sábado, 12 de marzo de 2011

Plutón, en el límite entre "planeta" y "asteroide", un cuerpo que quiso ser "planeta" y no pudo: Un privilegiado puesto-observatorio en los confines del Sistema Solar


MISTERIOS DE UN "PLANETA ENANO"


Plutón, descubierto hace relativamente poco (febrero 18 de 1930 sobre fotografías tomadas los días 23 y 29 de enero de ese año), y con un brillo equivalente al de una estrella de 15a. magnitud, resulta todavía en la actualidad muy poco conocido.

Para apreciarlo, resulta imprescindible utilizar los mejores telescopios y contar con excelentes condiciones de visibilidad.

Ni siquiera se conocen, ni su tamaño ni su masa, con suficiente seguridad.

Ciertas razonables estimaciones de los principales parámetros de este planeta enano, se pueden consultar a través del enlace que se indica a continuación.

http://www.astrosurf.com/astronosur/pla_pluton.htm

Atribuyéndole distintos "albedos", o sea, distintos cocientes entre la luz recibida del Sol y la luz reflejada, se le han asignado posibles diferentes diámetros.

Suponiendo que su superficie fuera buena reflectante de la luz solar, su diámetro resultaría muy pequeño, del orden de 1/4 del terrestre. Pero, si se parte del supuesto de que su superficie reflejara mal la luz del Sol, entonces, se le podría estimar un diámetro considerable, del orden de 1/8 del que corresponde a nuestro mundo.

Por otra parte, considerando las perturbaciones que ocasiona en la órbita del planeta Neptuno, algunos autores han calculado que su masa podría ser similar a la de la Tierra, y en este caso sorprendería su densidad, que llegaría a valores sumamente altos, en el supuesto obviamente de que tuviera un diámetro pequeño.

Algunos han calculado su diámetro en unos 5.800 kilómetros, sin que este número pueda ser considerado como definitivo, ni mucho menos.


Por las características propias, y las de su órbita, la de mayor excentricidad e inclinación con respecto a la Eclíptica (comparación respecto de las órbitas planetarias), se ha sugerido que Plutón pudo haber sido un ex-satélite de Neptuno, que por alguna suma de circunstancias se escapó del campo gravitatorio planetario.


Otros han postulado que Plutón podría ser un "cometa gigante", atrapado por la gravedad, en una inmensa órbita en torno al Sol.



Su constitución, evidentemente desconocida, parece ser más similar a los planetas "tipo Tierra" o Telúricos, que a los planetas "tipo Júpiter" o Jovianos.



La energía calorífica que Plutón recibe del Sol es tan pero tan escasa, que la temperatura debe estar cercana al "cero absoluto", y la iluminación es tan pobre, que allí los días han de ser sumamente lúgubres.

Por la distancia que lo separa del Sol, del orden de 6.000 millones de kilómetros, un supuesto observador terrestre desde la superficie de Plutón, vería al astro solar solamente como una estrella muy brillante.

Plutón es sin duda un mundo misterioso, un astro que todavía oculta muchos misterios que con el tiempo sabremos descubrir.


UN POCO DE HISTORIA

Desde el comienzo del siglo XX, y aún antes en el siglo XIX, varios astrónomos norteamericanos se dedicaron a la búsqueda de un planeta "trans-neptuniano".

Como resultado de largas investigaciones, y aplicando un método semejante al empleado por el francés Urbain Jean Joseph Le Verrier (ver foto arriba) para el descubrimiento de Neptuno, se llegó a determinar la necesaria existencia de un astro lejanísmo provisto de caracerísticas singulares.


Los primeros cálculos significativos estuvieron a cargo de Percival Lowell (ver foto arriba), director del llamado "Observatorio Lowell" (en idioma inglés "Lowell Observatory") situado en Flagstaff, Arizona.

Finalmente, el 18 de febrero de 1930, se logró determinar la ubicación de un astro minúsculo en la constelación de "Los Gemelos", que correspondían aproximadamente a lo calculado por Lowell, y que hasta el momento del descubrimiento de Sedna, Eris, etcétera, cerraba los límites del "Sistema Planetario".

Los elementos astronómicos de este extraño y lejano mundo continúan perfeccionándose actualmente. En cuanto a las características físicas, nada puede adelantarse por el momento.

Lo poco que se conoce de su órbita, solamente unos 40 grados, permite afirmar que en la época del "perihelio", este astro se acerca al Sol más que Neptuno, y además, que hace excepción a los planetas conocidos, ya que sale más allá de la "Eclíptica", a consecuencia de la gran inclinación que la trayectoria tiene con ese plano (más de 17 grados).

En cuanto a condiciones físicas para la vida, deben ser extraordinariamente bajas o pobres, dado que a la distancia que se encuentra, en regiones heladas del espacio, el Sol sería apenas visible para un habitante terrícola allí supuestamente transportado, casi a los confines del Sistema Planetario.


Como ya se indicó, este extraño mundo cuyo nombre evoca al inframundo en la mitología romana (ver grabado representando a Orfeo frente a Plutón y Proserpina), fue descubierto en 1930 por Clyde Tombaugh (ver foto abajo), en ese entonces un joven astrónomo auxiliar, en verdad un fotógrafo, del Observatorio de Flagtaff en Arizona.


