sábado, 29 de enero de 2011

Las supersticiones y el misticismo en apoyo a la ciencia: Sobre cómo nos sirven hoy día las muy antiguas creencias que atribuían funestas consecuencias a las apariciones de cometas


SOBRE LOS FANTASMAS CELESTES

Así como los planetas circulan alrededor del Sol, todos en el mismo sentido, siguiendo órbitas casi circulares y situadas casi en un mismo plano, los cometas en cambio viajan de una manera desordenada.

En efecto, esos extraños y cabelludos viajeros espaciales siguen órbitas más excéntricas o alargadas que los planetas del Sistema Solar, las cuales además están en planos muy diferentes entre sí y diferentes a los de los planetas.

Por otra parte y en cuanto a la dirección de su movimiento de circulación en la órbita, hay cometas que van en sentido directo, y por el contrario otros lo hacen en sentido retrógrado.

Mientras que la palabra planeta tiene su etimología en un término griego que significa errante, cometa deriva de otro término también griego que quiere decir cabellera, pues los cometas, al revés de los planetas, presentan un aspecto difuso que recuerda una cabellera, no muy opulenta por cierto en numerosos casos.

Bastantes veces esta cabellera cometaria se alarga en un solo sentido, formando una cola luminosa. De allí el nombre vulgar de "estrellas con cola" dado a los cometas.

En la Edad Antigua, se creía que los cometas eran meteoros luminosos, formados por emanaciones de gases terrestres que recorrían la atmósfera. Como concepto emitido por Aristóteles, el mismo fue tenido como cierto hasta bien entrada la Edad Moderna.

Ya desde los tiempos de los antiguos Caldeos, existía la creencia de que los cometas influían en los destinos humanos, presentándose de improviso, cuando nacía o moría algún personaje importante, o cuando sucedía un fenómeno meteorológico o telúrico poco común.

También se decía que esas apariciones anunciaban inundaciones, sequías, pestes, guerras, incendios, etcétera.

No es extraño entonces, que en las crónicas antiguas se les calificase de "asquerosos, horribles, espantosos", o que se les diera algún otro epíteto parecido.

Como en el mundo todo tiene su contrapartida, también hubo pueblos antiguos, los griegos por ejemplo, que consideraron algunas apariciones de cometas -no a todas- como un augurio favorable.


Del cometa del año 134 AC se dijo que anunció el nacimiento de Mitriades I, el famoso rey del Ponto en Anatolia, enemigo acérrimo de los romanos, que conquistó gran parte del Asia Menor, y que fue el máximo defensor del helenismo en el Oriente Cercano.


El cometa del año 43 AC fue interpretado por su parte por los romanos, como "el alma de César transportada al Cielo" (no olvidemos que Julio César fue asesinado por los aristócratas del Senado, en los "Idus de Marzo" en el año 44 AC).


Se ha citado otro cometa, el del año 373 AC, o sea anterior a los recién señalados, al cual se le atribuyeron desastrosos terremotos, a consecuencia de los cuales el mar sepultó las ciudades de Heliké (o Hélice) y Bura, en Acaya (Golfo de Corinto).

Se podrían multiplicar los casos que confirman el terror que provocaban estos astros, terror y pánico cuyo origen estriba en atribuír la causa de un fenómeno a otro, y cuya única vinculación es la de prioridad o simultaneidad en el tiempo.


Como cometa de augurio favorable, también se puede citar el del año 344 AC, cuando se afirmó y anunció la victoria de Timoleón en Corinto, en su famosa expedición contra Sicilia. Naturalmente, para los derrotados sicilianos, el presagio sin embargo resultó funesto.

A pesar de lo arraigado de estas creencias, también en la Antigüedad hubo personas que negaron el influjo cometario.


Entre ellas se contó el gran emperador romano Vespasiano, el cual estando enfermo, desoyó a sus médicos que le aconsejaban descanso si quería sanar, pues decía que un emperador debía morir de pie. Y como escuchara que sus cortesanos hablaban del cometa, les dijo: «Esa estrella cabelluda no se refiere a mí. Amenaza más bien al rey de los Partos, que es cabelludo; yo soy calvo.» Poco después, en el año 79 de la Era Cristiana, Vespasiano murió pero debido a su estado de salud, y no debido a la aparición del cometa.


En la Edad Media continuó el miedo a los cometas, pues se decía que anunciaban muertes de magnates, llegándose incluso a crear cometas imaginarios para justificarlas. Uno de estos, fue el cometa del año 814 (inexistente) creado para justificar la muerte de Carlomagno, rey de los francos y emperador de Occidente.


También se creyó respecto al cometa Halley, que en su aparición del año 837 (por supuesto, cuando todavía no era conocido por tal nombre) anunció la muerte del rey Luis I de Francia (Luis I el Piadoso o Ludovico Pío). Y si acaso lo hizo en esta oporunidad, fue con tres años de anticipación -cosa que supuestamente no acostumbraban a hacer los cometas- ya que dicho monarca falleció en el año 840 de nuestra era.

Resulta curioso y hasta cómico, que fuera gracias a estas erróneas creencias que se registraran y destacaran las apariciones de los cometas, así quedando constancia de ellas.

De lo contrario, es factible que nunca se hubieran documentado tales fenómenos.

Sin duda, los caminos de la historia están llenos de sorpresas.

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