lunes, 11 de abril de 2011

Control y tratamiento de sistemas complejos: La organización de las comunidades humanas debe ser inteligentemente y científicamente mejorada



Ricard V. Solé: «En cuanto al estudio de la complejidad, existe un número crítico de conexiones por debajo del cual un sistema se encuentra fragmentado en pequeños e independientes subgrafos, imposibles de coordinar en un todo armónico. Superado dicho umbral, superada esta deficiente conectividad, estos subsistemas podrán quedar ligados entre sí, formando una red coherente, racionalmente comunicada, y con objetivos generales inteligentemente establecidos. Cuando el número de conexiones en una red es lo bastante grande y diverso, puede que se concrete una transición entre un mundo compuesto por pequeñas comunidades relativamente aisladas e independientes, y un mundo holísticamente conectado formando una gran sociedad de elementos bien coordinados entre sí.»



PARA TENER EN CUENTA: Todo intento de estudio y solución de una determinada problemática o de un conjunto interrelacionado de problemáticas, debería abordar análisis y propuestas en cuatro aspectos fundamentales: El reflexivo; El normativo; El operativo; El preventivo.



TÓMESE NOTA: El mundo sensible y el ambiente social que nos rodea, no es algo dado o marcado desde toda la eternidad, y tampoco surgió de improviso por el juego de una serie de sucesivas mutaciones genéticas en la especie humana. El ambiente social de nuestro tiempo se fue construyendo poquito a poquito, producto del ingenio y la creatividad de los humanos, producto de la industria y de los sucesivos estados sociales en los que para bien o para mal supimos organizarnos. Y en este sentido es que nuestra sociedad y la economía en ella aplicada son un producto histórico, son resultado de la propia historia, son consecuencia de las actividades de toda una serie de generaciones, cada una de las cuales se encarama sobre los hombros de la anterior. Y en el acierto o en el error, y para bien o para mal, nosotros, los humanos, así seguimos desarrollando nuestros sistemas productivos, nuestros intercambios, nuestras visiones del mundo y del universo. Y particularmente en momentos especiales, en momentos de quiebre y de crisis, sabemos modificar nuestra operativa social de base, con arreglo y ajuste a diferentes situaciones y a nuevas necesidades, y con la orientación de nuevos paradigmas.



OJO AL GOL: Esto no es un juego, pero si jugamos bien, podemos cambiar significativamente nuestra estructura de convivencia.




Esto no es juego: En la teoría del pensamiento complejo, desarrollada por el filósofo francés Edgar Morin, se afirma que la realidad (y en especial la realidad social), se comprende y se explica en su raíz más profunda, sólo si simultánea y multidisciplinariamente se la aborda desde todas las perspectivas posibles. Un fenómeno específico o un período de la evolución humana, puede ser analizado por medio de las más diversas áreas del conocimiento y las más variadas metodologías, pero es a través del "entendimiento multidisciplinario" que se obtienen los mejores resultados, pues así se evita la habitual reducción del problema o de la situación, a una cuestión exclusiva de la ciencia que se profesa, o de la inquietud y sensibilidad que en forma más contundente se manifiestan. La realidad o los fenómenos se deben estudiar de forma holística y en toda su complejidad, ya que la división en pequeñas partes, facilita estudio y análisis dentro de ciertos límites, pero reduce el campo de acción del conocimiento, y restringe la visión del objeto examinado y por ende también el abanico de posibles soluciones. Tanto la realidad como el propio pensamiento y el conocimiento son complejos, súper complejos, y debido a ello, es preciso partir desde la complejidad, para entender el universo en estudio como un todo. La crisis que se desató a partir del año 2008 no es una nueva crisis coyuntural más, sino que es clara manifestación de un problema estructural enredado y profundo. Las agresiones de las actividades humanas sobre el medioambiente, no podrán ser jamás resueltas si esa problemática intenta analizarse y resolverse en forma aislada, con soluciones específicas. Y otro tanto podría decirse de la pobreza, del subdesarrollo, del narcotráfico, del desequilibrio del poder, de la economía, de la organización social, etcétera, etcétera. Debido a esto, se explican los magros resultados obtenidos hasta la fecha a nivel mundial, en la realización de acuerdos internacionales, en el avance de normativas, aranceles, procedimientos, etcétera, pues allí los abordajes han sido analíticos y no holísticos.



Reflexión basada en el pensamiento de "Edgar Morin": Toda crisis provoca un muy fuerte incremento de las incertidumbres, y la predictibilidad mucho disminuye. Los desórdenes se vuelven amenazadores, y en ese escenario unos pocos ganan y muchos pierden; pasa como lo expresa el refrán: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. En época de crisis, los antagonismos inhiben las complementariedades y la cooperación, y además los conflictos potenciales o latentes se actualizan y a veces explotan. Y entonces, y entonces las regulaciones fallan o se desarticulan. Es necesario abandonar programas, y mucha gente sufre. Obvio, es el momento de inventar estrategias, para salir de la crisis, para superar los problemas, para dar un salto adelante. Ante una crisis, a menudo es necesario abandonar las soluciones que antes sirvieron frente a otras crisis, y elaborar estrategias novedosas así como originales y creativos procedimientos de regulación y control.



De una civilización dominante, a una nueva integración de los conocimientos y de las estrategias: Hace falta pasar de la dinámica de la discordia a la dinámica del consenso; de la dinámica de la imposición a la dinámica de la concertación; de la dinámica de la competencia a la dinámica de la cooperación; de la dinámica de las mayorías a la dinámica de la deliberación y del respeto también a las minorías.



Hacia una civilización inteligentemente y racionalmente establecida, hacia una civilización socialmente correcta: La economía, que es la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia social humanamente más atrasada, pues opera sin considerar mayormente las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas, ecológicas, por cierto inseparables todas ellas de las actividades económicas. Por eso, sus expertos son cada vez más incapaces de interpretar las causas profundas y las consecuencias de las perturbaciones monetarias y bursátiles, así como de acertadamente predecir el curso económico, incluso el de corto plazo. El error en cuanto a una más correcta orientación político-económica, el error en cuanto a la evaluación y la predicción de los desarrollos sociales, se convierte desde luego en una destacada consecuencia de la ciencia económica.



Abandonemos la actual estructura social excesivamente compartimentalizada: Resulta razonable afirmar que, mientras los saberes permanezcan encerrados en compartimentos relativamente aislados y con escasa coordinación, resultará imposible hacer un diagnóstico más o menos aproximado sobre el rumbo que, liderado por la especie humana, está siguiendo el planeta Tierra y la vida que allí florece. Cierto, particularmente durante el siglo XX ha habido grandes y trascendentes progresos, en las distintas disciplinas especializadas, pero estos progresos están dispersos, desunidos, precisamente debido a la especialización y a una falta de adecuada coordinación, lo que a menudo quebranta los contextos, y se contrapone a las globalidades. Las disciplinas así pierden parte de sus aptitudes para contextualizar los saberes, para ordenar los intercambios, y para construir redes integradas y bien coordinadas. El debilitamiento de la percepción de lo global, conduce al debilitamiento de la responsabilidad y de la solidaridad.

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