunda oportunidad, y en la tercera, y la décima, acabará gestionando un sistema de Ponzi sin habérselo propuesto. Muy posiblemente esto es lo que ocurrió con Madoff y Afinsa (inversión en sellos).

Los esquemas de Ponzi son un tipo peculiar de pirámides. El dinero que devuelven a los primeros inversores es simplemente el que acaban de introducir los últimos, así que los niveles de esta pirámide se van construyendo cronológicamente.

Pero al comparar esta mecánica con otras estructuras piramidales, encontramos tres diferencias importantes:

1. En un esquema de Ponzi sólo hay un estafador, mientras que en una pirámide los estafados se van convirtiendo en estafadores. Esto es particularmente importante a la hora de buscar responsabilidades penales.

2. Un esquema de Ponzi crece al incorporar más personas pero, también, cuando estas personas reinvierten sus ganancias. Uno podría pensar que los esquemas de Ponzi deben fallar cuando los inversores se lleven su dinero, pero los seres humanos somos codiciosos, y son pocos los inversores que salen de su pirámide; normalmente basta con que les enseñen los intereses un momentito e incluso que se los paguen, para convencerse de que ya han ganado, y decidir entonces reinvertir.

3. Suele estar claro cómo funciona una pirámide; sin embargo, en una estafa de Ponzi, los inversores simplemente se creen que el negocio está dando dinero, pero el engaño o la trampa radica en que la realidad no se sabe, pues de una u otra forma es encubierta o camuflada por el ideólogo.

Una estafa de Ponzi puede acabar de tres maneras:

A. Los estafadores huyen a tiempo con el dinero.
B. El sistema se hunde por su propio peso.
C. La estafa es expuesta por alguien que la descubre.

Como ocurre en general con los sistemas piramidales, los esquemas de Ponzi admiten un número enorme de variantes.

Citemos por ejemplo la estafa de Adriaan Nieuwoudt, en Sudáfrica en 1984, que consistía en vender un "activador" para cultivar en leche una sustancia que luego era comprada por un precio 30% superior al activador. Tanto el activador como la sustancia eran completamente inútiles, pero cómo no se "invertía" el dinero, sino que se usaba para "comprar" el activador, no parecía en absoluto un esquema de Ponzi.


¿Hasta qué punto son destructores los sistemas piramidales?

Brevemente recordemos algunas estafas piramidales recientes:

1. SOFICO, 1962, España y Portugal, 48 millones de euros. Nadie fue a la cárcel.

2. Dona Branca, Portugal, 1984. La "Banquera del Pueblo" prometía el 10% mensual y estafó 85 millones de euros a más de 600 personas. Fue condenada a 10 años de cárcel, de los que cumplió menos de 2 años debido a su mala salud; tenía 80 años, y murió poco después de ser excarcelada.

3. MMM, una empresa rusa, 1990, 1.500 millones de dólares estafados a dos millones de personas. Una persona fue condenada a 4 años y medio de cárcel.

4. Caritas, una empresa rumana sin relación con la ONG española, 1994, estafó 1.000 millones de dólares a 400.000 personas. Una persona fue condenada a un año y medio de cárcel.

5. Banca El Oro, Ecuador, 2005, 800 millones de dólares estafados a 50.000 personas, nadie ha ido aún encarcelado.

6. Madoff, 2008, Estados Unidos, 50.000 millones de dólares estafados, principalmente a millonarios de todo el mundo. Debido a su edad, es posible que no vaya a la cárcel o que se lo contemple de alguna manera.

7. En tiempos de crisis, la tentación de organizar una pirámide o unirse a ella puede ser irresistible. Esto es lo que ocurrió en Albania en 1997; de los tres millones de habitantes de ese territorio, unos dos millones se vieron involucrados en varias estafas, causando unas pérdidas totales de 1.200 millones de dólares, o sea un tercio del Producto Interior Bruto de esa nación. La sucesión de revueltas consiguientes estuvo a punto de causar una guerra civil, y el presidente Salí Berisha tuvo que dimitir.

8. Algo bien parecido ocurrió en Colombia en 2008, donde la llamada "Crisis de las Pirámides" estalló cuando el gobierno se vio obligado a intervenir Proyecciones DRFE (Dinero Rápido, Fácil y Efectivo); el número de afectados fue de alrededor de siete millones de personas, y se tuvo que decretar el estado de emergencia social, a causa de los saqueos continuados que entonces se sucedieron.


