martes, 14 de diciembre de 2010

Explorando el cielo y la iconografía de mitos y leyendas ancestrales: Constelaciones Estivales apreciadas desde el Hemisferio Sur


Ubicándose en la Bóveda Celeste

Una de los más hermosos espectáculos cósmicos, puede localizarse en la zona de la constelación de "Orión", el gigante cazador. La misma se encuentra ubicada en la región ecuatorial de la Esfera Celeste, lo cual hace que sea visible desde todos los puntos de la superficie del planeta.


Además, se cuenta con la ventaja de que la constelación de "Orión" es una de las más fáciles de localizar en el Cielo.

En efecto, las tres estrellas que más fácilmente distinguimos, son las "Tres Marías", que constituyen el famoso "Cinturón de Orión", a veces conocido como "Tahalí".


Estas tres estrellas, de mediano brillo, han recibido diferentes denominaciones a lo largo de la historia. Así, en la Antigua Grecia fueron llamadas "la pata de gallo". Más tarde, los árabes las denominaron "La Balanza". Y en la Europa Medieval, se les llamó "Los tres Reyes" (en una obvia alusión a los Magos venidos de Oriente a visitar al Niño Jesús).

Estas estrellas poseen además nombres propios: "Alnitak", "Alnilam", "Mintaka". Esta última describe una trayectoria, que prácticamente coincide con el Ecuador Celeste.

Si prestamos atención, notaremos que "Tahalí" se encuentra envuelto en un gran cuadrilátero, cuyos vértices están constituídos por estrellas de muy destacado brillo.

Así encontramos a "Betelgeuse" ("Alfa de Orión") de color anaranjado-rojizo, que indica el hombro derecho del gigante, siendo en realidad una estrella "supergigante roja", distante unos 520 años luz de distancia. Si trazamos una diagonal que pase por las Tres Marías, encontramos en el otro extremo a "Rigel" ("http://www.iac.es/gabinete/iacnoticias/1-99/rigel.htm") que brilla con una coloración azulada; esa es en verdad una estrella doble, que dista unos 900 A.L. de nuestro Sistema Solar.

En realidad y en ánimo de ser estrictos, corresponde señalar que es más brillante "Rigel" (el pie del gigante) que la primera nombrada, al contrario de lo que debería suceder de acuerdo a la denominación. La causa de este supuesto error, es que mientras "Rigel" mantiene un brillo constante, "Betelgeuse" por el contrario lo cambia, debido a que es una estrella de brillo variable.

Algunos astrónomos son de la opinión que "Betelgeuse" es una estrella manchada, que debido a influencias cósmicas periódicamente se cubriría de manchas, y por tal circunstancia cambia de brillo en forma apreciable.

En la otra diagonal del cuadrilátero, podemos encontrar dos astros fulgentes de menor brillo que los anteriormente citados: "Saiph" y "Bellatrix".


Toda la constelación se encuentra envuelta en una gran nebulosa. A simple vista es apreciable la parte central de la misma, la "Gran Nebulosa Brillante de Orión" (M42).


También otra gran nube de gas y polvo puede ubicarse al Sur de la estrella "Alnitak". Se trata de la gran nebulosa oscura "Cabeza de Caballo", dado que observada telescópicamente, en líneas generales y con un poco de imaginación, su contorno simula la cabeza de un equino.

Pero antes de continuar con las informaciones más estrictamente astronómicas, recordemos el origen del término "tahalí".

Hércules en la mitología romana, y en la mitología griega Heracles, era la personificación de la fuerza, hijo de Zeus y de Alcmena, esposa de Anfitrión. Hera envió dos serpientes para matarlo en la cuna, pero él las ahogó con sus manos. Se cuenta que en Tebas se casó con Mégara, sobrina de Creonte (rey de Tebas), a la que mató en un acceso de locura. Y a fin de expiar su crimen, la Pitia lo envió a Euristeo, rey de Tirinto, quien le impuso los doce legendarios trabajos: matar al león de Nemea, matar a la Hidra de Lerna, apoderarse de la cierva de Cerinea, capturar el jabalí del Erimanto, abatir los pájaros del lago Estínfalo, limpiar los establos de Augias, capturar el toro de Minos, domar las yeguas de Diomedes, apoderarse del tahalí de la amazona Hipólita, matar a Gerión, apoderarse de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, y encadenar a Cerbero.

