jueves, 11 de enero de 2018

El Tylosaurus y el Liopleurodon ferox: Los escamosos reptiles, amos absolutos de los mares mesozoicos. Descubrimiento reciente de Liopleurodon en Argentina se agrega en esta nota. // Ilustran este texto atrapantes y muy fascinantes imágenes didácticas

Recomendación a los lectores:

Aprendamos a manejarnos con razonamientos claros y sencillos, y no tengamos miedo de profundizar y aún de imitar planteamientos, ideas, y comentarios de otros; no subestimemos ni a los niños ni a los afrodescendientes ni a las mujeres, pues de todos siempre podemos aprender algo


Tylosaurus


NOTA - Novedad paleontológica : Moderna reconstrucción del Tylosaurus con su gran aleta caudal, y su particularísima cresta a lo largo del lomo



El nombre de Tylosaurus, hace alusión a su hocico prominente (lagarto con protuberancia o perilla) con el que aturdía a sus presas.

Caracterizaban a este animal los orificios nasales en el extremo del puntiagudo hocico, los miembros transformados en aletas con las que alcanzaba elevadas velocidades de nado, y la potentísima y musculosa cola con la que impulsaba y dirigía su cuerpo, brillante y escamoso. Una larga y alta cresta sobre el lomo completaba su apariencia.

De respiración pulmonar, debía llegar a la superficie del agua para emerger y tomar grandes bocanadas de aire, sumergiéndose luego en busca de sus presas.

Los más pequeños de estos ejemplares medían el doble que una orca, y otros tenían el tamaño de una ballena mediana.

El Tylosaurus era el más agresivo y feroz depredador de su época, devorando toda clase de peces óseos y organismos marinos, en los mares del Cretácico superior.

Engullía incluso a los ammonites, tras haber despedazado con sus dientes, su concha espiralada.

Era el terror de los mares, un combatiente irreductible, que con avidez devoraba los más feroces tiburones y atacaba todo lo que se pusiera en su camino.

Se encontraron esqueletos fósiles de Tylosaurus, que demuestran cabalmente que hubo diversidad de tamaños, algunos de ocho metros, otros de diez, y ciertos ejemplares de más de quince metros de longitud.

Sus hembras eran vivíparas y mostraban comportamientos maternales; nadaban por los ríos, para depositar en aguas dulces a sus pequeñas crías, a las que prodigaban toda clase de cuidados.






El  Liopleurodon ferox

Se trataba de un enorme reptil marino, uno de cuyos fósiles fue encontrado en 1985 en el estado mexicano de Nuevo León.

Al Liopleurodon se le considera un Pliosaurio gigante, y sus restos fueron popularmente conocidos como el "Monstruo de Aramberri".

Los huesos encontrados en 1985 pertenecerían a un ejemplar joven, de veinte metros de largo, al cual se le asignó un peso aproximado de cincuenta toneladas.

Paleontólogos franceses y alemanes de primera línea, actualmente lo consideran un Pliosaurio gigante, que vivió en el medio marino unos 140 millones de años atrás. Por tanto, este monstruo, que en su vida adulta llegaba a medir 25 metros de longitud, era quien dominaba en los mares del período Jurásico.

Resulta que los restos fósiles completos de esta especie son muy escasos. Ese es el motivo por el cual resulta complicado dictaminar cual de los especímenes ostenta el título de mayor devorador acuático. El tan mentado título lo disputan el Depredador X, el Kronosaurus, y el Pliosauroideo de Dorset.

Las máximas dimensiones de tales monstruos se estipulan en 15 metros para el primero (hallado en Noruega), de 11 a 12 metros para el segundo (encontrado en Australia y Colombia), y de 18 metros para el tercero (ubicado en Inglaterra).

El Liopleurodón ferox, con sus 25 metros, podría ser considerado como el más gigantesco depredador encontrado hasta el presente, superando incluso al tiburón Megalodón con sus 20 metros.

Pero no sólo sus dimensiones hacen honor al nombre de "Monstruo de Aramberri". Sus dientes también, dado que miden 40 centímetros, lo que le permitía al Pliosaurio gigante, devorar no solamente peces, sino también tiburones, Pliosaurios medianos, y Plesiosaurios.

Dada la fascinación que en el gran público provocan las informaciones sobre estos monstruosos ejemplares, continuaremos con este interesante tema en próximos artículos. Muchísimos saludos a todos los cibernavegantes, y de parte de Carlos Brunetto, gracias por vuestra visita.


