miércoles, 21 de septiembre de 2011

La artillería celeste de gran porte apunta a nuestro planeta, y nuestra sociedad aún no tiene un efectivo escudo protector contra este peligro: No hay otra que invertir más y mejor en "DEFENSA CÓSMICA"

CONSEJO DE SEGURIDAD DE LAS NACIONES UNIDAS: TAL VEZ EN ESTE ÁMBITO DEBAMOS EXIGIR LA ELABORACIÓN DE PLANES DE CONTINGENCIA RESPECTO DE LOS PELIGROS DEL ESPACIO EXTERIOR



LA ARTILLERÍA CÓSMICA DE GRAN PORTE EN CONSTANTE AMENAZA: OBJETOS CELESTES DE MUY DIVERSOS TAMAÑOS Y PELIGROS RONDAN NUESTRO PLANETA

El 30 de octubre de 1937, la civilización tal como la conocemos, estuvo a tres segundos de su total destrucción, cuando el Hermes, planeta menor de medio millón de toneladas, cruzó a 800.000 kilómetros de distancia, viajando a una altísima velocidad.

Hubiera bastado un ligerísimo cambio en su trayectoria, provocado por una perturbación gravitacional no necesariamente importante, para que hubiera atravesado la atmósfera, y chocado con nuestro planeta.

La violencia del impacto habría sido de tal magnitud, que tal vez no hubiera significado el término de la vida, pero sin duda, habría consumado el final de nuestra civilización, y muy posiblemente sin dejar ningún cronista que pudiera contar lo acontecido.

Siempre pesa sobre nosotros, la amenaza de que un cuerpo cósmico de masa significativa, incida sobre nuestro mundo. Los astrofísicos estiman que unos siete pequeños meteoritos, se incrustan cada año en nuestro suelo; y otros se hunden en los océanos y mares.

Cada día bombardean nuestro ámbito rocas procedentes del espacio, llamadas "meteoroides".

Suelen ser de reducidas dimensiones, y en ese caso se desintegran completamente debido a la fricción con las moléculas de la atmósfera, lo que provoca a su paso, brillantes resplandores.

Sus rastros se perciben con frecuencia en el cielo nocturno, dando lugar en ciertas ocasiones a espectáculos muy bellos.

Si alguno de los fragmentos involucrados en este fenómeno es suficientemente grande y consigue alcanzar la superficie terrestre, el objeto se denomina entonces "meteorito".

CAEN PROYECTILES DEL CIELO

Los meteoritos suelen ser más o menos circulares, dado que la fricción quema y lima sus ásperas e irregulares superficies. Pueden ser de piedra (aerolitos), o metálicos (sideritos) con un neto predominio del hierro y el níquel, y también pueden estar constituidos por mezcla de piedras y metales.

Científicamente, se considera que los meteoroides proceden de alguna parte del Sistema Solar, y constituyen restos de asteroides o de cometas.

Los asteroides son los planetas menores que gravitan alrededor del Sol, muy en especial, entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Hace más de 20.000 años, un meteorito de hierro y níquel, con una masa del orden de dos millones de toneladas, produjo un cráter de 1.250 metros de diámetro y casi 200 metros de profundidad, en lo que es hoy el desierto norteamericano de Arizona. Se calcula que su fuerza explosiva fue superior a una bomba H de 30 megatones.

Y en la mañana del 30 de junio de 1908, un gigantesco meteoro arrasó completamente una inmensa zona de Siberia. El estruendo fue tan violento, que el maquinista de un tren que viajaba por la línea del Transiberiano, a más de 560 kilómetros de distancia, pensó que su locomotora había explotado.

Cuando en 1927 una expedición científica fue a investigar la naturaleza del misterioso "fenómeno Tunguska", encontraron un espectáculo inimaginable.

La colisión había aplastado las copas y troncos de los árboles en varios kilómetros a la redonda, y sus efectos se hicieron sentir en unos 4.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo no se logró entonces ubicar ningún cráter.

Se estima que el "meteoro siberiano" podría haber pesado un millón de toneladas, y que se rompió antes de chocar, cuando atravesaba la atmósfera a altísima velocidad.


