lunes, 20 de abril de 2015

¿Existieron animales más grandes, atroces y peligrosos, que los Dinosaurios? La respuesta es afirmativa, pues criaturas como el Cachalote asesino, el gigantesco tiburón Megalodón, la mostruosa y feroz serpiente Titanoboa, e incluso las Aves del Terror, en diferentes épocas también tuvieron gran tamaño y peligrosidad

Titanoboa

Así llamada por su tamaño titánico y por pertenecer a la familia de las boas, vivió hace 60 millones de años, o sea al comienzo de la Era Terciaria, en el período Paleoceno, luego de la desaparición de los dinosaurios.

Fue sin dudas, la mayor serpiente registrada de todos los tiempos.Tenía una longitud de por lo menos 14 metros, habría pesado 1.200 kilogramos y su grosor,seguramente le habría impedido pasar por el espacio de una puerta normal.


Mataba a sus presas extrangulándolas y luego las tragaba enteras. Comía de todo, devorando cocodrilos y tortugas,mamíferos y aves. 

Sus fósiles fueron encontrados en una mina de carbón en Cerrejón, en la parte norte de Colombia. La reconstrucción fue un trabajo detectivesco,que duró varios años, dado que los expertos hallaron vértebras aisladas, costillas y restos dispersos

La determinación de su tamaño no fue tarea fácil,dado que una serpiente puede contar con 200 y hasta con 600 vértebras. Por eso,la estimación de su tamaño oscilaría entre 14 y 17 metros, es decir el largo de un autobús.


El ambiente en que vivió fue una exuberante selva tropical,espesa,cálida y húmeda,donde abundaban las plantas con flores,frutos, cocodrilos de varios metros de longitud corporal,tortugas y peces pulmonados de excepcional tamaño.

Se estima que para que esta culebra pudiera alcanzar estas dimensiones, la temperatura debió ser unos 2 grados Celcius más alta que en la actualidad, para poder así sostener una masa tan descomunal.Asimismo, las selvas debieron contar con una atmósfera más cargada de anhídrido carbónico que en nuestro tiempo.


Fue la Titanoboa, el superdepredador del ecosistema del Paleoceno. Los nuevos enfoques prueban que era una buena buceadora, y además una característica que la hace única  entre las serpientes: era piscívora (devoradora de peces).

La  " Serpiente Monstruo " como también ha sido llamada, desapareció del registro fósil, al cambiar las condiciones ambientales, hace unos 58 millones de años.


Grandes aves extintas

Han existido aves, ya extintas, considerablemente mayores que el avestruz de la actualidad. En el período Eoceno, hubo pingüinos en Nueva Zelanda, que medían más de dos metros de alzada, y en Nigeria existió una de las aves voladoras más grandes que poblaron la Tierra. 

Esta ave era el "Gigantornis eaglesomei", cuyas alas desplegadas,  medían más de 6 metros. Había otras, que se calcula llegaban a pesar más de una tonelada

Los restos de estas aves fabulosas, dieron lugar a historias fantásticas referentes a su tamaño. En Las mil y una noches, aparece el relato sobre el el Segundo viaje de Simbad el Marino, en el que este legendario viajero cuenta que encontró un huevo de tan inmenso tamaño, que parecía un globo inflado, puesto sin duda, por alguna ave  de colosal tamaño. 


Diatrima

Un animal de dos metros y medio de alzada es siempre imponente. Pero si a ello se agrega una cabeza de enorme proporción y un pico que parece una excavadora, entonces infunde pánico. 

Así era esta ave, llamada Diatrima, que vivió hace unos 50 millones de años. 

Naturalmente que debió ser el terror de los reptiles y mamíferos que entonces existían, y que seguramente servían de alimento al grotesco Diatrima, que los devoraba como apetitosos bocados, sin masticar, ya que esta ave no tenía dientes. 

A pesar de su constitución fuerte y pesada, esta ave colosal, no pudo adaptarse a los cambios climáticos, o tal vez fue exterminada por enemigos que no se conocen.