Burbujas

Las burbujas se forman cuando hay expectativas desmedidas sobre el crecimiento o revalorización de algún producto.

Ello pueden ocurrir en cualquier momento de los ciclos económicos, pero es más posible que se formen en los años de "vacas gordas", cuando el optimismo hace que cualquier precio parezca barato.

No todas las burbujas que se forman llegan a estallar; si los precios se han inflado poco, es posible que se deshinchen paulatinamente; entonces hay pérdidas que simplemente se consideran como inherentes a un negocio que funcionó mal.

Pero si la especulación dispara los precios hasta niveles absurdos, lo más probable es que el regreso a los precios racionales sea violento y se produzca por sorpresa, inesperadamente, cuando súbitamente el mercado se sature y ya no haya nadie (o casi nadie) dispuesto a comprar.

Una de las burbujas más conocidas y características es la de los tulipanes en Holanda en el siglo XVII. El ansia por comprar bulbos entonces fue tal, que hasta tesoreros de orfanatos arriesgaron y perdieron todo el dinero de sus instituciones. Entonces se creó un mercado de futuros sobre bulbos.

Insólitamente, un marinero fue condenado a seis meses de cárcel por comerse un bulbo que valía más que un barco, confundiéndolo con una cebolla.

La crisis que se originó al reventar la burbuja, llevó al estado holandés a la quiebra. Lo más interesante de este ejemplo es observar que los tulipanes no son necesarios, útiles, o difíciles de cultivar; simplemente se esperaba vender flores, y se esperaba que el negocio marchase sin evaluar la demanda en sus justos términos.

Una burbuja se diferencia de una pirámide, en que no hay un estafador concreto que haya planeado la burbuja (lo cual, obviamente, no impide que los perjudicados se sientan estafados).

En teoría, todo el mundo compite en el mercado en igualdad de condiciones, aunque indiscutiblemente hay gente con más experiencia, más hábil, y mejor informada.

Sin embargo, si estiramos un poquito el significado de las palabras y llamamos estafadores a quienes venden y estafados a quienes compran, entonces las burbujas sí que comparten la propiedad de las pirámides de convertir a los estafados en estafadores, porque los compradores aspiran a convertirse en vendedores.

Podríamos sentir lástima por un "engañado" que se gaste el sueldo de diez años en comprar un bulbo de tulipán, pero si luego lo revende por el sueldo de veinte años, entonces el estafado pasa a ser estafador.

Una pregunta que surge habitualmente al reventar una burbuja es: "¿Dónde ha ido a parar el dinero que perdió la gente?"

Porque parece claro que si hay perdedores, también debería haber ganadores. Alguien tiene que haber ganado lo que los otros han perdido. ¿No piensa usted algo así? Bueno, pues quizás no siempre esto ocurra. Analicemos las cosas con un poco más de cuidado.


En realidad, las burbujas por lo general destruyen dinero. Sí, es verdad que algunos participantes ganan dinero, pero si sumamos todo lo ganado y todo lo perdido, veremos que la sociedad, en conjunto, sale frecuentemente en pérdida.

Para entender este asunto, pensemos en un criador de cerdos holandés que decide cambiarse al negocio de los tulipanes. Primero tendrá que deshacerse de los cerdos, y posiblemente tendrá que malvenderlos, ya que nadie querrá comprarlos en un momento en que todo el mundo quiere dedicarse a los tulipanes, lo que obviamente es el negocio del momento.

Luego tal vez ese criador tendrá que hipotecar la granja para poder comprar bulbos, que ya están por las nubes.

Algo más tarde, tras ganar algo de dinero con los tulipanes (o quizás perderlo), revienta la burbuja, y entonces ese perdedor tal vez decide volver a la cría de cerdos. En ese momento debe vender sus tulipanes, o tirarlos, porque ya nadie los quiere, y comprar cerdos, que ahora están caros porque obviamente es al menos un negocio rentable, un negocio del que se puede vivir.

Cuando tenemos en cuenta el dinero gastado y los esfuerzos invertidos en estos cambios de actividad, vemos que globalmente se ha ganado menos dinero del que se ha perdido, puesto que hay ineficiencias varias, gastos innecesarios en infraestructuras, tiempo malgastado, etcétera.

