miércoles, 15 de diciembre de 2010

Un paso adelante, sin duda un mundo mejor es perfectamente posible: Pensando una nueva economía, pensando la nueva sociedad telemática del futuro


Esbozando ideas para el Consenso de Barcelona

El mundo sensible y el ambiente social que nos rodea, no es algo dado o marcado desde toda la eternidad, y tampoco surgió de improviso por el juego de una serie de sucesivas mutaciones genéticas en la especie humana.

El ambiente social de nuestro tiempo se fue construyendo poquito a poquito, producto del ingenio y creatividad de los humanos, producto de la industria y de los sucesivos estados sociales en los que para bien o para mal supimos organizarnos. Y en este sentido es que nuestra sociedad y la economía en ella aplicada son un producto histórico, son resultado del propio devenir de acontecimientos, son consecuencia de las actividades de toda una serie de generaciones, cada una de las cuales se supo encaramar sobre los hombros de la anterior.

Y en el acierto o en el error, y para bien o para mal, nosotros, los humanos, así seguimos desarrollando nuestros sistemas productivos, nuestros intercambios, nuestras visiones del mundo y del universo. Y particularmente en momentos especiales, en momentos de quiebre y de crisis, en momentos en que se agolpan un cúmulo de importantes problemáticas, sacamos fuerzas y logramos modificar nuestra operativa social de base con arreglo y ajuste a las nuevas situaciones y a las nuevas necesidades, y con la orientación de nuevos paradigmas.

Hoy día y sin lugar a dudas, el conjunto que se plantea de problemáticas sociales, productivas, distributivas, financieras, es demasiado importante como para no darse cuenta que ha llegado el momento de una reorganización importante de nuestra estructura socio-productiva. Tal vez sea difícil ponernos de acuerdo sobre exactamente qué debemos cambiar, pero es muy probable que haya consenso en que inevitablemente tendremos que cambiar una serie de cuestiones, pues el panorama social y medioambiental se está deteriorando con demasiada rapidez. ¡Y algo deberemos hacer!

Y en líneas generales es probable que también haya conciencia generalizada que los costes de estas reformas serán grandes, por lo que no tendremos otra que aplicar la consigna: “Quienes más ganan y quienes más tienen en proporción serán quienes más paguen”, “Quienes más contaminen o destruyan recursos en proporción serán quienes más indemnicen daños y pérdidas”.

Y es por ello que un grupo de entusiastas se ha reunido en torno al proyecto “Consenso de Barcelona”, para intentar dar algunas respuestas sobre cómo deberemos encarar nuestro futuro social.

Por razones operativas y de funcionamiento, y por razones prácticas, hemos ido organizando ideas y propuestas en varios capítulos: (A) El mundo que tenemos; (B) El mundo que queremos y anhelamos; (C) Propuestas para una nueva organización política global; (D) Propuestas para una nueva organización económica y financiera global; (E) Propuestas para una nueva organización del conocimiento y de la cultura.

Naturalmente, para poder transitar adecuadamente entre el mundo que tenemos y el mundo que queremos, no solamente será necesario definir o esbozar estos dos estadios, en sus detalles, en su organización, en sus aspectos operativos, en sus resultados o posibles resultados, etcétera, sino que también se requerirá establecer cómo podrá hacerse realmente para implementar esta transición, período que seguramente abarcará varias décadas, por lo que sin lugar a dudas será conveniente dividirlo en varias etapas: (1) Etapa preparatoria o inicial; (2) Etapa de consolidación de las primeras reformas de importancia; (3) Etapa de maduración, con los ajustes de rigor; (4) Etapa final de afirmación, y de valoración de los beneficios obtenidos.

Con toda certeza, toda esta cuestión es de una enorme complejidad, y tal vez en nuestro trabajo para el “Consenso de Barcelona” no podamos ni abarcarlo todo ni resolverlo todo.

