sábado, 24 de septiembre de 2016

Se busca abuelo o abuela que pueda relacionarse con menor de edad que no lo tiene y lo reclama


“Soy madre soltera, bilbaina que ha venido hace poco a Getxo (País Vasco) y la niña me pide un abuelo que le quiera y que le apetezca dar un paseo o contarle cuentos. Gracias por adelantado”
Así reza un cartel aparecido en las calles de la localidad vizcaína que ha tardado muy poco en hacerse viral. Detrás del anuncio no hay trampa alguna, todo lo contrario: una historia muy dura de la protagonista, una mujer anónima (quiere preservar su intimidad) licenciada en paro y dedicada exclusivamente al cuidado simultáneo de su hija y de su madre, esta última convaleciente de una caída reciente que ha roto su muñeca y desprendido su retina. 
“No es broma” confiesa a Juan Bosco Martín Algarra, redactor del medio "La Información", que consiguió contactar con ella. “Quiero ser una niña normal, con un abuelo como los otros niños del colegio”, describe con ternura, explicando cómo trataba de decirle a la criatura que no era posible y cómo le contestó de la manera más entrañable. “Vayamos pues al club de los abuelos”. Infancia, divino tesoro.
Lo más sorprendente de todo es que su petición no ha caído en saco roto: hace poco recibió una llamada, y apareció un candidato
“Fui a conocerlo y dio la casualidad de que teníamos amistades comunes. Naturalmente, me informé sobre él y tengo suficientes referencias como para concluir que es una persona totalmente fiable”, asegura, confesando que le gustaría que las cosas fueran muy distintas, que hace 50 años no ocurrían estas cosas, quizás por haber menos divorcios, o por tener hijos a edad más temprana. “Creo que si existiera algún tipo de recurso público que pudiera acercar a niños y ancianos sería muy bueno para ambas partes”, sentencia. Quiénes somos nosotros para juzgar.
Hasta aquí la información de prensa.
Indudablemente, y si esto se generalizara, podría ser algo muy positivo, tanto para muchos niños como para personas adultas con vocación de servicio, aunque claro, para eliminar posibilidades de engaño y situaciones enojosas o peligrosas para alguna de las partes, una ONG con filiales en distintos lugares, podría hacer un eficiente y profundo relevamiento (colecta) de información, de forma de establecer que todos los involucrados son sinceros, y estableciendo plenamente sus identidades, y también haciendo algún tipo de seguimiento de estas relaciones adultos-niños, con alguno de los modernos procedimientos digitales disponibles hoy día. Incluso no es impensable que así tanto se pudieran promocionar los contactos presenciales como los virtuales a distancia.