En estos casos demasiada gente se ha dedicado a una actividad que finalmente fue improductiva o muy poco productiva, y la comunidad descuidó otras actividades que sí eran necesarias y rentables. Verdaderamente, una burbuja puede llegar a ser un desastre, una catástrofe a nivel nacional o al menos a nivel sectorial, pues se hicieron inversiones que luego sirven de poco.

Note el lector que en el caso concreto de la burbuja inmobiliaria española de ocurrencia reciente, parte del dinero pagado por las casas y los pisos fue recaudado por los ayuntamientos en forma de impuestos; este dinero ha sido perdido por alguien, pero nadie explícitamente se lo ha ganado; bueno, en cierto sentido lo han ganado todos los ciudadanos, si es que los ayuntamientos dieron buen uso a esos fondos.

Algo parecido a lo que viene de señalarse ocurre en todas las burbujas; las actividades desarrolladas generan gastos que pueden llegar a ser bastante elevados (impuestos, honorarios de notarios, honorarios de otros profesionales involucrados, buenos salarios a trabajadores del ramo, etcétera), y a todo esto se presta poca atención pues la euforia del momento es grande.

Por otra parte, mucha de la gente que gana dinero en una burbuja no sabe "salirse a tiempo" de la misma, pues el optimismo suele ser desmedido y la ambición mucha.

Es verdad que quien compró un piso por 50.000 euros y lo vendió por 150.000 euros hizo un brillante negocio, pero si era un "nuncabajista" convencido de que "los pisos nunca bajarían de precio", posiblemente volvió a comprar otro piso por 250.000 euros con la esperanza de venderlo quizás por el doble de ese valor, y el desastre a nivel personal sobreviene si la burbuja revienta antes de que ese inversor consiguiese concretar ese sueño.

Y es posible que en sus contactos sociales, la persona a la que se ha puesto como ejemplo relate a sus amigos la exitosa historia del primer piso, aunque probablemente se cuidará de contar lo que le ocurrió con su segunda compra, en su segundo negocio. Obviamente esto mismo se aplica también a las empresas inmobiliarias; es verdad que ellas ganaron fortunas en el momento de auge, pero las que no supieron cambiar de negocio a tiempo, las que contrataron demasiado personal para atender una demanda extraordinaria, la que modernizaron su mobiliario y/o agrandaron las oficinas para atención de clientes, etcétera, posiblemente luego debieron sincerar sus cuentas, y entonces fue la hora de cerrar sus puertas o al menos de reducir personal y reducir espacio de oficinas.

Finalmente y en una burbuja inmobiliaria, las empresas intermediarias posiblemente terminan perdiendo dinero las más de las veces, a pesar de por momentos haber ganado mucho.


Fraude contable: Manipular los pagos, posponer el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Lo que vamos a ver ahora no es realmente una estafa, sino un truco de ingeniería financiera que puede ser especialmente importante durante una etapa de crecimiento desaforado. A una empresa que quiere crecer rápidamente le interesa retrasar el pago de impuestos. Para ver esto, pensemos por un momento en una empresa constructora que al principio vale 100 millones de euros, y que durante seis años tiene la posibilidad de crecer al 20% anual.

Si esta empresa paga puntualmente el impuesto de sociedades, de ese 20% que gana pagará el 30%, es decir, en realidad crecerá sólo el 14%, y al cabo de los seis años valdrá, digamos para fijar las ideas, unos 219 millones. Sin embargo, si esta empresa consigue posponer el pago del impuesto de sociedades, crecerá al 20% anual, es decir, al cabo de los 6 años valdrá 298 millones. Eso sí, cuando no pueda retrasar más el pago de impuestos, tendrá que pagar el 30% de los 198 millones ganados, es decir, en resumidas cuentas se quedará en 239 millones.

La diferencia entre 219 y 239 es bastante jugosa, pero este truco pierde su gracia cuando el ritmo de crecimiento es pequeño. Por ejemplo, si en vez del 20% anual nuestra empresa ganase un 4%, la diferencia entre pagar impuestos puntualmente o lo más tarde posible sería simplemente pasar de 118 a 118,5; queda claro que retrasar el pago de impuestos puede ser una importante estrategia de crecimiento, pero solamente durante la ocurrencia de una burbuja.

