viernes, 11 de febrero de 2011

Cometas de muy curioso aspecto: Cada tanto, estos cuerpos celestes nos regalan un fantástico y generoso espectáculo de luces y formas


CONOCIDO "GRABADO FLAMMARION", ILUSTRACIÓN DE UN LIBRO DE NICOLAS CAMILLE FLAMMARION PUBLICADO INICIALMENTE EN 1888


Este grabado es frecuentemente utilizado para significar el interés y el descubrimiento de la astronomía por parte de nuestra especie. No se conoce el autor de esta ilustración, y aún se discute si la misma fue realizada en época medieval o en una fecha posterior.

El dibujo representa a un hombre (supuestamente un astrónomo), que curioso observa el funcionamiento del Universo en el lugar de encuentro del Cielo y la Tierra, ubicación imaginada estratégica porque permitiría observar los astros sin el molesto velo de la cortina atmosférica.



COMETAS FANTÁSTICOS Y DE MÚLTIPLES COLAS

Uno de los más extraños astros cabelludos al que se pueda hacer referencia, fue el denominado "Gran Cometa de 1744" (también llamado "Cometa de Chéseaux" en honor de Jean-Philippe de Chéseaux), el que presentó seis inmensas colas.


Fue el más notable cometa que ha sido observado, y fue avistado por primera vez a fines de noviembre de 1743 por Charles Messier. Uno de los primeros observadores también fue Dirk Klinkenberg, en Haarlem, Holanda, quien lo avistó el 9 de diciembre de 1743. Y por su parte, Jean-Philippe Loys de Chéseaux también lo observó el 13 de diciembre de ese mismo año.

Este astro fue visible hasta marzo de 1744. La ilustración anterior corresponde a un dibujo ejecutado por el citado Chéseaux, astrónomo de Lausana, Suiza, quien escribió una interesante obra sobre el citado cuerpo celeste.

En la madrugada del 7 marzo 1744, su cola se vió séxtuple, como se observa en las ilustraciones clásicas. Y el día 1 de ese mes se vió a plena luz del día, no lejos del Sol, y a la 1 de la tarde.

Según Nicolas Camille Flammarion, célebre astrónomo y escritor francés, autor de notables obras de divulgación científica, como "La pluralidad de los mundos habitados", "Las Maravillas Celestes", y "Astronomía Popular", sólo se han visto en pleno día, el cometa del año 43 AC -interpretado en esos días como el alma del gran Cayo Julio César transportada al cielo-, y ya en la Era Cristiana, los dos cometas que fueron observados en el año 1402, y los cometas de los años 1531, 1577, 1618, 1843, y 1882, además del antes citado del año 1744.

Obviamente, con posterioridad a este estudio también otros cometas presentaron esta peculiar característica de tener un brillo tan intenso que permitían verlo incluso de día, como por ejemplo el cometa Ikeya-Seki avistado en 1965.





Otro cometa que llamó mucho la atención, fue el observado en 1774. Sin duda ese fue un muy extraño cometa, que no presentó una sino siete colas. Se estima que su núcleo debió ser muy "poroso", y que entonces por los cráteres y oquedades del mismo, se arrojaban enormes bocanadas de partículas, gas caliente, y fino polvo, que dieron esa singularidad tan particular a las observaciones.

Por la noche, el espectáculo era realmente fantástico, al observar las múltiples colas dispuestas como un majestuoso abanico.

Otro cometa muy curioso, fue el de Delavan, descubierto en 1913, al cual lo relacionaron con la "Gran Guerra", y por eso lo llamaron el "cometa de la guerra".

En septiembre-noviembre de 1914, se le veía muy luminoso en el cielo, presentando una larga cola.


Diario "La Nación", 19 diciembre 1913

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De manera bastante incomprensible, el mundo académico con alguna frecuencia menosprecia la demanda social por contenidos culturales y es reticente a atenderla, y este hecho bien puede tener su origen en varias diferentes razones: (1) No considerar el asunto como una responsabilidad propia; (2) Estimar que la divulgación científico-cultural puede quedar en manos de periodistas y de otros interesados, no siendo propio que especialistas de buen nivel profesional se dediquen a estas tareas supuestas menores; (3) Dificultad de los especialistas y aún de los docentes, para expresarse con soltura a través de los medios de comunicación social masiva (radiotelefonía, televisión, cine, etcétera).

Obviamente, algunos pensadores y especialistas de nivel excepcional han prestado atención a la divulgación científico-cultural, y como ejemplo podríamos mencionar incluso a Albert Einstein. Pero estos casos son evidentemente aislados, como bien puede comprobarse si se da un breve repaso a la lista de personalidades de este tipo.

Incuestionablemente, la formación científico-cultural de base es cada día más importante, y por tanto opinamos que ha llegado el momento de dar una respuesta orgánica y responsable a este reto. Esta cuestión debe ser tomada como una obligación ineludible por parte de los profesionales y directivos de la cultura.

Para poder concretar una comunicación cultural de calidad, es preciso que el divulgador parta de una capacitación de base sólida. Sin lugar a dudas, es más sencillo instruir en periodismo y divulgación a los especialistas, que capacitar a periodistas en la amplia gama de contenidos científicos y culturales.

Consciente de este asunto, en lo personal nos hemos volcado sin reservas a la divulgación científico-cultural, restando horas y esfuerzos a nuestra actividad docente curricular, para invertirlos en cursillos extracurriculares y en intervenciones por radio, por televisión, e incluso a través de la prensa diaria.

Y en los últimos años y como no podía ser menos, también hemos incursionado en Internet, vía cada vez más utilizada y que brinda enormes posibilidades.

En la presente bitácora digital "Misterios de nuestro mundo y del universo", regularmente hemos ido dando difusión a numerosos artículos sobre temáticas varias de nuestra especialidad. Y en esta labor, hemos cuidado especialmente varios aspectos: (a) Elaborar artículos relativamente cortos y completos, a efectos de que el lector pueda sacar provecho de ellos aún con lecturas aisladas y esporádicas; (b) En la medida de lo posible, ilustrar profusa y convenientemente esos apuntes, a efectos de hacerlos más atractivos y amenos; por otra parte, indudablemente una buena foto o un buen dibujo en muchos casos transmiten información de una manera más adecuada que una excelente descripción; y además, hay personas que tienen una gran memoria visual, y por tanto siempre conviene mezclar adecuadamente texto con imágenes, ya que ambas formas de presentación de conocimientos se refuerzan una a la otra.

La comunicación científico-cultural en imágenes



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