Y en cuanto a Hipólita, podemos decir que era hija de Ares, reina de las amazonas. Y según cuenta la tradición, Heracles la mató y le quitó el cinturón maravilloso que había recibido de su padre. Pero según otra versión, Heracles la hizo prisionera y se la dio por esposa a Teseo, con quien la amazona tuvo a Hipólito.

Retomemos el hilo conductor de lo que estábamos desarrollando antes de este breve paréntesis.

Se debe tener presente, la enorme importancia que las teorías actuales conceden a las nebulosas con respecto al origen de las estrellas. Efectivamente, estos nidos estelares, contienen la "materia prima" para la formación de nuevas generaciones de astros fulgentes.

La nebulosa de "Orión" es uno de los mayores "criaderos" de estrellas conocidos hasta ahora en nuestra galaxia "Vía Láctea"

Pero continuemos explorando esta zona del Cielo.

Partiendo de las "Tres Marías" es fácil ubicar -por el conocido método de las alineaciones- a la estrella más brillante (en brillo aparente) de todo el cielo nocturno, "Sirio", cuyo nombre precisamente significa "brillante, ardiente".

"Sirio" es la estrella más luminosa de la hermosa constelación del "Can Mayor", uno de los dos perros que mitológicamente acompañaban al cazador "Orión".

Las rutilantes estrellas "Sirio" -"Alfa" del "Can Mayor"- distante unos 9 Años Luz de nuestro mundo, y "Proción" -"Alfa" del "Can Menor"- distante 11 Años Luz, son ejemplos de estrellas dobles o sistemas binarios.

Cuando un sistema estelar es doble, a la estrella más brillante se le agrega la letra A, y a la estrella satélite la letra B.

La estrella satélite de "Sirio" (o estrella perro), la llamada "Sirio B" (o "Cachorro"), y la compañera de "Proción", es decir "Proción B", describen órbitas elípticas en torno al centro común de gravedad (el baricentro), lo que demuestra que allí también imperan las Leyes de Képler y de Newton.

Otra particularidad es la naturaleza de las mismas, ya que ambas compañeras son enanas blancas, estrellas de tamaño similar al de la Tierra, pero que encierran la masa del "Sol", por lo cual, están tan compactadas que su densidad es altísima (un centímetro cúbico, el contenido de una cucharadita de té, pesa por lo menos una tonelada). Esta materia tan densa, donde solamente quedan protones y electrones, se denomina científicamente "degradada" o en estado barotríptico.

Mitología y Ciencia

Existen interesantes relatos que se refieren al gigante "Orión", y que incluso lo relacionan con otros cuerpos de la esfera celeste, como los constitutivos de la hermosa constelación del "Escorpión", constelación ésta muy destacada en el cielo de invierno para el Hemisferio Sur.

Según antiquísimos mitos - que vienen de la noche de los tiempos - "Orión" era un gigante cazador, que en cierto momento provocó la ira de los dioses, al afirmar que ningún animal era capaz de vencerlo.

Al llegar tal muestra de jactancia a oídos de los dioses olímpicos, y particularmente de "Gea", la diosa de la Tierra, resolvieron enviar al diminuto "Escorpión", el cual mató a "Orión" al inocularle el veneno por medio de su aguijón, en uno de los talones.

Más tarde los dioses se apiadaron de la terrible muerte del cazador, y decidieron que fuera recordado en el Cielo, acompañado por sus dos fieles perros, el "Can Mayor" (donde destacan las estrellas "Sirio" y "Wesen") y el "Can Menor" con la brillante estrella "Proción" (nombre éste que significa "el que va delante del sabueso").

También decidieron recordar al "Escorpión", pero de manera tal que cuando una de dichas constelaciones se asoma por el Oriente, la otra se oculte por el Occidente, dado que son enemigos y no pueden verse al mismo tiempo sobre el horizonte.

Es interesante señalar que en la Mitología Egipcia, el mismo conjunto de estrellas que para los griegos constituía la constelación de "Orión", representaba al dios "Osiris", dios del "Nilo resplandeciente", que según los egipcios de los tiempos faraónicos transitaba por el río en una barca.

Por otra parte, la estrella "Sirio" hace ya más de 5.000 años, regulaba el Calendario Egipcio, ya que su aparición por la madrugada en Oriente, antes de la salida del "Sol", coincidía con la época de los desbordes del Nilo.

Así la estrella actuaba como perro guardián, que anunciaba al ladrar, el peligro a su amo.




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