miércoles, 2 de febrero de 2011

Más detalladas informaciones sobre los príncipes de la noche, sobre esos pintorescos caballeros nocturnos: Los cometas





ESTRUCTURA DETALLADA DE LOS COMETAS



GALERÍA DE COMETAS PERIÓDICOS, DONDE PODRÁ APRECIARSE LA DIVERSIDAD DE FORMAS DE LOS NÚCLEOS DE ESTOS SINGULARES Y EXTRAORDINARIOS ASTROS CELESTES






Tamaños de cometas 9P/Tempel 1, 19P/Borrely, 81P/Wild 2, 1P/Halley, 103P/Hartley 2. Amplíe la imagen para ver mejor.


LOS COMETAS, ASPECTO, TAMAÑO, ETIMOLOGÍA DEL NOMBRE, Y OTRAS INTERESANTES PARTICULARIDADES Y CARACTERÍSTICAS

Los cometas son astros fundamentalmente distintos de los planetas, de los que se diferencian por su tamaño, su masa, su aspecto, su constitución y sobre todo, por la forma de las órbitas que siguen en sus trayectorias espaciales.

En general, estos cuerpos celestes son invisibles a simple vista, pero algunos son de gran tamaño y se acercan mucho a nuestro mundo, y entonces incluso resultan apreciables en pleno día. Pero estos son casos raros, verdaderamente excepcionales.

Su nombre procede del griego "Kometes", de Kome, que significa cabellera. De allí las denominaciones de "astros cabelludos", "estrellas peludas", y "estrellas con cola", que algunos autores asignan para referirse a los cometas.

En la Antigüedad y en la Edad Media, su aparición era considerada como un aviso de lo Alto, como un anuncio divino, como presagio de calamidades, de muertes de príncipes, de caída de imperios, de pestilencia y muerte.

De hecho, surgen sorpresivamente como "astros extraños" que parecen emerger de las profundidades del espacio.


PARTES DE LOS COMETAS

En general constan de tres partes: (1) el núcleo brillante, de reducido diámetro aparente, y de aspecto parecido a una estrella (algunos presentan núcleos dobles o múltiples, pero ello generalmente es apreciable solamente a la observación telescópica), rodeado de una luminosidad difusa de grandes dimensiones a la que se llama "cabellera" o "coma". Esta parte, que da origen al nombre de estos astros, puede apreciarse como una "atmósfera" circular, ovalada, o incluso irregular.

Si la cabellera precede al núcleo, el cometa es llamado "barbato" (como si se tratara de una "barba"). Si por el contrario la cabellera le sigue, entonces se se llama "caudato" (como si de una cauda o cola, se tratara).

El núcleo y la cabellera constituyen la "cabeza" del cometa. Cuando el astro se encuentra a una distancia de 2 a 1 Unidad Astronómica del Sol, comienza a originarse la llamada "cola" debido a la radiación solar.

La presión de radiación (fuerza que ejerce la luz) hace que diminutas partículas que forman la cola se alejen en dirección contraria al Sol.

Con respecto a la masa de tan curiosos astros, se ha estimado recientemente que es del orden de 1/10 de la masa terrestre (en términos de promedio).

A pesar de su masa tan reducida, la cauda o cola cometaria puede alcanzar millones de kilómetros de extensión. Se comprenderá que la densidad de la misma es extraordinariamente baja, motivo por el cual se pueden apreciar nítidamente las estrellas a su través.

A modo de ejemplo, digamos que el Cometa Halley en su aparición de 1682, presentó una cola de 240 millones de kilómetros de largo. Y el mismo cometa en 1910, observado desde Johanesburgo (Sudáfrica), fue estimado que tenía una cola de unos 110 millones de kilómetros.

En los astros cometarios se han apreciado una gran variedad de colas en cuanto a sus formas: rectilíneas, en forma de abanico, en forma de cimitarra, etcétera.

También puede suceder que un cometa carezca de cola, y que otros presentan colas múltiples. Por lo común, estos astros celestes presenten una cola rectilínea (azulada) y otra curvada (amarillenta).

La cola aparece como un apéndice luminoso, prolongación de la cabellera, que en algunos cometas -no en todos- adquiere un tamaño fantástico y un brillo inusitado, que va disminuyendo desde el centro a la periferia.

Su composición química se ha conocido analizando los espectros cometarios. Así se ha encontrado hidrógeno, helio, metano, anhídrido carbónico, partículas metálicas, así como numerosos radicales, cianógeno, etcétera.


FORMA DE LAS ÓRBITAS

Una órbita cometaria es una sección cónica, una elipse o una parábola. Newton demostró que todo cuerpo que se mueva en el espacio bajo el imperio de las Leyes de la Gravitación, describe una "cónica". Y la naturaleza de esta trayectoria en el espacio y por lo tanto su excentricidad, depende de las condiciones iniciales del movimiento.

