viernes, 18 de febrero de 2011

Bases para estudiar la vida extinta: Paleoecología y Paleobiología




LAS ERAS GEOLÓGICAS Y LA PALEOBIOLOGÍA



Nuestro conocimiento de los seres del pasado, se funda en el estudio e interpretación de los fósiles, los cuales nos dan indirectamente, datos importantes para apreciarlos y para inferir su distribución geográfica de época.

Llamamos fósil a restos de organismos que vivieron en el pasado, y también incluímos las huellas e impresiones que estos seres puedan haber dejado en terrenos blandos luego preservados. Véase por ejemplo (abajo) las huellas prehistóricas dejadas por diversos animales hace unos 120 siglos, en capas arcillosas en las costas de la Provincia de Buenos Aires, aproximadamente a unos 600 kilómetros de la capital federal argentina.


Todos estos estudios corresponden a la rama de la ciencia que llamamos Paleobiología.

La mayor parte de los seres que mueren en el medio natural, rápidamente entran en putrefacción y se desintegran sin dejar restos. Para que estos restos subsistan -fosilizándose- deben ser sustraídos de alguna forma a la acción del ambiente (ver abajo imagen de un tronco petrificado de "Araucarioxylon arizonicum").


Y así sucede por ejemplo cuando un cadáver (de animal o vegetal) cae en aguas que arrastran arenas que se depositan rápidamente sobre el mismo, o cuando dicho cuerpo cae en aguas sobresaturadas de sales que mineralizan cualquier objeto caído en ese medio.

En contacto con el nuevo entorno, se modifica el cadáver tanto física como químicamente. Las modificaciones que sufre son proporcionales al tiempo en que el cuerpo se encuentre en contacto con el medio, y por cierto, también esas transformaciones son dependientes de las composiciones químicas presentes.

Las substancias orgánicas desaparecen en el proceso de fosilización, siendo sustituídas por sales minerales que petrifican los restos. Así se realizan reacciones químicas de doble descomposición, que enriquecen al fósil en algunos iones, por ejemplo el flúor. Investigando la dosificación de estas sustancias tanto en el suelo como en el fósil, se puede calcular (estimar) la edad del mismo.

Indirectamente, también se puede estimar la edad de un fósil, basándose en otros fósiles que lo acompañen, de edad conocida.

Las dosificaciones químicas en los fósiles, han permitido poner en evidencia diferentes fraudes científicos, que durante mucho tiempo no había sido posible desenmascarar.

El Eoanthropus Dawsoni, o sea el famoso "Hombre de Piltdown", supuesto fósil investigado por Charles Dawson en Inglaterra, por cierto era sumamente interesante, por tener fragmentos craneanos de aspecto humano junto a maxilar de tipo simiesco, o sea una especie de híbrido con apariencia de eslabón perdido, o sea una supuesta forma de vida intermedia entre los simios y los homos, que además permitiría mejorar nuestra comprensión sobre la "Biología evolutiva" y sobre la "Teoría de la evolución de las especies".




Pero los estudios hechos en 1950 sobre su riqueza en flúor, finalmente demostraron que no eran huesos fósiles sino material manipulado. Y por el método del radio carbono, se pudo calcularle una antiguedad de 500 a 600 años solamente.

A veces, son más los medios masivos de comunicación que los científicos, los que interpretan erróneamente o exageran los indicios encontrados.

Tal es el caso por ejemplo del Pierolapithecus Catalaunicus (cráneo a la derecha), según lo que se afirma en un artículo de fecha noviembre 19 de 2004 publicado en el prestigioso periódico El Mundo, y firmado por América Valenzuela (véase más abajo el fósil en cuestión, donde puede observarse dos importantes colmillos). La exageración o apreciación errónea, en este caso viene de afirmar que la especie ubicada fue el último antepasado común entre "el hombre y el mono", lo cual es obviamente falso, ya que los restos de ese animal tienen una antigüedad de 13 millones de años, y sería un primitivo ancestro del grupo formado por orangutanes, gorilas, chimpancés, y homínidos, pero no una rama que directamente pudiera desembocar en los humanos, y diferente de la que dio lugar a los señalados orangutanes, gorilas, y chimpancés.



Claro, en el caso señalado, el error cometido por el medio de prensa fue el de confiar en la idoneidad de América Valenzuela, periodista especializada en divulgación científica, y que incluso está encargada de un programa televisivo en Telecinco (España) titulado "Ciencia al Cubo", además de también trabajar para la prensa escrita.


Por cierto, un error lo comete cualquiera. Sin embargo, el desliz sufrido por la citada periodista que ha sido recién señalado, parece ser demasiado grueso. Por otra parte, y una vez detectado el error, siempre se puede hacer una "fe de errata".


Con la finalidad de demostrar el espacio que en España se da a la citada divulgadora científica, se inserta a continuación el vídeo de una entrevista que se le realizara, en relación al libro de esta autora también titulado "Ciencia al Cubo".