El Liopleurodón argentino

Su nombre significa  "diente de lado suave", dado que cuando fue ubicado, aún conservaba el esmalte en su dentadura.

Se trata de un "Pliosaurio", un colosal saurio marino que exstió hace 160 a 155 millones de años atrás, durante el Jurásico Medio y Superior.  Sus características anatómicas principales son : cráneo enorme, boca gigante (llena de dientes afilados como navajas, lo que le permitía rebanar a sus víctimas); cuello musculoso, y cuerpo robusto, con cuatro grandes "paletas" que lo impulsaban por el agua.

Poseía costillas gastrales a lo largo de su vientre, que le permitían "arrastrarse" por la costa arenosa, para fagocitar las crías de los nidos de tortugas y de otros reptiles marítimos, que salían a desovar en tierra firme.

El hallazgo fue realizado por la paleontóloga argentina Zulma Gasparini (profesora emérita de la Universidad Nacional de La Plata), en el  Cerro "Los Catutos" (en las llamadas formaciones Vaca Muerta y Mulichinco).

El mayor ejemplar mide 14 metros y el menor 12 metros de longitud corporal.

Este fantástico descubrimiento fosilífero, demuestra claramante que en los mares que cubrían entonces la Argentina, también se desarrollaron estas extraordinarias criaturas devoradoras, de gran tamaño y extrema ferocidad.



Galería de gigantes marinos: El Carcharocles Megalodon y el Tylosaurus Proriger

Los descubrimientos de fósiles marinos nos han dado pistas sobre una serie de gigantes ya extintos, otrora amos absolutos del medio acuático, pero los restos descubiertos en muchos casos son muy fragmentarios y apenas constituidos por algunos huesos y algunas piezas dentarias. Afortunadamente, en ocasiones también se han hallado esqueletos relativamente completos, incluso con restos de alimentos no totalmente digeridos. Excepcionalmente también se han podido recuperar algunos órganos blandos, como por ejemplo trozos de piel, los que nos han aportado informaciones muy valiosas para poder imaginar cómo sería el aspecto exterior de tales monstruos, incluso en cuanto a sus colores externos. Informaciones disponibles sobre especies emparentadas extintas o actuales complementan nuestra visión sobre estos colosos de la Era Mesozoica, que tanto nos asombran -referencia: "Los vertebrados fósiles en la historia de la vida: Excavación, estudio y patrimonio", de Emiliano Jiménez Fuentes y Jorge Civis Llovera, pág. 75 (Capítulo de Jesús Rodríguez Solórzano e Ignacio Fierro Bandera: "Historia general de los reptiles")-.

Paleontólogos y artistas se han complementado para aportarnos sus recreaciones gráficas, las que claro está, deben ser consideradas como lo que son, aproximaciones imaginadas por sus autores, que no necesariamente tienen porqué ser coincidentes entre sí en cuanto a los detalles.

En algunas de las siguientes imágenes se incluyen a escala los ejemplares representados junto a las figuras de otras especies, entre ellas la humana, a efectos de mejor imaginar los respectivos tamaños relativos.

Carcharocles Megalodon




Tylosaurus proriger













Comparación de tamaños: Dallasaurus (hace 92 millones de años), Clidastes (hace 85 millones de años), Mosasaurus (hace 65 millones de años)

Comparación de tamaños: Tyrannosaurus rex, Tylosaurus proriger


Comparación de tamaños, de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Temnodontosaurus platyodon, Archelon ischyros, Brachauchenius, Kronosaurus queenslandicus, Thalassomedon haningtoni, Tylosaurus haningtoni, Shonisaurus sikanniensis, Ballena Jorobada (actual)

Plesiosaurio con su cría



Plotosaurus

Plotosaurus : reptil nadador que se desplazaba por medio de enérgicos bandazos de su cola, mientras que sus aletas le servían de timón. Vivió en los mares que cubrían California durante el período Cretácico. Se nutría de peces que capturaba con sus afilados dientes.
Su capacidad pulmonar era extraordinaria, lo que le facilitaba la persecución de sus presas y la captura de las mismas. 

Mosasaurios de piel escamosa


Agradecimiento y cierre:

Destacamos la invaluable colaboración de los ingenieros Juan Carlos Anselmi Elissalde y Aulo Fernando García Texeira en las ilustraciones que engalanan este artículo.

