viernes, 20 de mayo de 2016

Los gatos dientes de sable : un panorama completo y actualizado sobre estos magníficos felinos de las eras Terciaria y Cuaternaria / Texto acompañado de interesantes y didácticas imágenes ilustrativas



Descripción somera de estos animales extintos e imponente galería de imágenes, con reconstrucciones de su posible aspecto por parte de diferentes paleoartistas, que invitamos a los lectores a disfrutar

Los llamados "dientes de sable" eran felinos dotados de grandes caninos, que existieron en distintas épocas del Cenozoico.

El Smilodón  alcanzó su plenitud en el Pleistoceno, esfumándose al finalizar este período geológico, víctima fundamentalmente, del gran cambio climatológico

De aspecto majestuoso, se imponía sobre sus presas con sus potentísimas patas delanteras, penetrando su garganta con los temibles caninos. La muerte de la víctima era fulminante, ya que la sangre dejaba de fluir al cerebro. 

Los ejemplares mejor conservados de estos félidos, han sido ubicados en las afloraciones naturales de alquitrán del Rancho "La Brea".

Por su parte, el "Machairodus" medía unos dos metros y cazaba practicando emboscadas, dado que sus patas no le habrían permitido una larga persecución. 

Se estima que fue un gran saltador, que cortaba la garganta de su presa.

El "Machairodus Kabir", fue una especie enorme del África Central, cuyo peso máximo ha sido estimado en unos 500 kilogramos. 

Su tamaño era superior al del tigre actual. Sus dimensiones claramente lo indican: 3 metros de longitud corporal, 1,5  metros de altura, contrastando con su muy corta cola, de apenas 35 centímetros. 

Los largos dientes, en forma de sable, llegaron a medir, en el famoso "Smilodón Populator", hasta 20 centímetros. Este felino feroz, se alimentó seguramente de Perezosos gigantes, bisontes, crías de Mamuts y de Mastodontes, entre otras presas.

Su cuerpo era robusto y potente. Sus huesos estaban "diseñados" para mantener unos músculos poderosos y muy desarrollados. Esta formidable potencia muscular se veía reflejada en su peso. 

Este gran gato era muy robusto.Un "tigre de Bengala" pesa unos 320 kilogramos. Un "diente de sable" cuando en su desarrollo biológico alcanzaba un tamaño similar, ya estaba pesando unos 400 kilogramos. Pues, esa diferencia de 80 kilogramos, era de puro músculo. 

Sin embargo, esa enorme potencia no le daba mayor velocidad (y ahí radicaba su talón de Aquiles).

Con respecto a sus hábitos de caza, se presume que lo hacían grupalmente,que compartían el alimento, y que cuidaban de sus congéneres que no podían cazar. 

Ello está cabalmente demostrado por el hallazgo de especímenes fósiles, que llegaron a "avanzada edad" , con importantes artropatías en la cadera, otros con fracturas en los maxilares, otros en los colmillos.

Con tales impedimentos, es evidente que fueron ayudados y alimentados por miembros de un grupo de felinos.

Por ello se deduce que vivían en comunidades de varios individuos, y que pudieron haber tenido un comportamiento similar al de los lobos.

En Iberoamérica, son particularmente notables, los ejemplares fosilizados, localizados en México y en Argentina. 

En México, frecuentaban al parecer, las "zonas límites" entre matorral, pastizal y los bosques tropicales, (en otros los bosques de coníferas), en busca de grandes presas. 

Con su enorme fuerza, procuraba el diente de sable, inmovilizar a sus víctimas, dado que si éstas se movían demasiado, podría romperse los colmillos. 

Por eso echaba mano a su gran musculatura, para vencer la resistencia de sus oponentes. 

Cuando hace unos 10.000 años, los grandes animales que formaban parte de su dieta se extinguieron (ya sea por el cambio climático, la incidencia de cometas y meteoros que explotaron uno en México y otro en Canadá,  ya sea por las plagas infecciosas propagadas por los primitivos humanos, o lo que fuere ) estos magníficos felinos no lograron adaptarse, y su rugido desapareció de la faz del planeta.

Galería de imágenes : Smilodón













Galería de imágenes : Machairodus










Agradecimiento y cierre: Agradezco sinceramente la invaluable colaboración de los ingenieros Juan Carlos ANSELMI ELISSALDE y Aulo Fernando GARCÍA TEXEIRA en el aporte de las valiosas ilustraciones que engalanan este artículo.

Como los consecuentes lectores apreciarán, se procura brindar en esta serie, un panorama claro, completo y comprensible, acerca de los fantásticos seres que precedieron a la humanidad en el dominio del planeta.

Esperando que tanto el texto como las ilustraciones hayan resultado de interés y utilidad, y contando con la benevolencia de los amables cibernautas, Brunetto se despide de los mismos, prometiendo continuar con estas apasionantes temáticas.

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