martes, 21 de diciembre de 2010

Morir, dormir, tal vez soñar: Sueño y muerte desde siempre fueron tema de poetas, y de lo místico, pues Dios se comunica con nosotros en sueños


Pesadillas, sueños, y mucho más

Los científicos manejan el mundo de los sueños desde un punto de vista demasiado rígido, no permitiendo la posibilidad de algo más profundo a razonar, y eliminando la verdadera inteligencia y trascendencia de los mismos, y además, generalmente ignorando las situaciones que presentan los sueños

Es sabido que las personas por necesidad deben permitir descansar al cuerpo y a la mente, para poder cumplir sus funciones con normalidad. Pero dentro de este descanso, los sueños se presentan con situaciones incomprensibles para muchos de los científicos materialistas, quienes no pueden entender la conexión de la mente en descanso, y el universo viviente.


En consecuencia, desde un punto de vista amplio, la idea preferencial es de estudiar este contexto de los sueños ante la opinión científica, y fuera de ella. En lo personal, me he sentido muy conforme con los pensamientos y las reflexiones que he tenido sobre los sueños, al compara distintas opiniones y hechos con mis propios resultados.

Pude encontrar el camino al mundo de los sueños; y todo lo vago o poco conocido de los mismos se presentó claro y comprensible ante mi mente, ante mi conciencia, ante mi espíritu.

Se conocen distintos tipos de personas, las que dicen no soñar nunca, y las que el soñar es de todas las noches. Las personas que no sueñan nunca son personas de mente pesada que no pueden captar los sueños por falta de sensibilidad mental, o por incredulidad; las personas que dicen que no sueñan, en realidad sueñan también.

Se puede decir que los sueños comunes se diferencian en tres tipos. El “primero” ocurre ha poco de estar dormido, y suelen ser pesadillas por mala digestión solamente. Pasada la media noche, puede ocurrir el “segundo” sueño a pocas horas de descanso y se presenta por hechos ocurridos, que la mente retiene por su impacto en la persona. Pero el sueño importante y premonitorio es el “tercero” y generalmente ultimo, que ocurre casi al despertar en la mañana del siguiente día; éste puede ser fundamental, y es el que da avisos.

Cuando una persona se prepara para dormir, se dispone para su segundo mundo, el de la noche con sus misterios a comprender, y sus experiencias de vida a desenmascarar en lo mas recóndito de la mente, o sea en lo más profundo de su ser interno. Podemos decir que durante nuestro descanso de la noche, y bajo los efluvios de la Luna, "todo lo podemos llegar a saber y a comprender", pues nuestra mente se encuentra despejada y libre, y al separarse el espíritu del mundo material, se reciben del Cosmos los mensajes de los sucesos a devenir, y por tal razón debemos tenerlos muy en cuenta.


Dentro de los sueños más comunes, se reiteran con frecuencia los de los "cuatro elementos".

Los sueños del "elemento agua", son los relacionados a las necesidades físicas y en especial a las necesidades sexuales. Por falta de las mismas, o por relaciones mal cumplidas o sin gratificación, se sueña con mares o ríos o lagos.

Los sueños del "elemento aire", son los relacionados a las personas que quisieran cambiar su modo de “vida”. Y sueñan con volar como los pájaros, o tomar un avión y desaparecer. Y la mayoría de las veces, ni pueden volar, ni van a tomar un avión, pero igual sueñan con eso.

Los sueños del "elemento tierra", son los relacionados a las personas que desean vivir en un lugar determinado, y temen perderlo, o temen no poder adquirirlo. Les preocupa la falta de algo, y en sus sueños muchas veces no hay respuestas. Hay temor a no poseer.

Los sueños del "elemento fuego", son aquellos que imaginan incendios de cualquier tipo, como ser en habitaciones, en casas, en bosques, o muy localizados. Estos sueños siempre se vinculan con algún peligro, con discusiones, con peleas, con armas de fuego. En otras situaciones, pueden significar una limpieza en la mente, sobre un determinado suceso que perjudica o simplemente molesta. Estos sueños siempre son como marañas, difíciles de desentrañar e interpretar.

En muchas oportunidades nuestros sueños nos llevan a parajes inhóspitos, como ser bosques lúgubres, pantanos malolientes que no nos dejan caminar y nos llenan de temores. En estos casos puede ocurrir que tengamos problemas a resolver y que nos producen temores.

Los sueños en que nos sentimos perseguidos, casi siempre significan miedos a sucesos que nos preocupan, y que no podemos descifrar (o que tal vez sí podemos interpretar). Suelen ocurrir mucho a niños, pero también a adultos.

Cuando soñamos con casas feas o en muy mal estado, estamos viendo nuestro hogar, o en otros casos, la casa representa nuestro estado físico o mental (y que debemos corregir).

El mundo de los sueños es muy amplio y abarca muy diversas temáticas, por lo que no es posible aquí dar una guía completa para la interpretación. De ser posible extenderme, les contaría algunos de mis sueños ilustrativos para mi vida, pero ello tiene sin duda gran importancia para mí mismo, y no tanto tal vez para los lectores.no quiero quitar espacio para los lectores. Algunos de mis sueños han sido verdaderos consejeros o grandes enseñanzas, y si alguno de los lectores llegan a tener una experiencia de este tipo, por favor, no la desperdicien.