Se aclara además que todos los artículos de este sitio digital de autoría del suscrito Carlos Brunetto, tienen por objetivo principal el empoderamiento de las actividades educativas y de divulgación cultural, así que un importante esfuerzo ha sido hecho para presentar conceptos, descubrimientos, teorías, y conclusiones técnicas y socio-políticas, sin utilizar un rebuscado vocabulario propio de especialistas, y tratando de presentar las ideas con el mayor rigor posible aunque siempre buscando sencillez y fácil comprensión.

Esperando que este contenido haya sido de utilidad y agrado para los benévolos ciberlectores, como es habitual Brunetto se despide de todos con un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrega.

Fuentes principales

1 - De cómo el Tylosaurus perdió su cresta y otras historias de escamosos prehistóricos

2 - Mundo Troodon: Piel de mosasaurio hecha para la velocidad

3 - Dinoguía: Reptiles marinos


Mensaje final a los ciberlectores
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lunes, 8 de enero de 2018

Nutrida galería que con sorprendentes y adecuadas imágenes, proporciona una explicación actualizada, clara y sintética, sobre los habitantes de los mares de la Era Secundaria, la que coincidió con la llamada "Edad de Oro" de los terroríficos "Dinosaurios Mesozoicos"

Mensaje a los visitantes


Kronosaurus, Liopleurodón, Pliosaurus funkei, Mosasaurus, y otros magníficos representantes de la megafauna marina, cuando los dinosaurios reinaban sobre la Tierra


Galería de imágenes


Liopleurodón gigantesco reptil acuático comparable a un cachalote de 50 toneladas


Reconstrucciones del aspecto de Mosasaurus


Comparación de tamaños de monstruos marinos


Tilosaurio: Reconstrucción de 1899

Tylosaurus : reconstrucción del monstruo con su lomo erizado de espinas, filosas  puntas y cresta.


Tilosauro : Obsérvese el puntiagudo hocico y la ubicación de las fosas nasales, así como la peculiar cresta sobre el lomo y la poderosa cola, principal órgano impulsor del enorme cuerpo.


Mosasaurus


 Tilosaurio de musculosa y aplanada cola, engullendo a un Hesperornis. gran ave buceadora y no voladora.


El monstruo emergiendo a la superficie marina.

Otra variedad de Tilosaurio, con el lomo acorazado y ornado con hermosa cresta.


Interesante reconstrucción de un mosasáurido, con el lomo erizado de espinas, garfios en los extremos de las  aletas y anchísima cola, principal órgano de propulsión del monstruoso reptil.


El Dino-tilosaurio

Maqueta  alemana muy precisa, del famoso Tylosaurus proriger.

Modernísima reconstrucción de un Mosasáurido, provisto de puntiaguda cresta, devorando calamares

Maqueta muy fiel, de una variedad de Mosasauro con el lomo adornado por ondulante cresta.

Impresionante visión paleoartística del monstruoso reptil, emergiendo entre la espuma del mar


Reconstrucciones de dos variantes del  Tylosaurus proriger.

MOSASAURUS


A pesar de su parecido con los cocodrilos, los mosasauros no eran sino "saurios marinos" (emparentados con los plesiosauros), que alcanzaban fácilmente los doce metros de longitud,aunque también existieron ejemplares mayores, que llegaban a los quince metros.

Nadaban en la superficie de las aguas, y con sus potentes mandíbulas armadas de fortísimos dientes, capturaban otros animales acuáticos, e inclusive aves, pterodáctilos y algún desprevenido dinosaurio.

Saurios del mar: Al centro-derecha de la figura, aparecen, (5) Mosasaurio de 17 metros ; (6) Brachauquenio de 12 metros ; (7) La gigantesca tortuga Arquelón. Por el aire, vuelan los grandes Pteranodones.

Su columna vertebral estaba constituida por unas 130 vértebras. Su larga y potentísima cola, a la que imprimían movimientos ondulantes les propulsaba en el agua, mientras sus patas, convertidas en paletas, les ayudaban a mantener el equilibrio, y a no rodar de costado. 

También las tortugas estaban incluídas en su dieta, entre ellas las más grandes, como el Archelón, que llegaba a tener el gigantesco tamaño de cuatro metros.