Cierto es de señalar que las perturbaciones observadas en los movimientos del planeta Neptuno, llevaron a varios astrónomos a imaginar la existencia de un astro perturbador.

Y en los EEUU, un equipo de investigadores dirigidos por Percival Lowel (foto de la izquierda), se dedicó de lleno al estudio de esta cuestión.

Y en 1916, llegaron a la conclusión de que a 44 Unidades Astronómicas del Sol, debería encontrarse un planeta.

El citado Percival Lowell, un acaudalado hombre de Boston, abandonó su brillante carrera diplomática para entonces dedicarse de lleno a la Astronomía.

Y con sus propios recursos, construyó el observatorio de Flagtaff en Arizona, el que dirigió hasta su muerte.


El señalado era un apasionado del "planeta Marte", y al igual que el italiano Giovanni Schiaparelli (foto abajo), creyó ver en el "planeta rojo" los misteriosos "canales", mediante los cuales tal vez los marcianos conducirían el agua desde los polos a sus plantíos.


Lowell falleció en 1916, sin poder ver el triunfo de sus trabajos.

Corresponde señalar que Plutón no está solo. En efecto, en 1978, los astrónomos se dieron cuenta que dicho astro contaba con un satélite, al cual bautizaron "Caronte", personaje que en la mitología griega y romana, era quien conducía las almas al Hades por las misteriosas y oscuras regiones del inframundo.


Este satélite de tan sombría evocación, permitió calcular con mucha mayor precisión la masa del cuerpo Plutón. Posteriormente, fueron descubiertos otros dos satélites, Nix e Hydra (la Noche y la Hidra), que conjuntamente con Plutón y Caronte gravitan alrededor de un centro común de gravedad.

Pero a pesar de algunos avances en cuanto a algunos números relativos a este lejano y pequeño compañero de ruta, justo es reconocer que aún no se conoce mucho acerca de Plutón. Hace tiempo, se estimaba por ejemplo que su diámetro era menor a 3.000 kilómetros y próximo a esta magnitud, y ahora se ha confirmado con razonable seguridad que dicho valor es aún más reducido.

Y entre otras cosas, se estima que su masa sería 1/7 de la que corresponde a nuestro mundo, la Tierra.




Recientemente y en Praga -24 agosto 2006- (ver arriba imagen del "Palacio de Congresos" -Pražské Kongresové Centrum- en Praga), la Unión Astronómica Internacional resolvió, en forma provisional, considerar a Plutón como un "planetino", o sea como un "planeta enano", una nueva categoría de cuerpos celestes que desde hace poco Plutón integra junto con Ceres (que fue el primer asteroide descubierto por el sacerdote italiano José Piazzi -Giuseppe Piazzi-, el 1 de enero de 1801), y junto con otros cuerpos menores de nuestro Sistema Solar. ¡Pobre Plutón! (en inglés, "Poor Pluto!").


Correspondería plantearse las siguientes interrogantes: ¿Existen planetas trans-plutonianos? ¿Ellos se podrían descubrir, siguiendo los métodos del astrónomo francés Urbano Le Verrier, gracias a las perturbaciones que ocasionan en los astros más próximos?

Desgraciadamente, de realizarse los estudios pertinentes, casi con seguridad se caería sobre cuerpos invisibles desde nuestro mundo, a consecuencia de la gran distancia que nos separa de los mismos, pero cuyas órbitas acabarían, si verdaderamente existen, en ser trazadas con una gran exactitud, gracias a la fineza de los cálculos que hoy día pueden desarrollarse con las computadoras.


COMPARACIÓN DE TAMAÑOS ENTRE TIERRA Y LUNA, CON PLUTÓN Y CARONTE


PLUTÓN COMPARADO RESPECTO A TAMAÑO CON LOS SATÉLITES MÁS GRANDES DEL SISTEMA SOLAR


De izquierda a derecha y en la línea superior, se ha ubicado a Ganímedes (de Júpiter), Titán (de Saturno), y Calisto (de Júpiter).

De izquierda a derecha y en la línea inferior, se encuentran Io (de Júpiter), Luna (de Tierra), Europa (de Júpiter), y Tritón (de Neptuno).

Y en el ángulo inferior derecho se ha representado a Plutón.









Agradecimiento y cierre:

Destacamos la invalorable colaboración de los ingenieros Juan Carlos Anselmi Elissalde y Aulo Fernando García Texeira en las ilustraciones que engalanan este artículo.

Se aclara además que todos los artículos de este sitio digital de autoría del suscrito Carlos Brunetto, tienen por objetivo principal el empoderamiento de las actividades educativas y de divulgación cultural, así que un importante esfuerzo ha sido hecho para presentar conceptos, descubrimientos, teorías, y conclusiones técnicas y socio-políticas, sin utilizar un rebuscado vocabulario propio de especialistas, y tratando de presentar las ideas con el mayor rigor posible aunque siempre buscando sencillez y fácil comprensión.

Esperando que este contenido haya sido de utilidad y agrado para los benévolos ciberlectores, como es habitual Brunetto se despide de todos con un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrega.

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