jueves, 6 de enero de 2011

El uruguayo es demasiado sumiso


En buena medida, la culpa es nuestra

Gran parte de que nos vaya como nos va es por lo sumisos que somos, tanto en lo individual como en el colectivo.

Bien dicha esa frase de que: “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Tan así que es fácil transponerlo al Estado en general: “Tenemos el Estado que merecemos”, demasiado grande, burocrático, pesado, ineficiente y todos los adjetivos que quisiéramos agregar. Pero: ¿De quien es la culpa?

NUESTRA, de cada uno de nosotros, cada individuo que nos encojemos de hombros cuando algo no nos gusta y nos quedamos en esa.


Ejemplos, miles, algunos más evidentes que otros, sin ir más lejos, el otro día leo en la prensa que la ciudad de Nueva York van a rebajar los impuestos porque no pudieron retirar la basura de las calles por 10 días, por la gran tormenta de nieve que afectó esa zona. Algo lógico y normal para ellos.

El último mes del año 2010, ante el conflicto tan sonado de ADEOM con nuestra intendencia Montevideana, canal 10 televisión de Uruguay encuestó a distintos ciudadanos en la calle, y 7 de cada 10 contestaron que no habría por qué pedir descuentos de tributos por el conflicto en la recolección de basura.

Mejor ejemplo que ese imposible. En un caso las autoridades solas, sin que nadie les reclame nada, hacen la rebaja porque entienden lo que es justo, ante un mal servicio al usuario. No se puede percibir lo mismo que en la normalidad se proceda diferente, y eso que lo señalado fue por un hecho fortuito, climático, donde es muy poca la responsabilidad que se le puede achacar a las autoridades.


Por el contrario, por estas costas uruguayas, a nuestras autoridades municipales ni se les pasa por la mente tener que rebajar impuestos por un mal servicio; es más, aquí el tema del servicio al usuario es sólo un cartel colgado en una pared en forma decorativa. Pero lo peor de todo, el tema de fondo, es que eso es así porque el uruguayo no lo exige, no asumimos nuestro rol de ciudadano usuario, que paga algo, y como tal debe pedir a cambio la contraprestación respectiva.

Siempre insisto con lo mismo, no pasa por la cantidad de impuestos que uno pague, pasa por lo que recibimos a cambio de ese pago.

Somos sumisos por naturaleza, no nos quejamos, no exigimos, y por eso estamos así.


Como ya dije, ejemplos hay mil, y si no fíjense en los corporativismos que tenemos, los gremios, gente que se agrupa, reclama, y consigue cosas que perjudican normalmente al resto de los ciudadanos. Y no pasa nada, al “pobre” que está solo y nadie lo representa, ese siempre “marcha”. Pero ojo, no nos engañemos, ese “solo” tiene su culpa, tiene opciones para cambiar la pisada y normalmente no lo hace, por eso lo del principio, somos demasiados sumisos.

Y no hay cosa que me molesta más que sentir comentarios como los que hizo nuestro Presidente, quien dijo: “El Estado es muy burocrático y contra eso no se puede”.

¡Cómo que no se puede! ???


No se quiere querrá decir, porque poderse se puede, hay que pagar los costos que toda transformación tiene, pero que se puede, se puede.

Hay organismos del Estado que trabajan muy bien, en forma por demás eficiente. Y entonces: ¿Por qué el resto no puede hacerlo igual?

Miren Identificación Civil por ejemplo. ¿Quién no ha ido a sacarse o renovar la cédula de identidad, y salió por demás conforme del trámite realizado?

Allí se puede pedir día y hora de tres o cuatro formas distintas, telefónica, Internet, Abitab, etcétera, hasta le mandan el número a la casa si uno lo desea. Uno llega en hora (otro mal de los uruguayos, la impuntualidad), lo atienden rápidamente, en forma correcta, y luego sale con su documento lo más campante, y se pagó un costo por el cual uno no se siente estafado ni defraudado.

Poderse se puede, no todo el Estado es malo, pero convengamos que en general no es lo que normalmente ocurre, y hasta que no asumamos que cada uno de nosotros es “el culpable” de que así sea, difícilmente cambien las cosas.

Tenemos que dejar de “perdonar” que nos atiendan mal, que nuestros trámites demoren una enormidad, que casi que tengamos que pedir por favor para que nos den corte.


NOSOTROS PAGAMOS NUESTROS IMPUESTOS así con mayúsculas, por tanto nos deben atender como corresponde.

Pero tan arraigado está este comportamiento, tan “dóciles” somos, que en cualquier pago a nuestro Estado nos atrasamos y nos cobran multas y recargos, y cuando el Estado nos debe pagar algo a nosotros, nos pasamos esperando a ver cuándo lo hace, y si se atrasa no tenemos forma de cobrar nada extra.

Es así, tal cual.

Espero a que podamos empezar a darnos cuenta, empezar a hacernos valer como ciudadanos, empezar a “pasar factura” cuando algo no nos gusta, asumir que tenemos la culpa si nos atienden mal y no hacemos nada al respecto.

De última, cuando uno paga algo a un privado y no recibe a cambio lo que pretende, lo cambia y listo, y con el Estado debería ser lo mismo.



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