Siempre hay que tomar en cuenta que los sueños suelen expresar mensajes entre líneas, todo está en darse cuenta, todo está en advertirlo, viviendo con la mente abierta al universo, para así recibir o captar mensajes y consejos, y para así ponerlos en práctica sin escrúpulos de ninguna índole. Cierto, damos gran importancia al mundo fantástico de los sentidos, pero a veces se nos escapan los indicios más sutiles que nos transmite el espíritu.

Solemos tener una inmensa cantidad de sueños que no significan nada importante; son sueños simples sin ningún valor. Pero también están los sueños importantes, trascendentes, y se debe aprender a diferenciar unos de otros.

Los sueños pueden presentarse en blanco y negro, siendo este hecho muy común, pero también pueden ser a color.

Los colores del arco iris pueden generar muy bellos sueños.

En oportunidades, si nuestro estado de ánimo es positivo, nos predisponemos a tener sueños coloridos, que pueden tener referencia a hechos imaginativos o a alguna circunstancia pasada. Estos sueños ocurren generalmente a la mitad del tiempo de descanso. Si queremos recordar los sueños, debemos pensarlos antes de dormir, y así en buena medida los inducimos.

Si queremos trabajar con nuestros sueños, o si nuestro terapeuta nos pide que le contemos nuestros sueños, no hay otra que dormir con cuaderno y lapicera en la mesita de noche. Y entonces, al despertar ocasionalmente en medio de una pesadilla o de un sueño placentero, inmediatamente debemos encender la luz, y escribir a toda rapidez lo que estábamos soñando. Sólo así podremos en la mañana referirnos al sueño vivido, pues los sueños irremediablemente tienen como destino un olvido casi inmediato, en unos pocos segundos.

Por regla general los sueños coloridos nos dejan un estado positivo, sin importar el tema, o importando el tema, siempre son para bien, y nos dicen o anuncian algo bueno, placentero y lleno de esperanzas. Ahora bien, si estos sueños ocurren por las madrugadas, casi al despertarnos, es muy probable que nos digan algo positivo a suceder, siempre bueno.

Siendo que nuestra mente funciona como radar, nos puede dar oportunidades para el azar, para los afectos, los negocios, o los simples cambios de vida, etcétera (Siendo ellos al despertar, ocurriendo ellos al despertar por la mañana).

Debemos agregar que los sueños pueden ocurrir en tiempo de “Dioses” que sólo comportan centésimas de segundos, ante el tiempo de los hombres mucho más pausado. Siendo el mismo tiempo real, la acción puede desarrollarse en horas o en días. El mismo tiempo que para los hombres pueden ser siglos, pero para los Dioses pueden ser menos de segundos.

Para terminar esta página, para cerrar este artículo, expliquemos algo de importancia vital para el conocimiento personal: Las “salidas en cuerpo astral” que pueden suceder en cualquier momento del día o la noche, en forma consiente o inconsciente. Algunas personas lo pueden confundir con sueños simples, y que les deja un recuerdo parecido al de un sueño; pero estas ocurrencias son de otra índole, y también nos pueden inducir a desplazarnos dentro del mundo astral en algunos casos.

Hay seres que poseen cierta sensibilidad o una capacidad especial que utilizan junto a cierto mecanismo, para una determinada función a conciencia en dicha dimensión.

El mundo astral es la región del universo inmediata al plano físico pero más sutil, es la sombra o contraparte etérea del hombre. El cuerpo astral viene a ser el puente de comunicación entre el alma y el cuerpo (referencia: A Besant). Dicho cuerpo se puede trasladar de un lugar a otro (lo que llamamos viaje astral). Las personas que tienen el conocimiento adecuado, pueden mediante una preparación determinada hacer el desdoblamiento correspondiente, y misión a cumplir.

Insistimos. Para recordar los sueños tanto como las "salidas en astral", y para poder diferenciar unos de otros, se debe meditar antes de dormir sobre el deseo de reconocerlas al despertar. Si antes de dormir me autosusgestiono que podré recordar el sueño, ello se me verá facilitado. Repitamos antes de dormir: "Si sueño algo lo quiero recordar; y si salgo en cuerpo astral quiero darme cuenta y recordadlo".

Para salir en Cuerpo Astral consiente del hecho, es necesario practicar un trabajo especial y determinado, con la dirección de una persona preparada, que puede ser un instructor calificado. Pero muchas veces con meditaciones continuas, y con mucha paciencia, se puede llegar a concretar dicha felicidad por uno mismo, y así poder entrar en ese mundo de maravilla, y conocer otras realidades, otros caminos que se abren.

El que medite con verdadero amor a la creación, siempre estará junto a los Dioses.


Conócete a ti mismo

Se dice que esta máxima estaba esculpida en la puerta del "Templo de Apolo" en Delfos, lugar de culto en la Antigua Grecia. A pesar de que esta frase se suele atribuir al filósofo Sócrates, quien vivió entre el 470 AC y el 399 AC, seguramente su origen se remonta más allá del siglo VI AC, siendo tal vez una "semilla" contemporánea con el propio nacimiento de la filosofía.

La importancia de este aforismo que permanece con vigencia sin mayores condicionantes de tiempo o de lugar, posiblemente radica en que orienta a los seres humanos a que exploren la respectiva realidad interior, donde se encuentra todo lo que necesitamos para poner fin a nuestros sufrimientos y nuestros desvelos, y alcanzar la plenitud que tanto anhelamos en cuanto a felicidad y paz interior, y en cuanto a desarrollo espiritual.

Para comunicarse con el autor, utilizar la siguiente dirección de correo electrónico: leyesuniversales@hotmail.com



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