Mientras las órbitas planetarias son casi circulares y de muy baja excentricidad (muy próxima a cero), las órbitas cometarias tienen sus puntos focales alejados, y su excentricidad es siempre alejada de cero. Y mientras la excentricidad de estas trayectorias se van acercando a la unidad, las órbitas descritas se van pareciendo cada vez más a una parábola. Por esta causa, la diferencia entre el perihelio y el afelio es notable en el caso de los cometas, a tal punto que para algunos de estos cuerpos el afelio está situado más allá de Plutón, mientras que el perihelio se encuentra ubicado en el interior de la órbita terrestre.

También las trayectorias de los cometas son muy variables en sus inclinaciones con respecto a la Eclíptica, lo cual no pasa con los planetas (a excepción de Plutón, que ahora es considerado "planeta enano" (o "planetino").

En general, en los cometas también domina el sentido directo en su movimiento. El cometa de Halley es una excepción, pues se mueve en sentido retrógrado, con una órbita muy excéntrica (excentricidad 0,968).


ORIGEN Y CLASIFICACIÓN

Existen varios enfoques al respecto. Según Oort, astrofísico holandés de primera línea, los cometas procederían, al igual que los asteroides y los meteoros, de la desintegración del planeta que habría existido entre Marte y Júpiter. Otros, por el contrario, atribuyen su origen a la propia "nebulosa" de la cual derivó nuestro Sistema Solar.

Hay autores que llaman cometas periódicos, a aquellos que describen órbitas elípticas, y cuyos retornos al "perihelio" y demás elementos orbitales están perfectamente determinados. En la actualidad, los cometas en estas condiciones apenas superan la media centena.

Los otros, los más numerosos, los que describen órbitas parabólicas o de una excentricidad tan grande que pueden considerarse como tales, son en realidad visitantes foráneos de nuestro Sistema Solar. Vienen del infinito, cruzan por nuestros dominios, y vuelven a perderse para siempre en las inmensidades de los espacios siderales.


DOS COMETAS FAMOSOS

El cometa de Encke es el de más corto período, ya que su revolución la efectúa en apenas 1.200 días. Su órbita se encuentra comprendida dentro de la de Júpiter. Es un cometa telescópico (solo visible con instrumentos ópticos), ya que en sus repetidos trayectos va perdiendo masa y brillo, estimándose que en determinado momento se precipitará en el Sol.

El cometa de Biela, cuya revolución duraba algo más de 6 años, pero se segmentó en dos partes en 1845, cada una con una cola propia. A su retorno en 1852, se le vio todavía como un "cometa doble", pero desde entonces y a pesar de haber transcurrido más de diez revoluciones, el astro celeste desapareció completamente, y en su lugar han aparecido "lluvias de estrellas fugaces", evidentemente restos del cometa desintegrado.


FRAGMENTACIÓN DE LOS COMETAS

Ciertos cometas han presentado a los ojos de los observadores, extraños fenómenos de dislocación, fraccionamiento, y desaparición.

El observado en 1882 presentó curiosos fenómenos de fragmentación, y el de 1889, dió lugar al nacimiento de cuatro pequeños cometas independientes.

Los astros cometarios son teatro de fenómenos curiosos. En efecto, bajo la influencia de fuerzas hasta el momento desconocidas, una parte de su materia es violentamente expulsada del resto, que luego se mueve de una manera autónoma.

Se comprueba una tendencia de los cometas a la división, lo cual hace pensar, por citar un caso, que el "astro de Biela" se ha invisible, a causa de que sus dos primeras partes se han dividido en otras mucho más pequeñas, y por lo tanto inapreciables.


DIRECCIÓN DE LAS CAUDAS

Lo que más llama la atención de los observadores, es la dirección de las caudas, o colas cometarias, generalmente situadas en el plano de la órbita del cometa, pero invariablemente dirigidas en sentido opuesto al Sol.

La cabellera en cambio, se orienta hacia el astro del día, dando lugar a una cola suplementaria, llamada "cola de retroceso" de enigmática apariencia. Esto ha originado diversas hipótesis así para explicar el fenómeno, a la par que otros aspectos de estos extraños astros.


HIPÓTESIS DEL "CONGLOMERADO HELADO"

El astrónomo norteamericano Fred Whipple, especialista en cometas y meteoros, ha hecho notar que varios cometas presentan fluctuaciones en sus períodos. El cometa de Encke, recorre su trayecto en apenas tres años y un tercio, pero en 1865 pasó por el "perihelio" dos horas y media antes de lo calculado. Y el cometa de Halley por su parte, en 1910, apareció tres días después de lo que se había previsto.

