sábado, 15 de enero de 2011

¿Habría sido un cometa el causante de la extinción de la Megafauna del Período Cuaternario?: Novedosas teorías al respecto, y nuevos indicios


Variadas y extrañas formas de vida que en distintos momentos se extinguieron de manera por demás rápida y enigmática










Galería de fauna extinta del Cenozoico

Aepycamelus Alticamelus

Andrewsarchus

Arsinoitherium

Coryphodon

Cuvieronius

Deinotherium

Doedicurus

Glosotherium robustum o Milodon robustus

Glyptodon

Hyracotherium

Macrauchenia

Mammut americanum

Mammuth

Megalocero

Megatherium

Moeritherium

Paraceratherium

Smilodon Fatalis

Uintatherium Beoceno

Impacto cometario, cambio climático, grandes y lejanas explosiones estelares: Muchas diferentes teorías tratan de explicar las masivas extinciones de especies

En fecha reciente, un arqueólogo y paleontólogo norteamericano ha expuesto una muy fascinante pero bien documentada hipótesis, en la cual se sostiene que los inmensos representantes de la Megafauna de principios del Cuaternario, habrían desaparecido como consecuencia de los efectos derivados del choque de un cometa.

El supuesto astro cometario denominado "Cometa Clovis", habría impactado en tierras de lo que hoy se conoce como Norteamérica, aproximadamente hace 13.000 años, vaporizándose en parte, fraccionándose en trozos incandescentes, y esparciendo meteoritos en todas direcciones (además de la impresionante onda de choque derivada del descomunal encuentro).

Precisamente, los vapores desprendidos de los meteoritos, combinándose con los químicos de la atmósfera terrestre, habrían producido consecuencias a la postre letales para muchos organismos vivientes.

Lo demuestra el hecho de que unas 60 especies, tanto animales como vegetales, en ese tiempo desaparecieron juntas, con evidentes signos de combustión observados en algunos de los restos encontrados. Resultaron totalmente calcinados, lo que va mucho más allá de la simple explicación de que murieron a causa de incendios forestales.



Los ejemplares, cuyos huesos incinerados han sido encontrados juntos con los de otras variadas especies, corresponden entre otros al Mastodonte americano, el impresionante Mamut, el Perezoso gigante, y el formidable Oso de cara corta, entre otros magníficos representantes de aquella fauna extraordinaria.



En los Estados Unidos, concretamente en el Estado de Ohio, existe una cueva llamada "Cueva Carey", donde se han logrado encontrar los elementos decisivos para elaborar este nuevo enfoque sobre la desaparición masiva de la Megafauna. Efectivamente, allí se ubicaron esférulas de carbono, diamantes de impacto (que solamente se forman por causa de grandes temperaturas y presiones), y muchos, pero en verdad muchísimos micrometeoritos.

Incluso aparece claramente destacada, la veta divisoria de los terrenos. Pasando un imán, se logra atraer a los micrometeoritos que se desprenden de esta capa de óxido en la que son particularmente abundantes. Y encima de dicha capa, ya no se encuentran muchos restos fósiles característicos de la época.

Todos los huesos de los famosos "Megamamíferos" se ubican por debajo de la citada capa de óxido.

Se reitera, ese límite marca pues el fin de la Megafauna. Pasando el imán por encima o por debajo de la citada faja, no se logra atraer nada, porque todos los micrometeoritos metálicos están precisamente en ella. Esto, unido a las concentraciones de carbono, son evidencias de un fuego abrasador que ocurrió en un instante de tiempo geológico, producto casi seguramente de un impacto cometario.

Claramente, los restos vegetales encontrados así como los huesos de los megamamíferos allí ubicados, así lo indican.

El contenido metálico de los meteoritos, sideritos, y siderolitos, es uno de los indicadores que sirven para diferenciarlos de las rocas terrestres.

Hasta contar con nueva tecnología, lamentablemente es imposible predecir la caída de cuerpos procedentes del espacio.

En algunos medios un tanto especulativos, se sostiene la aterradora idea de que los seres vivientes de este planeta, en algún momento pudieran ser invadidos por microorganismos originados en otras partes del Universo. Se maneja la posibilidad de que lleguen o bien en un asteroide o en un cometa, o que tal vengan encerrados en un aerolito.

Para ser francos, considero que esto es muy poco probable. En efecto, si esos microorganismos llegaran en tales cuerpos cósmicos, se trataría de bacterias conocidas como "anaerobias", es decir, que se desarrollan en ausencia de aire. Por lo tanto, seguramente morirían al contacto con los gases, dado que nuestra atmósfera muy probablemente resultaría tóxica para ellos. Muy poco tiempo, estimo, estos eventuales microorganismos serían capaces de sobrevivir en una atmósfera rica en oxígeno.

Pero nuevamente volviendo al hilo conductor antes interrumpido, es cierto que las consecuencias derivadas del impacto de alguna de estas grandes rocas espaciales contra nuestro mundo, serían bien capaces de aniquilar la civilización, poniendo incluso en peligro la existencia misma de nuestra especie, pero este fenómeno seria incapaz de "contaminar" el mundo que habitamos con microbios o bacterias.


Agradecimiento y cierre:

Destacamos la invalorable colaboración de los ingenieros Juan Carlos Anselmi Elissalde y Aulo Fernando García Texeira en las ilustraciones que engalanan este artículo.

Se aclara además que todos los artículos de este sitio digital de autoría del suscrito Carlos Brunetto, tienen por objetivo principal el empoderamiento de las actividades educativas y de divulgación cultural, así que un importante esfuerzo ha sido hecho para presentar conceptos, descubrimientos, teorías, y conclusiones técnicas y socio-políticas, sin utilizar un rebuscado vocabulario propio de especialistas, y tratando de presentar las ideas con el mayor rigor posible aunque siempre buscando sencillez y fácil comprensión.

Esperando que este contenido haya sido de utilidad y agrado para los benévolos ciberlectores, como es habitual Brunetto se despide de todos con un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrega.

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