Lo cierto es que ha desaparecido totalmente, y de ella solamente quedan sus fósiles, que son exhibidos en los grandes museos de Historia Natural, como el de la ciudad de Nueva York y en otros centros de divulgación científica.





Fororraco

En el continente sudamericano vivió hace unos 30 millones de años, otra ave colosal, llamada Fororraco, muy parecida al Diatrima, pero algo más pequeña. 

Tenía un esqueleto más ligero que el del Diatrima, pero su cabeza y su pico eran muy similares. 

La región donde más prosperó fue lo que hoy constituye la Patagonia y Chile. Se alimentaba de los roedores que entonces existían y de las serpientes que mucho abundaban. 

Mamíferos de mediano porte y en general todo ser vivo que encontraba a su alcance, formaba parte de su dieta. 

Pese a ello, el fororraco tampoco pudo adaptarse a los cambios de clima, ni defenderse de sus enemigos y se extinguió.



Sólo quedan sus osamentas fosilizadas, a partir de las cuales, los paleoartistas han reconstituido su posible aspecto. 

Un ejemplar de esta ave reconstruido, se exhibe en el Museo de Historia Natural de Chicago, mientras que otros son expuestos en distintos Museos. 

Fue sin lugar a dudas, una de las aves más temibles que existieron en Sudamérica, hace unos 30 millones de años.

Ave del Terror


Mucho más cercano a nosotros, durante la era Terciaria o Cenozoica,( es decir de la vida nueva) aparecieron grandes aves no voladoras del tipo del avestruz, pero algunas de ellas de dimensiones verdaderamente gigantescas. 

Tal es el caso del Diatryma, que en el período Eoceno galopó  los grandes espacios abiertos del actual estado de  Wyoming, en los Estados Unidos. 

Un caso muy interesante es el del "Ave del terror", una poderosa zancuda carnívora, muy emparentada con la actual chuña real, que con su vigoroso pico de más de 30 centímetros, su talla de más de dos metros,sus poderosas garras y su velocidad de casi 70 kilómetros por hora, dominó el continente americano desde la Antártida hasta el Caribe, por espacio de decenas de millones de años. 

Descubierta en la Argentina en 1989, esta ave fósil no voladora parece haberse originado en la Antártida, desde donde pasó al continente americano cuando las dos  masas  de tierra estaban todavía comunicadas. 

Dominó estas comarcas cazando mulitas y marsupiales, antes que se desarrollaran los grandes mamíferos carnívoros. 

Lanzada a la carrera,atrapaba a su presa derribándola con el empuje de su propio cuerpo, o simplemente pisándola con sus poderosas garras.

Después, unos cuantos picotazos bastaban para destrozar el caparazón más resistente. 

Cuando se unieron América del Norte y del Sur, el  "terrorífico fororracoide", como también ha sido llamado, invadió los campos del norte del Caribe.

Sin embargo, el nuevo intercambio de formas vivientes, parece que fue fatal para el Ave del Terror.

Los marsupiales y otros mamíferos primitivos, comenzaron a ser sustituidos por otros mamíferos más fuertes y veloces llegados del hemisferio boreal, que no resultaban ser tan fáciles presas. 

Hace unos tres millones de años,(por lo tanto antes de la aparición del ser humano) el fororracoide se extinguió en el hemisferio austral. 

En cambio, en la Florida (EE.UU.) subsistió por más tiempo. Allí han sido ubicados fósiles de este animal, que datan de un millón de años.






Epiornis máximo

Esta es la mayor de todas las aves extintas de las que se tenga noticia. Se calcula que debía medir por lo menos, cuatro metros y cuarto de altura, y que pesaría más de una tonelada, esto es más que un toro.

Del Epiornis máximo, que habitó la gran isla africana de Madagascar, en el océano Índico, se han encontrado huevos enormes, de 30 centímetros de largo, con cáscara de medio centímetro de espesor. 

