miércoles, 9 de noviembre de 2011

Inquietante asteroide, un astro errante se aproxima muy peligrosamente a nuestro mundo: No estamos solos, y en cualquier momento una formidable pedrada nos puede dar de lleno


LO QUE SE SABE SOBRE EL 2005 YU55: EL ASTEROIDE PASÓ ROZANDO LA TIERRA EL MARTES 8 DE NOVIEMBRE DE 2011


Un inquietante acercamiento de un planetoide a nuestro mundo, el denominado 2005 YU55, tuvo lugar el 8 de noviembre de 2011.


El asteroide se aproximó a unos 326.740 kilómetros del planeta Tierra, viajando a la fantástica velocidad de 200.000 kilómetros por hora.

Cruzó la Eclíptica (zona donde se producen los eclipses), o sea, el plano de la órbita terrestre, según los cálculos que han sido elaborados por parte de los astrofísicos.


Muchos observatorios con fino instrumental, entre ellos, los ultramodernos del Observatorio Astronómico de Arizona, están destinados al seguimiento y observación del inquietante cuerpo.

También radiotelescopios, como el gigantesco instalado en Arecibo (con un plato de 305 metros de diámetro), están dirigiendo su atención a ese asunto.


Los astrónomos han confirmado que el 2005 YU55, mide unos 400 metros de diámetro, y que es casi esférico, muy oscuro -casi negro- tal vez por estar constituido por carbono.

Se sabe que en su trayectoria, se ubicó entre la Tierra y la Luna, dado que nuestro satélite natural, se sitúa promedialmente, a unos 384.000 kilómetros.


Las últimas investigaciones han constatado, que además de gravitar en torno al Sol, el citado asteroide rota, es decir, gira sobre su eje, en un período de unas 20 horas.

El cuerpo ha sido calificado como de tipo "C", es decir, que pertenece a un tipo especial, muy particular, llamado carbonáceo.


Se ha calculado que, desde el punto de vista estadístico, cada unos 10 millones de años un asteroide de unos 5 kilómetros de diámetro impacta sobre nuestro mundo.

Y cada 500.000 años, se producen impactos de asteroides de un kilómetro de diámetro.

Por su parte, los choques con cuerpos cósmicos de 50 metros, se dan, en promedio, cada cien años.


En 1908, se abatió sobre la zona siberiana de Tunguska, un cuerpo procedente del espacio, con un diámetro estimado de unos 80 metros, devastando un área de más de 2.150 kilómetros cuadrados.

El planetoide citado en ese artículo, procedería de la faja principal de asteroides, donde circulan miles de pequeños mundos, entre las órbitas del rojizo planeta Marte y del gigantesco planeta Júpiter.


Se ha dictaminado, por parte de la Nasa y de otros centros de investigación astronómica, que existen unos 2.000 asteroides potencialmente peligrosos para nosotros, y unos 1.218 que son Neos, es decir altamente peligrosos, o sea Objetos de Gran Aproximación a la Tierra.

Será entonces necesario vigilar con minuciosidad el desplazamiento del señalado cuerpo cósmico, a medida que describa su trayectoria de aproximación a nuestro entorno y su posterior alejamiento.

De hecho, los principales observatorios astronómicos del mundo, así como los radiotelescopios, se han alistando para el seguimiento de este planetoide tan espectacular, lo que por cierto, nos puede ayudar a conocer mejor este tipo de cuerpos en composición, en posibles irregularidades en la trayectoria, etcétera.

Mucho debemos prestar atención a esas cuestiones, pues como en el relato bíblico, una pedrada lanzada con mucho ímpetu por la "honda" de la fuerza gravitatoria, nos puede llegar a dar en plena frente.






OPINIÓN PERSONAL

En verdad, en este caso específico del asteroide 2005 UY55, se trata de una rara aproximación, que no supone un riesgo de impacto directo para nuestro planeta.

Pero se trata de una buena oportunidad para estudiar mejor un asteroide, dado que la aproximación será la más cercana -en un astro de este tamaño- en varios años, ya que no volverá a suceder un evento astronómico similar hasta el año 2028.

La Nasa ha afirmado, que la última vez que una roca espacial tan grande se aproximó a nuestro mundo, fue en el año 1976, "aunque los astrónomos no sabían entonces de ese acercamiento".

Y según lo calculado por los expertos, el pasaje "más cercano de un asteroide" tendrá lugar en el año 2094, ubicándose en esa oportunidad a una distancia de unos 269.000 kilómetros de nuestro planeta azul.

A simple vista, el planetoide va a verse muy débilmente cuando pase más cerca de la Tierra. No será perceptible a ojo desnudo y se necesitará usar para verlo, por lo menos, un anteojo astronómico o un telescopio de más de 15 centímetros de abertura.

Y para hacer la observación más complicada, estará moviéndose muy rápidamente por el cielo cuando pase.

Un variado y numeroso equipo instrumental ha sido instalado o puesto a punto, sobre todo en el hemisferio boreal, para registrar el paso de la formación rocosa.

El cuerpo cósmico ha atraído la atención de la comunidad científica toda, debido a sus singularísimas particularidades, pues es prácticamente esférico, tiene el color del carbón, y es bastante poroso.

El 2005 YU55 fue descubierto en el año 2005 por el investigador Robert McMillan, que forma parte de un equipo de astrofísicos dedicado al estudio del Sistema Solar, en Tucson, Arizona (EEUU).

Este enigmático planetoide forma parte de un conjunto de asteroides grandes, con más de 150 metros de diámetro, calificados por la Nasa como "potencialmente peligrosos".

Los astrónomos dedicados al estudio de los cuerpos del Sistema Planetario, conceden una gran importancia a los asteroides, dado que al ser objetos celestes relativamente pequeños, han podido conservar en su superficie, por distintas circunstancias, las condiciones físicas y químicas que tuvo la "nebulosa original", de la cual nuestro Sistema Solar procede.

Además, los asteroides y los cometas, que con los meteoroides, forman parte de los denominados "cuerpos menores" de nuestro sistema, son objeto de investigación y observación constante, dado que si las perturbaciones gravitatorias alteraran sus órbitas, podrían eventualmente significar un serio peligro de colisión con el mundo que habitamos.

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Carlos Brunetto, docente y divulgador científico-cultural, y firmante y autor del presente artículo, orienta su actividad de divulgación y las publicaciones que realiza en MISTERIOS DE NUESTRO MUNDO Y DEL UNIVERSO en forma totalmente abierta y general.

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