A fines de explicar esta anomalía, Whipple ha planteado la hipótesis del "Conglomerado helado". Según esta teoría, el 80% de la masa de un cometa puede estar constituída por partículas congeladas, y cuando el cometa se acerca al Sol, los hielos se volatilizan.

Por otra parte, el 20% restante estaría formado por materiales más pesados, que no se volatilizan apreciablemente. Estas partículas, serían las que darían origen a las "lluvias de meteoros".

Además de revolucionar en torno al Sol, el cometa puede girar sobre su propio eje, el cual no está en el plano de su órbita.

Este astro entonces presentará al Sol cierta cara del cometa. El calor solar tardará algún tiempo en llegar a los "hielos", y entonces puede llegar "la tarde" en el cometa antes que los hielos lleguen a evaporarse.

A esa hora tardía, el vapor desprendido será dirigido no directamente al Sol, sino oblicuamente a él. Esto produciría en el cometa un efecto de retropropulsión, empujándolo en cierta dirección. Según fuera el sentido en que gire el cometa, este fenómeno puede acelerar o retrasar el movimiento del cometa en su órbita.


CONSTITUCIÓN

El análisis espectral muestra una característica general, que una parte al menos, de su luminosidad, procede de luz reflejada del Sol.

El núcleo, la cabellera, y la cola, muestran un espectro atravesado por las líneas sombrías de Fraunhofer.

También aparecen las bandas de los "hidrocarburos" incandescentes, iluminados por "efluvios eléctricos", imagen parecida a la obtenida en los "Tubos de Crookes".

El carbono, el hidrógeno, el oxígeno, y el ázoe, existen en los cometas. La masa de muchísimos cometas es imponderable, sin la menor influencia gravitacional sobre los otros astros, por lo cual se los considera formados por materia cósmica infinitamente enrarecida, es decir, por gases de extrema tenuidad.


FAMILIAS DE COMETAS

Apreciando las órbitas de varios cometas conocidos, se puede observar que los mismos tienen sus "afelios" (punto de su trayectoria más lejano al Sol) próximo a determinado planeta. Es decir, que van desde ese planeta al Sol, que "pertenecen" a ese planeta.

Júpiter, por ejemplo, tiene por lo menos 27 cometas de este tipo, Saturno cuenta con 5, Urano con 1, y Neptuno con 8 (uno de los cuales, es el famoso cometa de Halley).

Es conveniente advertir, que en caso de penetrar la Tierra en la cola de un cometa, no existe peligro alguno, ya que la atmósfera terrestre elimina perfectamente cualquier elemento nocivo que pudiera contener (como Metano, Cianógeno, etcétera).

Menos probable es el choque del núcleo cometario con la Tierra, pero si ello se diera, podría caer un número considerable de "aerolitos" causando en la ocasión, algún leve daño en el sitio donde cayeran.

Cabe destacar que en estudios cometarios, ha sido fecunda la labor del extinto astrónomo español José Comas Solá, quien descubrió varios cometas, uno de los cuales es muy importante y lleva su nombre.


TEORÍAS COMETARIAS

Ninguna teoría satisface plenamente la complejidad de fenómenos que se observan en los cometas. Es indudable, que la diferencia enorme de temperaturas por las que su masa pasa, desde el frío absoluto del espacio hasta recibir el calor inmenso del Sol, ha de influír notoriamente en las crisis y convulsiones del astro, así como en los fenómenos de disgregación profunda que experimentan sus diversas partes.

Las "colas" se encuentran bajo el influjo directo del astro solar. Su sentido, siempre opuesto al "astro rey", aún viajando delante del núcleo cuando se aleja, así lo prueba.

Además, a medida que un cometa se aproxima al "perihelio", su cauda aumenta progresivamente en extensión y luminosidad, sin que por ello deje de ser tan infinitamente tenue, que a su través se distinguen perfectamente las estrellas.

Obsérvese que la dirección de las colas de los cometas, siempre opuesta al Sol, en buena medida está en contradicción con la "Ley de la Gravitación".

Hay que admitir, como ya indicara el gran Juan Kepler, que existe un efecto de repulsión, que tendría su origen en el Sol, y que actuaría sobre los cometas como sobre la "corona solar", a manera de un "soplo poderoso" que emanara del astro central. Esta repulsión, es por una parte de naturaleza electromagnética, y por otra parte de naturaleza simplemente mecánica, constituída por el choque de las partículas que constituyen la radiación -los fotones- con las partículas que constituyen la cabellera y las colas de los "astros cometarios".

De todos modos, los "cometas" en su aspecto físico, han constituído por siglos un enigma inextricable del Sistema Solar, un rompecabezas para los astrónomos.





HUMOR

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