El Arquelón contaba con un caparazón muy ligero, que le permitía desenvolverse con mucha facilidad en el agua, pero que sin embargo, le defendía de los ataques de sus enemigos. 

Pesaba entre dos y tres toneladas y vivía junto a otros reptiles acuáticos en los mares de Norteamérica. 

Sus poderosas patas terminaban en "dedos" extremadamente largos, unidos por una membrana.

La evolución que concluyó en las grandes tortugas acuáticas, se llevó a cabo progresivamente.

El gigantesco Arquelón, tortuga marina de 4 metros, que pesaba entre 2 y 3 toneladas.

Cronosauro: visión artística con piel moteada y verdosa, poderosas mandíbulas con formidables dientes y cuello relativamente largo. En el plano inferior, una gigantesca tortuga marina, que era presa del monstruoso reptil.

Conjunto de reptiles de la Era Secundaria, caprichosamente reunidos, dado que corresponden a diferentes períodos geológicos.

Plesiosaurio reposando en una playa, junto al espumoso oleaje. Observar : el flexible cuello de cisne, el puntiagudo hocico, los grandes ojos, los miembros en forma de aletas (más grandes los anteriores que los posteriores), las gruesas costillas (que le permitían arrastrarse en la arenosa costa ) y la curiosa forma de la cola, que le servía de timón.

Mosasaurus hoffmannii

El Mosasaurus hoffmannii fue uno de los mayores ejemplares, alcanzando una longitud de 17,6 metros, que superaba a la mayoría de los tylosaurus, que generalmente rondaban los 14 metros.


Sus órganos motrices eran  "palas" o aletas muy hidrodinámicas, un poco más pequeñas las traseras que las delanteras.

Su mandíbula articulaba fuertemente contra el cráneo, lo que le proporcionaba una estructura muy poderosa.

Contaba con grandes ojos y su cuerpo presentaba el aspecto de un tonel.


Peces y tortugas, amonitas  y tiburones, constituían platos favoritos para este gran depredador marítimo.

Su principal medio de propulsión, todavía más que sus "paletas" era su poderosa cola provista en su extremo de una potente aleta caudal en forma de media luna.
Reconstrucción paleoartística a partir de esqueletos fosilizados.Observar la curiosa cresta en forma de sierra, y la cola en forma de media luna.

Esqueleto que inspiró al paleoartista cuyo trabajo se expone en la figura inmediata superior.



Comparación de tamaños entre un Mosasauro gigante (de 18 metros), un Elasmosaurio situado debajo (en color azul) de 14 metros, y un ser humano ubicado en las fauces del monstruo. Obsérvese la puntiaguda cresta dorsal y el apéndice membranoso ubicado en su cabeza

Visión moderna de un paleoartista : Mosasauro y su cría, provistos de hermosa cresta redondeada.


Mosasaurio atacando a un gran tiburón.

Los mosasáuridos se encontraban en la cúspide de la cadena alimentaria. Impresionante silueta de un mosasaurio de musculoso cuerpo, grandes aletas y temibles mandíbulas dentadas.

Comparación de tamaños entre grandes "saurios acuáticos"

LIOPLEURODÓN

Hay autores que lo consideran como uno de los más grandes depredadores marinos, más grande aún que el cachalote, que llega a pesar 50 toneladas.

Sus fósiles han aparecido en Europa, particularmente en Inglaterra y Rusia, y en Francia y Alemania. Restos similares también han sido descubiertos en América, en especial en México y Chile.

La mayor parte de ellos, medían entre 7 y 9 metros. Estos ejemplares, pesaban unas 17 toneladas.

Sin embargo, los más grandes Liopleurodones habrían medido 24,6 metros de longitud y se ha calculado que su peso oscilaba ente las 75 y las 150 toneladas.


Sus dientes estaban en la parte delantera de sus mandíbulas, y con ellos capturaba peces y tortugas,tiburones, calamares y todo organismo marino que encontrara. 

Sus patas traseras eran más grandes que las delanteras, y con ellas se impulsaba a la velocidad de 45 kilómetros por hora.

Eran ovovivíparos, y en caso de quedar varados en la playa, por efecto de una tempestad, morirían asfixiados por su propio peso.


Su impresionante dentadura estaba formada por dientes del tamaño de machetes, con mandíbulas suficientemente fuertes como para triturar los huesos de sus presas. 