Bien, veamos ahora cómo se puede conseguir este retraso.


AÑO 1

La empresa vale 100 millones al principio del año, y gana 20 millones a lo largo del ejercicio. Al acabar el año, el presidente empieza a frotarse las manos, se avecinan buenos tiempos, y va a hablar con el contable.

¿Qué podemos hacer para no pagar impuestos sobre esos 20 millones?

Bueno, podríamos comprar materiales para las obras del año que viene por valor de 20 millones, y solicitamos que la factura nos la hagan con fecha 31 de diciembre. De esta forma gastamos 20 millones más este año, no tenemos beneficios, y no tenemos que pagar impuestos.

Claro, el año entrante la empresa no se gastará esos 20 millones en materiales de obra porque ya los ha comprado este año. Por tanto, el año que viene ganará 20 millones más; mejor dicho, no gastará 20 millones. Es decir, lo que está haciendo no es evadir impuestos, sino trasladar las ganancias de un año al siguiente.

Dado que tarde o temprano llegará el momento en que no pueda "disfrazar" esos 20 millones, algún día tendrá que pagar los impuestos sobre ellos; pero, de momento, ya ha conseguido no pagar impuestos este año, y lograr una mejor imagen en la bolsa, en el ámbito comercial, etcétera.


AÑO 2

Muy bien, la empresa vale 120 millones, aunque los libros de cuentas sincerados en realidad digan que vale 100, así que puede hacer más obras que el año anterior. De hecho, como ya se ha confirmado que estos tiempos son buenos, es posible que se atrevan a pedir créditos a bancos para iniciar más obras, así que podrían tener tantos contratos como si la empresa valiese 200 millones. Y al acabar el año, el presidente va a hablar nuevamente con el contable.

Mira, este año hemos ganado 40 millones, más los 20 del año pasado. ¿Podrías disimularlos?

Hmm... Hombre, el año pasado conseguí escamotear 20 millones entre 100, así que disimular 60 entre 200 parece factible, dado que ya tengo experiencia... Déjame pensarlo...


AÑO 3

¡Estamos en la cresta de la ola! Las perspectivas de crecimiento son fabulosas, hay que contratar obreros como locos, tomar precauciones es para cobardes. En los libros de cuentas consta que la empresa sigue valiendo 100 millones, pero en realidad tiene 160, y está arriesgándose y trabajando como si tuviese 800. Esto se consigue de varias formas.

Por un lado, todo el mundo quiere construir en una economía boyante, así que si la empresa consigue más contratos de los que puede gestionar, los subcontrata y por allí tiene una fuente adicional de ganancias.

Obviamente no se gana el 20% sobre las subcontrataciones, pero bueno, algo es algo.

Por otro lado, como todo el mundo quiere construir, pueden negociar con sus clientes desde una posición fuerte. Imaginemos que alguien quiere un edificio cuya construcción costará 11 millones y por el que se pagará 12 millones. La empresa constructora insiste en incluir en el contrato una cláusula por la que el cliente pagará un millón mensual durante la duración de la obra, que será de 12 meses. Cuando acabe el año, en los libros de cuentas de la constructora constará que se ha gastado 11 millones para ganar 12, lo cual representa un 9% de margen de beneficios.

Ello no parece demasiado, pero miremos las cuentas correctamente. La empresa constructora invirtió un millón en la obra en enero, pero el cliente se lo pagó en febrero. La constructora se gastó este millón a lo largo de febrero, y el cliente se lo volvió a pagar en marzo, y así sucesivamente. Entonces, ¿cuánto dinero ha puesto la constructora en la obra?

Sorpresa, albricias, sólo un millón, en enero. ¡ En realidad ha sido el cliente quien ha ido pagando la obra a lo largo del año! Claro, si la constructora invierte un millón y gana otro, el resultado es el 100% de beneficio anual. Recordemos que la empresa tiene 160 millones, así que en el límite podría estar involucrada en obras por valor de 160*12 = 1.920 millones. Además, en tiempos de bonanza, si hiciese falta podría pedir créditos a los bancos y se los concederían. Entonces, ¿por qué no pedir un préstamo al 16% de interés anual, si con él vas a ganar el 100%? Es verdad que esto es arriesgado, porque podrían surgir problemas en la obra, o el cliente podría retrasarse en sus pagos, pero son años magníficos en los que el optimismo es cegador y los riesgos parecen pocos; al fin y al cabo, si el cliente no pudiese pagar un mes, los bancos no dudarán en darle un crédito... está construyendo y creciendo, ¡eso es bueno!

