jueves, 6 de mayo de 2010

El arte de seleccionar un buen negocio: Y si se equivoca, no tema reconocerlo y cambiar de actividad

Las actividades que dan mejores resultados y satisfacciones, son las destinadas a muchas personas pero que solamente hacen unas pocas personas.

Si lo que hacemos puede hacerlo cualquiera, muy probablemente tendremos miles de competidores, y nuestras ganancias o nuestro impacto serían muy reducidos.

Si lo que hacemos pueden hacerlo pocas personas, tendremos pocos competidores y en consecuencia nuestros logros serán los máximos que esa actividad genere.

A su vez, si lo que hacemos le interesa a pocas personas, tendremos pocos clientes y en consecuencia también tendremos pocas ganancias.

Por el contrario si lo que hacemos le interesa potencialmente a muchas personas, tendremos muchos interesados y consecuentemente también tendremos muchas ganancias y muchos logros.

En suma, lo mejor de todo es hacer algo que pocos saben o pueden hacer, y que le interese a la mayor cantidad de gente posible, y la peor de las decisiones, es hacer algo que muchos saben o pueden hacer y que le interese a poca cantidad de gente.

Los negocios financieros no tienen ningún misterio. Son elementales, fáciles, lógicos, sencillos.

De los seres humanos (clientes del sistema financiero), tenemos mucho por aprender. Solamente debemos observar con atención e inteligencia.

Lo más difícil de un negocio financiero o comercial, es entender cómo reaccionamos los seres humanos frente al dinero y frente a las oportunidades.

Los seres humanos no somos difíciles ni muy rebuscados, pero nos ponemos complicados cuando pretendemos igualar modelos ideales, imaginarios, inexistentes, maravillosos, irreales.

Piense, piense muy bien en lo que acaba de leer.

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