miércoles, 28 de septiembre de 2011

Corriendo el telón para conocer la vida antigua, fantásticas criaturas que parecen haber sido sacadas de historias de ciencia ficción: La realidad es más fantástica que la propia fantasía















EXTRAÑOS ESPECÍMENES DE LA VIDA ANTIGUA


Uno de los más fascinantes períodos de la Era Primaria fue el Silúrico. De una antigua tribu que habitó una ignota región de Gales, el señalado período geológico toma su nombre: Tribu de los Siluros. Dicho período comenzó hace unos 440 millones de años, y se estima que habría durado entre 25 y 28 millones de años aproximadamente.



Muy extraños crinoides, gigantescos escorpiones marinos de hasta tres metros de largo (ver imagen a la izquierda), antiquísimos peces, trilobites, y también corales, constituían entonces, los organismos preponderantes.

El clima era benigno. Es considerada una muy importante etapa, durante la cual, la vida se transformó radicalmente, pues desde el medio acuático se conquistó al medio terrestre.

Como referencia, recuérdese que los musgos y las primeras plantas terrestres comenzaron la conquista de tierra firme hace unos 475 millones de años, mientras que los artrópodos invadieron la tierra en el Silúrico temprano (hace unos 440 millones de años).


Las formas de vida fueron evolucionando, haciéndose cada vez más abundantes y complejas. Aparecieron animales semejantes a peces, pero provistos de esqueleto y coraza: los "Heterostráceos" o "Heterostrácios" (en particular ver abajo imagen del Hemicyclaspis, género de peces agnatos muy primitivos, del orden extinto de los "Heterostráceos").


Los peces agnatos (desprovistos de mandíbulas) surgieron a fines del Cámbrico, hace unos 520 millones de años, y mayoritariamente se extinguieron a finales del Devónico, hace unos 354 millones de años. Y hace unos 250 millones de años aparecieron los peces mandibulados, y entre ellos los Placodermos (los primeros vertebrados con mandíbula).

Y como ya se dijo, finalizando el período Silúrico, plantas rudimentarias y primitivos animales marinos, abandonaron la vida acuática y habitaron a orillas de los mares. Tales fueron los primitivos escorpiones, las escolopendras (parecidas a los ciempiés) y los oniscídeos primitivos (similares a los "chanchitos" de la humedad o "bichitos bolita" o "cochinillas" de la humedad).

EXTRAÑAS FORMAS

Al final del Período Silúrico, ya vivieron los primeros vertebrados: peces de esqueleto cartilaginoso.

Y fueron designados como "Placodermos" o peces acorazados, dado que tenían el cuerpo cubierto por placas y escudetes óseos muy duros. Algunos de los mayores ejemplares de este tipo, superaron los ocho metros de longitud.

En su mayoría, lo que ha llegado hasta nuestros días, han sido sus armaduras y placas, que cubrían cabeza, lomo, pecho, y vientre.

Su hallazgo presentó a los naturalistas grandes incógnitas. Al principio pensaron que se trataba de grandes escarabajos acuáticos; luego, estimaron que constituirían alguna variedad de trilobites; y posteriormente, fueron considerados como reptiles parecidos a las tortugas.

Luego de tomar conciencia de su verdadera naturaleza, se supo que constituyeron un grupo de peces arcaicos, armados de "dientes irregulares y cortantes" parecidos a "vidrios rotos". Estos organismos devoradores, formaron parte de la gran "explosión de peces" que poblaron los mares primigenios, muchísimo antes de la aparición de los primeros dinosaurios.

Su éxito biológico fue relativo, y al final su existencia resultó en fracaso, extinguiéndose por causas todavía oscuras.

Parece demostrarse que, algunos ejemplares se defendían de sus atacantes, no sólo por medio de sus placas y escudetes, sino mediante "descargas eléctricas" sensibles, que hacían huír a sus oponentes.

Un gran investigador de estos organismos fósiles fue el Director del Museo Sueco de Historia Natural de Estocolmo, el sabio Erik Andersson Stensiö, quien mediante el uso del microscopio y de estudios pormenorizados, llegó a develar el misterio de los peces acorazados, los primeros vertebrados.

Se ha planteado la posibilidad de que estos peces, no hayan surgido en el mar sino en medios de agua dulce. Este es otro de los enigmas científicos, que hasta el presente no ha sido aclarado.

AUGE EN EL DEVÓNICO

En el siguiente período geológico, el "Devónico", nombre que viene asimismo de otra región del Reino Unido (fosilíferamente muy rica en ejemplares de este período), los organismos vivientes ya están establecidos también en tierra firme.


Entonces, los helechos arborescentes (ver imagen arriba del Asteroxylon) y las sigilarias (ver imagen abajo), dominaban en el mundo vegetal, mientras que los insectos y las arañas, habitaban en los bosques primitivos.



En el mar abundaban los escualos, y entre ellos los "Stethacanthus" y los "Acantodios" (o "tiburones espinosos", ver imagen abajo), que son considerados entre los más antiguos peces conocidos.


El Devónico se extendió desde hace 408 millones de años hasta hace 362 millones de años, debiendo su nombre a las rocas areniscas y calizas de Devón en Gran Bretaña. También se le conoce como la "Era de los Peces", por ser éstos, en aquellos lejanos tiempos, la forma de vida dominante.