Al acabar el año, el presidente de la compañía va a ver al contable.

Mira, tenemos un problema, este año nuestro margen de beneficio ha bajado al 15%, pero eso son unos 120 millones, más los 60 de los años pasados. ¿Puedes hacer tu magia y convertirlos en pérdidas?

Pues claro; ¿no ves que tenemos 800 millones de obras para justificarlos? Los otros años fue más difícil.


AÑO 4

Han llegado los años de vacas flacas y, como siempre, han pillado a todo el mundo por sorpresa. Nuestra empresa, que teóricamente seguía valiendo 100 millones, se queda sin obras, pero, curiosamente, este año declara 180 millones de beneficios (los que ganó en los años anteriores), de los que paga 54 de impuestos, así que pasa de valer 100 a valer 226 millones. Nadie lo entiende; ¿cómo es posible que una empresa que no creció nada durante los años buenos, ahora, en mitad de la crisis, crezca un 126%? Lo más injusto es que están despidiendo a todos los albañiles y, sin embargo, al contable le han duplicado el sueldo. Nadie entiende nada.

En unas condiciones de crecimiento normales, no es posible ocultar durante mucho tiempo que una empresa está ganando el 20% anual. Sin embargo, cuando la economía se "recalienta", puede ocurrir que, durante varios años consecutivos, los beneficios acumulados sean pequeños comparados con el volumen de negocios del año siguiente, y por tanto puedan ser maquillados.

De hecho, si complicamos las cuentas con la inflación y otras realidades, puede llegar a darse el caso de que una empresa pierda dinero con todos sus contratos y, a pesar de ello, que se encuentre en crecimiento.


PARA QUIENES SE INTERESEN EN EL TEMA DE LOS DELITOS Y LOS FRAUDES INFORMÁTICOS

Se les recomienda especialmente consultar los artículos que se listan a continuación.

(a) La viveza individual o la estupidez colectiva
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/04/la-viveza-individual-o-la-estupidez.html
Publicado el viernes 9 abril 2010

(b) Lecturas seleccionadas: Estafas basadas en el crecimiento (Parte I)
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/04/lecturas-seleccionadas-estafas-basadas.html
Publicado el sábado 10 abril 2010

(c) Lecturas seleccionadas: Estafas basadas en el crecimiento (Parte II)
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/04/reflexiones-sobre-el-sistema.html
Publicado el domingo 11 abril 2010

(d) Disparatario: Anuncios clasificados "Por ausentarme del país este fin de semana, vendo urgente BILLETE PREMIADO DE LOTERÍA al mejor postor"
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/04/disparatario-anuncios-clasificados-por.html
Publicado el jueves 22 abril 2010

(e) Internet es una puerta a la cultura y a la información, es un medio apto y ágil para la comunicación social, pero además es una posible vía de ataque
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/05/internet-es-una-puerta-la-informacion-y.html
Publicado el jueves 20 mayo 2010

(f) Una necesidad de nuestra época: La alfabetización digital y mediática
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/05/una-necesidad-de-nuestra-epoca-la.html
Publicado el sábado 29 mayo 2010

(g) ¿Quienes son los más honestos? ¿Cómo podemos promover mayor transparencia y honestidad de procederes en nuestra sociedad?
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/06/quienes-son-los-mas-honestos-como.html
Publicado el sábado 5 junio 2010

(h) Internet nos proporciona información muy valiosa, pero también puede ser fuente de confusión y engaño: Los bulos digitales, los mensajes tramposos
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/06/un-bulo-digital-o-sea-una-noticia-falsa.html
Publicado el lunes 7 junio 2010

(i) Los engaños digitales: ¡Cuidado!, el ingenio de los piratas informáticos no tiene límite, y ningún usuario puede estar a salvo de timos
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/06/los-enganos-digitales-cuidado-el.html
Publicado el miércoles 16 junio 2010

(j) Beneficios y peligros de las redes sociales: Como todas las herramientas, todo depende de cómo se las utilice
http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/06/beneficios-y-peligros-de-las-redes.html
Publicado el jueves 17 junio 2010

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