Pero hay que reconocer desde el inicio, que en esta era que llamamos de la comunicación y de la información y del conocimiento, hay ciertas falencias de base que causan desorganización e incertidumbre en nuestra estructura social. Pongamos algunos ejemplos: Roban a un transeúnte y se llevan su billetera con dinero en efectivo. Estafan a una empresa maquillando su contabilidad. Malvivientes destrozan una escuela, y a pesar de los múltiples indicios dejados en el lugar, no logran ser identificados. Hay una hambruna en un determinado país, la solidaridad se pone en marcha y se envían varios barcos con ayuda humanitaria, pero buena parte de estos insumos no llega a destino, no llegan a la población meta.

Recordemos lo que afirmaba el eminente filósofo y político francés “Edgar Morin”: Toda crisis provoca un muy fuerte incremento de las incertidumbres, y la predictibilidad mucho disminuye. Los desórdenes se vuelven amenazadores, y en ese escenario unos pocos ganan y muchos pierden. Pasa entonces lo expresa el refrán: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. En época de crisis, los antagonismos inhiben las complementariedades y la cooperación, y además los conflictos potenciales o latentes se actualizan y a veces explotan. Y entonces, y entonces las regulaciones y los controles fallan o se desarticulan. Es necesario abandonar programas, y mucha gente sufre. Por cierto, es el momento de inventar estrategias, para salir de la crisis, para superar los problemas, para dar un salto adelante. Ante una crisis, a menudo es necesario abandonar las soluciones que antes sirvieron frente a otras crisis, y elaborar estrategias novedosas así como también procedimientos innovadores.

Una de las cosas que más perjudica e inhibe el encuentro de soluciones a las problemáticas que se plantean, es tener que intentar resolver estas cuestiones en un ambiente de desorden, de incertidumbre, de fácil anonimato, de misterio, de ignorancia, de caos y de miedos. Y por lo tanto, un buen paso adelante es primero que nada poner orden en nuestra casa social, y recién a partir de allí y paulatinamente, intentar resolver las problemáticas más de fondo.


¿Y qué asuntos tendremos que cambiar para poder tener mejor orden económico y social? ¿Cómo haremos para lograr mayor transparencia y mejor control?

Bueno, sin lugar a dudas tendremos que abandonar el anonimato del dinero, cambiando la naturaleza del mismo. Decimos que estamos en una sociedad de la información y del conocimiento, y sin embargo, hay muchos delitos financieros e irregularidades administrativas, que ocurren hoy día a nuestros ojos, y que no logramos aclarar del todo. Tendremos que pasar a usar dinero nominativo, pero que además sea informativo de transacciones, o sea que permita el cómodo seguimiento de largas cadenas de transferencias.

Pero también hay mucha incertidumbre en cuanto a la ubicación física de personas y de vehículos y de cargas en el territorio. Y en este sentido mucho se podrá avanzar gracias a la llamada “tecnología GPS”, y también apoyándose en la llamada “domótica” o “arquitectura inteligente”, etcétera. Cuando encendemos una luz, cuando entramos o salimos por una puerta, cuando hacemos un pago, cuando estamos en un vehículo de transporte, estamos dando información de donde estamos y de lo que hacemos; bastará enlazar estas cuestiones con una identificación cierta, para obtener información de altísima calidad y detalle, que puede tener múltiples aplicaciones.

Pero complementariamente, hay muchísimas cosas que hoy deben hacerse con un cercano control humano, y que de organizarse de otra forma bien podrían implementarse en forma totalmente automática o con un alto grado de automatización. Y entre estas cuestiones podemos citar las siguientes: (1) Cálculo y recaudación fiscal; (2) Cotizaciones a la seguridad social y prestaciones sociales; (3) Contratación digital con automatización avanzada; (3) Contabilidades y estadísticas.