Hacia el fin del período, aparecieron los primeros animales terrestres, y gigantescos helechos arborescentes formaron los primeros bosques del planeta.

UN TERRIBLE PEZ

El más espectacular de estos curiosísimos peces, fue el "Dinichthys" (o "Dinichthis"), que era un auténtico monstruo.

Su cabeza medía un metro de largo por sesenta centímetros de ancho. Se estima que su longitud sobrepasaba los nueve metros. Su lomo estaba protegido por una gruesa coraza, que caía unos sesenta centímetros para cada lado.

Era con toda probabilidad, un feroz depredador, al que temían todos los demás habitantes de los mares de su época, particularmente los "Cladoselacios" (o sea los tiburones de los que se alimentaba).


Algunos de estos peces acorazados, contaban con una armadura de un metro con noventa centímetros de longitud.

Existe la convicción de que parte de estos "Dinichthys" o peces terribles, que es lo que literalmente significa la palabra, fueron caníbales, es decir que además de devorar otras especies, también se comían entre sí, especialmente a los ejemplares más jóvenes y pequeños.

Esto estaría demostrado por el hallazgo de trozos y fragmentos de caparazones triturados, que una vez juntos, coinciden perfectamente, conformando especímenes de sus ejemplares juveniles ávidamente devorados.

VARIACIONES CURIOSAS

Otro devorador de los océanos prehistóricos, era el "Dunkleosteus", un enorme y fiero cazador, que recorría los mares siempre al acecho de nuevas presas. Tan grande como un autobús, este pez monstruoso sembraba el pánico entre sus congéneres.


La parte frontal de su cuerpo estaba cubierta por una armadura ósea, de modo que, cuando el devorador se deslizaba por el agua con sus ojos abiertos, estaba bien protegido.

Contaba con una articulación móvil entre la cabeza y el cuerpo acorazado, articulación que le permitía levantar la cabeza y abrir desmesuradamente la boca.

Cuando se acercaba a su víctima, echaba la cabeza hacia atrás, de modo que su presa podía ser engullida de un solo bocado, pero de ser necesario, era cruelmente destrozada a dentelladas.

La cola en cambio era carnosa, terminaba en punta y no estaba acorazada. No obstante, el tamaño del monstruoso pez, y sus formidables cuchillas devoradoras, constituían un seguro contra los ataques.

Unas cuchillas óseas inmensas cubrían sus mandíbulas formidables. Eran tremendamente filosas y de una longitud similar al brazo de una persona. Estas temibles cuchillas cortaban el cuerpo de sus víctimas como dientes gigantes. Un animal que desapareciera dentro de la boca abierta del dantesco ser, muy difícilmente podría salir de allí.

El "Dunkleosteus" dominó los océanos durante el período Devónico, que comenzó hace 408 millones de años, durante la denominada "Era de los Peces". Era un "Placodermo", es decir, integraba un grupo de peces primitivos provistos de mandíbulas y aletas pares. Con las formidables fauces que tenían, esos placodermos podían atacar presas de considerable volumen. Y según ciertos investigadores, estos peces serían los antepasados de algunos de los peces actuales.

El "Dunkleosteus" (cuyo significado es "Huesos de Dunkle" debido a David Dunkle que fue quien primero lo describió), debió tener un apetito voraz, por lo que necesitaría alimentarse constantemente para saciar su hambre. Sus presas favoritas eran los tiburones, los peces grandes, y otros organismos marinos, que engullía vorazmente.


Hace unos 370 millones de años, en los mares que cubrían gran parte de Europa y Norteamérica, no había ningún rival capaz de enfrentarlo.



TRISTE FINAL

Este extraordinario pez era un cazador terrible, pero poco a poco, tuvo que enfrentarse a la dura competencia que le planteaban los "peces óseos", formas modernas, estilizadas, y ágiles, que comenzaron a poblar los mismos mares.

El "Dunkleosteus" se vio de esta forma en la necesidad de competir con estos peces nuevos, así como con los tiburones modernos, entablándose entonces una feroz competencia por el alimento.

Se presume que finalmente, no consiguió encontrar comida suficiente para asegurar la sobrevivencia, al tener que abastecer un cuerpo tan grande, por lo que oscuramente se extinguió.

LOS PROBLEMAS DE HOMONIMIA

Los nombres que se usan en ciencias naturales por cierto son muy numerosos, dado que muy diversas y numerosas son las formas vivientes que existen hoy día, y que han existido en el transcurso de las distintas épocas.

Las denominaciones científicas de las distintas especies se forman con nombres de raíz latina o de raíz greco-latina, pero este espacio de nombres se amplía con las respectivas denominaciones vulgares (usadas en el lenguaje cotidiano), y además, también con la adaptación de los distintos nombres científicos a las distintas lenguas.

Todo eso puede dar lugar a variadas confusiones, así como a problemillas de homonimia.

Y precisamente, un potencial poblema de este tipo se da con el "Dinichthys" antes citado (género de peces placodermos), pues al castellanizar este nombre, se debe evitar de usar "Dinictis", ya que esta última denominación se refiere al género extinto de mamífero carnívoro de la familia "Nimravidae", también conocido como felino de falsos dientes de sable.

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