Conviene aclarar que con lo expresado no queremos cargar las tintas exageradamente en la persona de América Valenzuela, quien en líneas generales desarrolla su actividad de divulgación científica con bastante competencia, tal como entre otras se desprende del propio vídeo recién presentado. Obviamente, ello no impide que se deslicen errores en algunos trabajos de dicha profesional española, a veces en cuestiones de detalle, y a veces incluso en aspectos sustantivos.

Retomando el hilo conductor de esta presentación, deseamos señalar que no sólo las partes duras se fosilizan, sino que a veces las partes blandas dejan un hueco en terrenos sedimentarios, como las plumas, o aún tejidos más blandos, como el cuerpo de una medusa.

A veces, sin que haya mineralización, hay inclusión de un cadáver en una masa plástica, lo cual impide su putrefacción, como algunos insectos conservados en ámbar (resina fósil), o restos de mamíferos conservados en ozokoreita, es decir, cera fósil.




LAS ERAS GEOLÓGICAS


Las "Eras" son grandes lapsos de la historia geológica de la Tierra, que se destacan por hechos físicos y biológicos característicos.

Cada uno de estos intervalos de tiempo, tiene una determinada duración (aspecto cronológico) y un determinado espesor en sedimentos (aspecto estratigráfico). Lo mismo sucede con las subdivisiones, es decir, con los períodos, las épocas, las edades.


Se distinguen en la historia del planeta, y ordenadamente, las siguientes eras geológicas: Agnostozoica, Paleozoica, Mesozoica, Cenozoica, y Antropozoica.


¿CÓMO SE CONOCE EL PASADO DE LA TIERRA?

Después de constituída la corteza primitiva, comienza la sedimentación, surge la vida, y empieza la continua transformación y evolución, física y biológica, de nuestro mundo.

Las rocas constituyen verdaderas páginas de la historia del planeta, que el geólogo trata de interpretar, por comparación con lo que sucede en el presente, por indicios cruzados, etcétera.


Así por ejemplo, donde hay un manto de lava, se sabe que hubo erupciones volcánicas. Donde hay un depósito de sal, se denuncian aguas que se han evaporado. Si las rocas presentan huellas de oleaje, se sabe de su proximidad al mar. Si aparecen yacimientos de hulla, se acusa la vegetación que los originó. Etcétera, etcétera.



Las rocas sedimentarias permiten establecer, no sólo la geografía del pasado, sino el tiempo correspondiente a la duración de los procesos.

Si se presentan en ordenada sucesión de estratos, evidencian calma. Por el contrario, si aparecen plegadas o falladas, denotan la acción de fuerzas orogénicas.

Si hay una alteración en la disposición de las capas (discontinuidad estratigráfica, concordancia o discordancia estratigráfica), se evidencia un cambio en la actividad de las fuerzas terrestres. Además, los restos o huellas de seres orgánicos que vivieron en épocas pretéritas (los fósiles), indican indirectamente la edad de los estratos que los contienen.

Cada formación tiene sus fósiles característicos (los llamados fósiles guía o fósiles directores) para ubicar en el tiempo a una roca o a un estrato.

Y dos capas de estratos distantes, y a distintas profundidades, en una determinada región, pueden considerarse contemporáneas, si encierran los mismos fósiles.

Los Trilobites por ejemplo, son típicos del Período Cámbrico. Por su parte el Iguanodón, enorme reptil en su aspecto parecido a un canguro, corresponde al Período Cretácico. Etcétera, etcétera.





Próximamente continuaremos desarrollando otros aspectos y detalles de estas temáticas.


CÓCTEL DE CIENCIAS: El Blog de América Valenzuela

Divulgación Científica: Espacio que presenta combinaciones estimulantes y deliciosas para el cerebro y el espíritu, con ingredientes de los más diversos: astronomía, paleontología, animales y naturaleza, curiosidades…
Enlace: http://quoblog.quo.es/2010/12/02/coctel-de-ciencias/


ENTENDIENDO EL PROCESO DE FOSILIZACIÓN

La fosilización es el conjunto de procesos que hacen que un organismo, o algunas de sus partes, o eventualmente los rastros de su actividad, pasen a formar parte del registro fósil.

El proceso comienza tras la muerte del organismo, y tiene mayores posibilidades de terminar con éxito si el enterramiento de los restos se lleva a cabo lo antes posible. Un enterramiento rápido y en ausencia de oxígeno, puede producir fósiles de especímenes completos.

Generalmente, el primer paso en cualquier proceso de fosilización es la desaparición de las partes blandas. Por cierto los huesos, los dientes, las conchas, los esqueletos, tienen mayores posibilidades de fosilizar.

El proceso completo que producirá el fósil depende tanto del organismo como del sedimento.

Es frecuente distinguir entre conservación y fosilización propiamente dicha.

(1) La conservación, poco frecuente y espectacular en sus resultados, se puede producir mediante momificación, congelamiento, conservación en brea, o conservación en ámbar.

(2) La fosilización a su vez, se puede producir mediante carbonatación, carbonificación, silicificación, piritización, fosfatación, etcétera.

Observar en las imágenes (abajo): (A) Goniatites piritizado; (B) Madera silicificada; (C) Insecto fosilizado en ámbar.



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