Pero además, es claro que la actual y profunda crisis mundial, hace patente que el capitalismo está entrando en una fase de desorden y de ineficiencia, fruto de errores estructurales, y resultado de su acelerada expansión. No solamente la naturaleza está siendo explotada de forma excesiva, más allá de su poder de recuperación. No solamente la adicción del capitalismo por el petróleo nos obliga a convivir en un planeta con muy altos niveles de polución. Además y a través de fisuras en la organización económico-social y en las normativas, se producen graves distorsiones en los mecanismos de redistribución, lo que degrada la situación social y lo que favorece la explotación.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, y en un estilo resumido y telegráfico, se indican a continuación los principales nuevos paradigmas (organizados como un doble dodecálogo, 24 propuestas) que se recomienda tener en cuenta para la organización de una nueva y mejorada sociedad, y para así intentar hacer realidad la premisa de que “Un mundo mejor es posible”.


Doble dodecálogo de paradigmas

(1) Moneda telemática, como respuesta a una ingeniería monetaria compleja e irracional, que hoy por hoy es la médula de los desvíos fraudulentos, de la explotación social, de la corrupción, de la especulación, del amiguismo, de las ilegalidades, e incluso de los injustos desequilibrios geográficos hoy por hoy observados y vigentes (en buena medida inducidos por los mecanismos de deuda externa, o sea, por la ingeniería financiera internacional hoy día activa y acordada a partir de los llamados “Acuerdos de Bretton Woods”);

(2) Tributación automatizada en cálculo y recaudación, y con reducida evasión y morosidad, y por cierto introduciendo mayor justicia tributaria (léase: introduciendo mayor progresividad en los sectores más ricos y poderosos de la sociedad);

(3) Seguridad social automatizada en cálculo y recaudación de aportes, con reducida evasión y morosidad, con presupuesto equilibrado, y con aportes contemporáneos a hechos y actos gravados;

(4) Contratación digital generalizada, con cumplimiento automático o semi-automático de obligaciones dinerarias, y con supervisión notarial;

(5) Economía especulativa y economía subterránea casi totalmente desplazadas por la economía productiva (economía real);

(6) Posibilidades de seguimiento de largas cadenas de transferencias financieras, para así permitir un mejor control, y sobre todo para así mejor descubrir ilícitos;

(7) Democracias más democráticas, equitativas, racionales, y justas, y con mucho menos verticalismos. La creación de ambientes más democráticos y más sensibles a las opiniones e ideas de las bases sociales, se podrá ir afirmando poco a poco a medida que se avanza en la sociedad telemática, permitiendo incluso un adecuado control social y ciudadano de las empresas públicas y de los servicios básicos;

(8) Gobierno digital, gobierno electrónico;

(9) Justicia renovada y perfeccionada, entre otras cosas con nuevas formas de establecimiento de pruebas, y legislación mejorada y más adaptada a los nuevos tiempos;

(10) Desarrollo de servicios sociales de apoyo a las familias y a los más débiles, y también gran desarrollo de otros servicios comunitarios; desarrollo de una asistencia social muy personalizada y adaptada a cada caso;

(11) Humanización de los sistemas penitenciarios, básicamente obtenida gracias a la enorme reducción de la delincuencia y de las ilegalidades, lo que permitirá insistir en la reeducación y en la inserción social-laboral de los penados;

(12) Sustancial mejora y fortalecimiento de la seguridad ciudadana;

(13) Desarrollo de una administración digital muy detallada, informativa, estandarizada, transparente, y generada a muy bajo coste, tanto a nivel de las administraciones públicas y de los grandes organismos, como a nivel empresarial e incluso a nivel familiar, y gracias a los registros informáticos y herramientas digitales disponibles en la nueva sociedad telemática. Por cierto es imprescindible generar muy buena información para la toma de decisiones. Debemos tomar conciencia que las frecuentes y reiteradas falencias observadas en la aplicación de políticas monetarias, cambiarias, y de estímulos selectivos, en buena medida se debe a falta de información oportuna y adecuada, y también por cierto al desorden monetario y normativo en el que deben moverse la economía internacional y las distintas economías nacionales. ¿Cómo pretendemos tener presupuestos fiscales equilibrados y ordenados, y con buenas asignaciones para los gastos sociales, si debemos convivir con paraísos fiscales, si las normativas nacionales con frecuencia tienen lagunas así como dificultades en cuanto a controles, y si la evasión fiscal y la morosidad impositiva son una realidad que combatimos con dificultades y con notorios altibajos? ¿Cómo pretendemos que los capitales golondrina no afecten a las economías nacionales débiles, si permitimos la existencia de instrumentos en base a los cuales los capitales logran gran movilidad con escasas posibilidades de control?;