Se han exhumado fósiles de 12 metros, otros excedían de 15, y recientemente han aparecido unos que se estima,medirían como mínimo 18 metros de longitud corporal.

Estas son estimaciones basadas en hallazgos parciales: vértebras, mandíbulas, huesos sueltos, y dientes esparcidos por toda Europa.


Es preciso recordar, que el continente europeo,durante el período Jurásico (162 a 144 millones de años) era una colección de islas dispersas en un mar tropical poco profundo.

Dos  ejemplares han aparecido en México, cuyos restos incompletos, sugieren que en estado adulto, habrían sido impresionantes: cuerpo musculoso e hidrodinámico, con aletas muy potentes.

Estos ejemplares mexicanos han sido asignados a Liopleurodón Ferox, aunque algunos especialistas, ponen en duda esta afirmación. 

Como del examen de su osamenta, los más prestigiosos investigadores están convencidos que se trata de ejemplar juvenil, se concluye que en estado adulto, podrían haber alcanzado 25 metros de longitud, con una masa corporal superior a las 50 toneladas.



Por su dentadura,se sabe que el Liopleurodón era carnívoro y cazaba otros reptiles nadadores, y particularmente a los tiburones gigantes de su época.

El registro fósil conserva restos de sus víctimas: ictiosaurios medio devorados, aletas de plesiosauros con marcas de dientes,entre otros, son una clara evidencia de su voraz apetito. 

Recientes investigaciones del cráneo del Liopleurodón, demuestran que tenía fosas nasales pequeñas, pero posiblemente cubiertas de una mucosa especial,que le permitían "oler en estéreo" permitiéndole identificar perfectamente, el origen de los olores y por lo tanto de sus presas,incluso en situaciones de baja o nula visibilidad.

La potencia de mordida del Liopleurodón era tremenda: su mordisco llegaba a las 6 toneladas de presión ( es decir, el doble de potente que la del Tiranosaurus rex. 

Su largo cráneo, era de forma triangular, con dientes enormes, muy afilados y alargados.

Comparación de tamaños entre un gigantesco Liopleurodón y otros organismos marinos

Por la estructura de sus aletas, podría alcanzar, ( en caso de necesidad ), una velocidad máxima de  55 kilómetros por hora. 

Los estudios anatómicos, sugieren que sus pulmones debieron ser  enormes, por lo cual se deduce que podría pasar hasta 20 minutos bajo el agua.

Luego se vería obligado a llegar a la superficie  y con sus mandíbulas  abiertas, tomar grandes bocanadas de aire, antes de sumergirse en busca de sus presas. 


KRONOSAURUS

A veces llamado "el rey de los mares" vivió hace 110 millones de años, durante el período Cretácico Medio.

 El primer esqueleto fosilizado fue encontrado en 1889, por A. Crombie en Queesland ( Australia ). En 1924 Longman le asigno nombre.

Un fósil mucho mas completo ha sido encontrado en 1977, en Villa de Leyva (Colombia).

Sus miembros actuaban como "paletas" enormes, por lo que nadaba en parecida forma a las tortugas marinas.

Incluso, habrían tenido la capacidad de avanzar un poco en tierra firme, como lo hacen las focas.

Algunos ejemplares llegaban a los 12 metros de largo y a las 15 toneladas de peso.

Para tener una idea aproximada : una orca llega a los 9 metros y pesa unas 6 toneladas.  El craneo de una orca mide 1,5 metros, mientras que el de un Kronosaurio era de 2,70 metros. 

Pocos depredadores contaban con estas dimensiones y armas tan letales. Incluso, algunos ejemplares gigantescos, habrían llegado a los 14 metros de largo. Las piedras encontradas en su estomago, tal vez hayan cumplido una doble función: moler la comida ingerida y actuar como peso, para ayudarle a bucear en las profundidades. 

Se piensa que colocaba sus huevos, en nidos que excavaba en las arenas de playas solitarias.

Sus enormes mandíbulas tenían dientes afilados en la parte delantera y redondeados en la parte de atras, los cuales eran utilizados para aplastar conchas marinas.

Se alimentaba de peces, tortugas,cefalópodos, plesiosaurios y todo organismo marino que encontrara.