Al medirlos, se encontró que contenían una capacidad de 10 litros. Este hallazgo fue fortuito, dado que en curso de ciertos estudios, ajenos a este asunto, unos naturalistas franceses, observaron que los indígenas utilizaban unos receptáculos especiales para transportar líquidos. 

Al examinarlos, se percataron que se trataba de huevos de tamaño fantástico, puestos sin dudas, por  aves gigantescas, ya extinguidas.

Con mucho trabajo lograron adquirir algunos de estos huevos, que fueron enviados al Museo de Historia Natural de París.





El Leviathán melvillei

Leviathan Melvillei, es el nombre que los expertos han elegido para designar a este gigantesco y  monstruoso cachalote.


 Lo han escogido por la palabra hebrea que hace referencia al gran monstruo marino señalado en la Biblia, y por otro lado por Herman Melville, autor de Moby Dick. 

La fiereza de este depredador acuático, a juzgar por su dentadura, hace pensar en la historia que sirvió a Melville para crear su famosa novela. 

El monstruoso protagonista de fantásticos relatos, ha sido encontrado en forma de un fósil perteneciente a un antecesor gigantesco de los actuales cachalotes. 

Lo encontraron en noviembre de 2008, en las costas del sur del Perú, en el desierto de Ica, lugar azotado por fuertes vientos y sujeto a una fuerte erosión. 

El cráneo mide 3 metros de largo. Pertenece a un gran cachalote devorador,de 13 a 17 metros de longitud corporal.


Cada diente tiene un diámetro de 12 centímetros y mide más de 36 centímetros de largo.

Al parecer, devoraba ballenas desdentadas. El alto valor calórico de su grasa, satisfacía las necesidades nutricionales del gigante.

La gran diversidad de ballenas en esos tiempos, habría favorecido el enorme tamaño que caracterizó a este cachalote asesino, ubicado en la cúspide de la pirámide alimenticia de los mares del período Mioceno ( entre 23 y 5 millones de años atrás).

Su diversidad declinó durante el pasaje del Mioceno al Plioceno, hace 5 millones de años, cuando los últimos cachalotes con 2 filas de dientes se extinguieron.

El enfriamiento del clima, en el Mioceno tardío, acabó con los monstruosos seres como el " Leviathán ", mientras que el linaje de los cachalotes logró sobrevivir con un menú diferente, sustentado en el consumo de calamares. 

Como curiosidad diremos que en los mismos estratos rocosos, se encontraron restos fósiles del "tiburón gigante" (Carcharocles megalodón) lo cual sugiere la posibilidad que ambos "monstruos" convivieran en el mismo ambiente, devorando con avidez a los grandes vertebrados marinos.


Se sugiere consultar el artículo referido al Tiburón Megalodón.

Galería de imágenes








Agradecimiento y cierre:

Destacamos la invalorable colaboración de los ingenieros Juan Carlos Anselmi Elissalde y Aulo Fernando García Texeira en las ilustraciones que engalanan este artículo.

Se aclara además que todos los artículos de este sitio digital de autoría del suscrito Carlos Brunetto, tienen por objetivo principal el empoderamiento de las actividades educativas y de divulgación cultural, así que un importante esfuerzo ha sido hecho para presentar conceptos, descubrimientos, teorías, y conclusiones técnicas y socio-políticas, sin utilizar un rebuscado vocabulario propio de especialistas, y tratando de presentar las ideas con el mayor rigor posible aunque siempre buscando sencillez y fácil comprensión.

Esperando que este contenido haya sido de utilidad y agrado para los benévolos ciberlectores, como es habitual Brunetto se despide de todos con un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrega.

Artículos de similar temática que se recomienda consultar:

* (309) Superdepredadores prehistóricos: El Megalodón, el tiburón más grande de todos los tiempos, y las temibles ballenas dentadas, integrantes de la fauna sorprendente de la era Terciaria

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