(14) Profunda reforma de los sistemas bancarios nacionales, con el establecimiento de instituciones bancarias públicas y privadas muy automatizadas, y casi sin personal (o sea con una plantilla de trabajadores muy menguada respecto de la realidad de hoy día);

(15) Creación dineraria totalmente monopolizada por los Estados, y con desplazamiento en esta materia de las instituciones bancarias privadas en todos los aspectos;

(16) Creación de una verdadera moneda internacional (bancor telemático o bantel) para la regulación de los intercambios entre países, en acuerdo con las ideas y propuestas oportunamente concretadas entre otros por Lord John Maynard Keynes, por Ernst Friedrich Schumacher, por Agustí Chalaux de Subirà, y en parte también por James Tobin. Con una importante reforma de la economía internacional, y sobre todo gracias a la separación entre economía intergubernamental y economías nacionales, será posible una conveniente regulación de inversiones en función de las necesidades de los mercados y de las poblaciones locales. Asimismo, este nuevo ordenamiento también permitirá promover un comercio justo y sostenible para mejor establecer unas relaciones internacionales en equilibrio. Y asimismo, en un contexto más claro y ordenado, será posible mejor crear salvaguardas y regulaciones que impidan que una crisis en una parte del sistema se amplifique y afecte al sistema en su conjunto;

(17) Creación y perfeccionamiento de un gobierno mundial y de una justicia internacional, con establecimiento de un orden mundial más seguro y equilibrado;

(18) Nuevo ordenamiento financiero internacional, y profundas reformas en las instituciones y en los mecanismos surgidos de los Acuerdos de Bretton Woods;

(19) Establecimiento de un sistema tributario mundial, perfeccionando la llamada “Tasa Tobin” e inspirado en esta propuesta, e implementado por cierto en base a la especie dineraria internacional en uso;

(20) Contención y crítica al consumismo, con la orientación dada por “Decrecimiento”;

(21) Reforzamiento de la educación a todos los niveles y a todas las edades, incluyendo aspectos humanísticos, artísticos, científicos, y tecnológicos, y enfatizando también por cierto en la educación en valores, en la educación a distancia, y muy especialmente en el fortalecimiento de las habilidades cognitivas y psicomotoras;

(22) Particular desarrollo de una ética y de una educación para la convivencia, tanto dentro de la propia especie como en relación a la naturaleza;

(23) Plena vigencia de una madura y efectiva sociedad telemática, obtenida lentamente, por aproximaciones sucesivas y por ajustes sucesivos, con eventual avance dispar en la geografía, y con orientación filosófica general afín a la promovida por instituciones tales como “ATTAC” o “Instituto de Derechos Humanos de Catalunya” o “Alliance for Freedom and Dignity – AFD”. Así y poco a poco, se podrá ir logrando un creciente involucramiento de los Estados en la actividad económica, al servicio de una cobertura sostenible de las necesidades de todos;

(24) Extendida aplicación de variados y diversos planes sociales, muchos de ellos desarrollados en ámbitos locales o con conveniente descentralización, y en muy buena medida financiados por los recursos extraordinarios generados por la nueva sociedad telemática, a saber: (A) Tasa Tobin o mecanismo equivalente generado en el ámbito de la economía internacional; (B) Recursos hoy día orientados a gastos militares y a la producción de armamentos; (C) Recursos nuevos generados en el ámbito de muchas economías nacionales, como por ejemplo los que se indican: (b1) ganancias del nuevo sistema bancario que antes iban en beneficio de los banqueros privados o para pagar sueldos y gastos operativos; (b2) ganancias en los nuevos mercados de cambio que antes iban al sector privado, (b3) ganancias que anteriormente quedaban en administradores o gestores o cobradores o contadores públicos o en seguridad, y que se liberarán cuando se generalice la administración digital, etcétera.

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