Cronosaurio de 12,80 metros comparado con el ser humano

Reconstrucciones artísticas del Kronosaurus



Moderna reconstrucción paleoartística de Kronosauro

Esqueleto reconstruido de Kronosauro  de 13 metros

Mandíbulas de Kronosaurus de 2,70 metros de largo


Curiosa visión paleoartística  de Josef Moravec



Modernísima  y actualizada visión paleoartística del especimen.

Mandíbulas impresionantes de 2,70 metros con dientes de 30 centímetros de largo.

Cronosauro (su cabeza mide 3 metros de largo) al acecho de sus presas.






Distintas variedades de Kronosaurus



Cronosaurio de 13 metros atacando a un Plesiosaurio de 6 metros

Saurios del mar: (1) Cronosaurio de formidables mandíbulas y grueso cuello ; (2) Elasmosaurio de 17 metros, provisto de larguísimo cuello ; (3) Plesiosaurio de 5 metros ; (4) Ictiosaurio con aspecto de delfín, y cola bifurcada.



PLIOSAURUS FUNKEI

Un cráneo de 3 metros, dientes del tamaño de enormes bananas, y vértebras cervicales grandes como platos soperos ... ; con razón este depredador fue apodado "El  MONSTRUO".

Estos restos son la joya de un descubrimiento científico de primer orden, ubicado en la cadena de islas de Svalbard, entre Noruega y el Polo Norte.

Los restos (más de 20.000 fragmentos) fueron hallados en el hielo, en junio del año  2006, y en gran parte extraídos, en el transcurso del año 2008.

Exhibidos en el Museo de Historia Natural de Oslo, la capital noruega, fueron catalogados como pertenecientes al  Pliosaurio funkei, ejemplar científicamente considerado como "uno de los más grandes Pliosaurios conocidos".

El paleontólogo Jorn Hurum y su equipo, han dejado boquiabiertos a los expertos, al mostrar que no se podía avanzar 100 metros en la zona del descubrimiento, sin encontrar  huesos.

Los especialistas destacan que los hallazgos fósiles "son huesos articulados, ensamblados unos en otros", y no simples fragmentos óseos.

La riqueza fosilífera de esta zona es extraordinaria, pues junto a los restos del monstruoso Pliosaurus funkei,  fueron encontrados en total, 21 osamentas de Plesiosaurios de cuello largo, 1 osamenta de Plesiosaurio de cuello corto, y 6 osamentas de Ictiosaurios.

Este Pliosaurio que existió en los tiempos del Jurásico superior, fue un depredador marino de gran talla. Sus extraordinarias mandíbulas medían más de tres metros, armadas con unos cien dientes de más de 30 centímetros. Su longitud corporal, a partir del examen de sus huesos, ha sido estimada en unos 15 metros y su peso en el orden de unas 45 toneladas, o todavía más.



El Depredador X devorando a sus presas

El gigantesco reptil acuático, engullendo a un Plesiosauro.

 Otro aspecto del monstruoso depredador X.

Liopleurodón ferox

Liopleurodón ferox era otro formidable reptil, cuyos dientes de lados lisos, le dieron nombre. 

Lagarto marítimo superdepredador, poderoso y gran nadador, que vivió en los mares jurásicos que cubrían partes de Europa y Norteamérica. 

Este pliosaurio contaba con miembros parecidos a "paletas", que lo propulsaban por el agua con una increíble de aceleración. 

Sus orificios nasales le permitían "saborear" y analizar el agua, investigando los olores que lo conducían directamente hacia sus víctimas.

Su tamaño ha sido inferido a partir de su longitud craneal y es tema muy controvertido.

Se estima que la mayoría de los ejemplares adultos, promediaban los 6  ó 7 metros de largo.


Según L. Tarlo, respetado paleontólogo, el cráneo de un pliosaurio, sería la séptima parte de su longitud corporal. 

El Liopleurodón ferox, (de acuerdo con esta estimación), con un cráneo de 1,54 metros, alcanzaría un largo de 10 metros y medio.

Sin embargo, las más precisas investigaciones, indican que los cráneos de estos reptiles marítimos, son realmente 1/5 de su longitud.

En la universidad de Tubinga en Alemania, se exhibe un esqueleto completísimo. En la de Oxford, se exhibe una mandíbula parcial de 2,80 metros de largo, que completa, bien pudo medir 3 metros.

Si su cráneo fuese de 3 metros, de acuerdo a lo señalado, este ejemplar pudo haber medido 15 metros. 