También se dió en Siberia la ocurrencia de una de las más grandes lluvia de meteoritos de la historia reciente, causada por un meteoro caído en Rusia, y que explotó antes de tocar suelo.

Era el año 1947, y centenares de testigos oculares pudieron contemplar una brillante bola de luz, que cruzaba el cielo a gran velocidad, en dirección sur.

Dejaba tras de sí, una brillante cola de chispas. Después de desvanecerse, al cabo de cuatro o cinco segundos, apareció una columna de humo color pardo, que se elevó en la atmósfera a unos 30 kilómetros de altura.

En las laderas de las montañas Sikhote-Alin, también conocidas como Sijoté-Alín, se descubrieron más de 100 agujeros, que tenían hasta 20 metros de diámetro y 12 metros de profundidad. Al parecer, el meteoro habría explotado poco antes de llegar al suelo, y sembró fragmentos de hierro meteórico en un área de muchos kilómetros.

Los expertos han evaluado la masa del citado bólido en unas mil toneladas. A la izquierda y arriba, se reproduce la imagen de un sello postal alusivo a ese acontecimiento.


Por su parte, un misterio bastante más difícil de descifrar encierran las tierras del este de lo que es hoy Estados Unidos de América. En los estados de Carolina (del Norte y del Sur, EEUU) se encontraron unos 3.000 pequeños cráteres o depreciones de escasa profundidad y forma ovalada o redondeada, rodeados por montículos de tierra y arena, originados posiblemente en múltiples caídas de meteoritos acaecidas en los últimos 50.000 años; es lo que se conoce como "Carolina Bays", y que podríamos traducir como "Depresiones de Carolina" o "Laureles de Carolina" o "Bahías de Carolina", ver imágenes arriba. Toda una zona de 1.300 kilómetros cuadrados, posiblemente habría sido arrasada por explosiones y el calor consiguiente. Y por cierto, las explicaciones sobre el origen de estas formaciones arrojan más incertidumbres que certezas (una teoría apunta a que hubo una o dos explosiones tremendas a gran altura en la atmósfera, y que las hondonadas fueron directamente causadas por la rápida volatización de los lagos de hielo allí existentes). Recomendamos consultar: (1) "Ecos del Futuro", (2) "Tunguska, los Cuernos de la Luna, y la Evolución", (3) "La verdadera ciencia bajo ataque", (4) "Journeys with George: Did A Comet Cause The Carolina Bays?", (5) "The Carolina Bays".

Afortunadamente los meteoritos nunca han caído, hasta hoy, en zonas pobladas. Y si algún día esto sucediera, muy posiblemente en la zona nadie quedaría para contarlo.

Pero tranquilidad, la posibilidad de esta ocurrencia es extremadamente baja.

Así que: ¡A suspirar aliviados!

ÚLTIMO MOMENTO

EL 26 DE SETIEMBRE DE 2011, A LAS 2 DE LA MADRUGADA, PRESUMIBLEMENTE CAYÓ EN UNA LOCALIDAD DE BUENOS AIRES, UN METEORITO QUE MATÓ A UNA PERSONA E HIRIÓ A OTRAS DOS, Y QUE TAMBIÉN DESTRUYÓ DOS CASAS Y TRES AUTOS, DEVASTANDO MEDIA MANZANA CON EXPLOSIONES TREMENDAS.

LOS TESTIGOS OCULARES, DICEN HABER PRESENCIADO LA CAÍDA DE UNA BRILLANTE BOLA AZUL DESDE EL CIELO, Y OTRAS LUCES COLOR ROJO QUE LA ACOMPAÑABAN.

LA NASA DESCARTÓ QUE SE TRATE DE CHATARRA ESPACIAL, Y SOSTIENE QUE NO ESTÁ VINCULADO CON EL SATÉLITE QUE EN ESOS DÍAS DEBÍA CAER SOBRE NOSOTROS.

EN REALIDAD, EL ORIGEN DE ESTE FENÓMENO AÚN NO ESTÁ CLARO, YA QUE EVENTUALMENTE TAMBIÉN PODÍA TRATARSE DE UNA EXPLOSIÓN DE GAS.

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