Algunos restos fosilizados excavados en Inglaterra, indican la existencia de un ejemplar todavía mayor, de más de 15 metros. 

Podría ser que, tal vez,alguno de los restos asignados al Liopleurodón, pertenezcan en verdad al Pliosaurus Macromerum.  


Todo esto es tema de debate en los medios académicos,pero es indudable que estos seres fueron los reyes y señores de los mares, en la misma época que los dinosaurios ejercían su dominio en tierra firme.

TILOSAURIO

Su nombre significa lagarto protuberancia y era en realidad un mortífero y escamoso amo de los mares cretácicos, provisto de inmensas fauces pobladas de afilados dientes.

Este  reptil marítimo carnívoro de apetito voraz, era uno de los predadores más temidos en los mares del Cretácico superior .

Su característica más distintiva era su cilíndrico y alargado hocico, con el que se supone embestía y aturdía a sus oponentes.

El Tylosaurus Proriger  era enorme, con una longitud corporal que superaba largamente los 15 metros. Este voraz reptil acuático contaba con eficaces aletas con las que nadaba velozmente, potentísima cola para empujar y dirigir su musculoso cuerpo y una alta y vistosa cresta en el dorso.

Sus orificios nasales se ubicaban cerca del extremo del hocico, y como reptil de respiración pulmonar, debía llegar a la superficie para respirar. 

Estos terroríficos seres eran depredadores irreductibles y luchaban entre sí disputándose las presas.

Algunos ejemplares llegaban a medir hasta 17,5 metros de largo, y pululaban en el medio acuático como amos y señores, esparciendo el terror por todos los mares.

Imágenes de Tylosaurus

En la imagen se destacan : el puntiagudo hocico, las palmeadas aletas y la peculiar cresta sobre el lomo y la cola. 

Observar la novedosa visión paleoartística, con aleta caudal en forma de media luna.



Dos modernísimas visiones paleoartísticas del monstruo acuático.

Devorando a una mantarraya.


Imágenes superiores: en la primera se aprecia un combinado ataque contra un gigantesco quelonio marino, la famosa tortuga Arquelón.  En la segunda vemos una maqueta del feroz  tylosaurus.


Comparación de tamaño con un ser humano

Modernísima reconstrucción paleoartística del Tylosaurus, desplazándose con movimientos ondulantes, impulsado por su potentísima cola. Obsérvese la cresta, diminuta sobre la cabeza y lomo, y muy pronunciada sobre la ancha y poderosa cola.


Agradecimiento y cierre:



La calidad nunca es un accidente. Siempre es el resultado del esfuerzo de la inteligencia y de la dedicación personal. El secreto de la vida no es tanto hacer lo que uno quiera, sino querer lo que uno hace.

La curiosidad, el entusiasmo, el asombro, así como la motivación interior por el descubrimiento y el deseo por querer ayudar en la construcción de un mundo mejor, son los motores que activan el progreso de la humanidad.

El talento personal de cada quien, y la muy paciente y ordenada constancia, son los factores más importantes del éxito.

Como muy bien señalara el gran empresario estadounidense e inventor Thomas Alva Edison (1847-1931)“Las genialidades son resultado de un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración".

Nosotros, amamos lo que hacemos. Con energía vamos a más. Constituimos un equipo multidisciplinario y cooperativo, donde cada articulista se ocupa de ofrecer lo mejor de sí, divulgando entre el gran público las facetas más interesantes de su especialidad.

En el presente weblog “Misteriosde nuestro mundo y del universo”, los articulistas buscamos ofrecer un panorama general en nuestros respectivos saberes de competencia, que nutra y acreciente el interés de los lectores por profundizar en esta variada gama temática, procurando así estimular la curiosidad por la Ciencia, el Arte, y la Cultura.

Carlos Brunetto, autor de estas líneas, expresa sinceramente su agradecimiento y reconocimiento por la valiosa participación de los ingenieros Juan Carlos ANSELMI y Aulo Fernando GARCÍA, así como la más reciente colaboración de la arquitecta Adriana ISRAEL, en la apoyatura técnica que ellos me han brindado.

También agradezco profundamente a los cibernautas de Uruguay y del mundo todo, por las frecuentes visitas realizadas a los artículos aquí publicados.

Y cerrando estas líneas finales, y como ya me es habitual, me despido de todos con un fraterno abrazo, y hasta un próximo encuentro.


Mensaje final a los ciberlectores

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