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jueves, 3 de julio de 2014

Historias de asesinos seriales: Herman Webster Mudget, también conocido como H. H. Holmes y como "Doctor torturador"


HERMAN  WEBSTER  MUDGET : El Doctor Torturador

   Herman Webster Mudget nació en el año 1860 en la localidad de Gilmanton, Norteamérica, en una familia honesta y puritana. A muy tempana edad manifestó un interés enfermizo por las mujeres que lo transformó con el tiempo en un obseso sexual y en un sádico.

   A los dieciocho años se casó con una joven adinerada, Clara Louering. Se aprovechó de la fortuna de su mujer para concluir sus estudios de medicina y obtener su doctorado con honores en la Universidad de Michigan. Una vez cumplido su objetivo, y dejando a su cónyuge en la ruina, huye y se instala en la casa de huéspedes de una respetable y hermosa viuda que lo mantiene gracias a la renta de su pequeño hotel.

   Sin embargo, no conforme con los beneficios que recibe, transcurrido cierto tiempo el futuro victimario múltiple también abandona a esta mujer y se instala durante un año en el estado de Nueva York donde pasa a ejercer su profesión de médico. Finalmente se radica en la ciudad de Chicago, donde prevaleciéndose de su imagen de hombre distinguido, alto y elegante, consigue muchas conquistas amorosas.

   En sus redes cae una joven bonita y millonaria, Myrta Belknap, pero la chica no corresponde a sus galanteos razón por la cual, para evitar que se descubra que sigue casado, Mudget decide cambiar su nombre por el de doctor H. H. Holmes. Y con su nueva identidad logra desposar a la muchacha. Se transforma en bígamo y, de tal suerte, estafa a la familia de su nueva esposa en cinco mil dólares, cantidad descomunal para aquella época. Con ese dinero mal habido manda edificar una residencia palaciega en la localidad de Wilmette.

   Entre tanto, y siguiendo su impulso amoroso y su irrefrenable codicia, obtiene el cargo de gerente de una farmacia en Englewood, cuya dueña es una viuda a la cual engatusa fácilmente. Mudget/Holmes se convierte en su amante y logra que ella le deposite su confianza. Valiéndose de un ardid tuvo en su poder la contabilidad del negocio, lo cual le permite falsificar los libros contables y apropiarse de los fondos. Una vez culminado exitosamente su plan delictivo, se adueña directamente de la totalidad de los bienes y hace desaparecer a su incauta enamorada en lo que posiblemente representaría su inicial homicidio.

   En el año 1893 estaba próxima a verificarse una importante exposición en Chicago, llamada “La primera feria mundial”, y el doctor Holmes pensó que esa devendría la oportunidad de su vida, pues dicho evento iba a atraer a numerosa cantidad de mujeres jóvenes, atractivas, solteras y millonarias.

   Por medio de una sucesión de estafas compró un terreno y emprendió la construcción de un fastuoso hotel que semejaba una fortaleza medieval. El criminal diseñó personalmente el interior del lugar dado que las compañías que habían iniciado los trabajos edilicios abandonaron la empresa. De esa forma Herman Webster Mudget resultó el único que conocía los escondrijos de la imponente arquitectura.

   Las habitaciones contaban con trampas y puertas corredizas que desembocaban en un laberinto de pasillos secretos, y en las paredes de éstos había mirillas disimuladas desde donde el vesánico galeno observaba a sus desprevenidas invitadas deambular por la finca. Debajo de los pisos de madera instaló una conexión eléctrica que le posibilitaba, a través de un panel indicador dispuesto en su oficina, rastrear a sus futuras víctimas. Manejaba, además, grifos para bombear gas los cuales, conectados a las habitaciones, le permitían eliminar a varias mujeres sin tener que moverse de su sitio.

  Cuando tiempo más adelante los errores incurridos por el terrible cirujano determinaron su aprehensión, los policías que allanaron aquella extraña morada en busca de pruebas se llevarían una sorpresa rayana en el estupor. Ocurrió que:

“…descubrieron que el hotel también había sido utilizado como cámara de torturas y sala de ejecuciones. Los agentes encontraron cámaras herméticas dentro de las que se podía bombear gas, un horno lo bastante grande para contener un cuerpo humano, cubas de ácido y habitaciones equipadas con instrumental quirúrgico de disección y toda la parafernalia de la tortura. En el juicio, un testigo de la acusación describió su trabajo como empleado de Holmes, quien le había contratado para que descarnara tres cadáveres, a razón de 36 dólares por cadáver…”  (*)

   Este aberrante artificio estuvo concluido un año antes de inaugurarse la exposición de Chicago, el 1 de mayo de 1893, y el doctor Mudget puso en funcionamiento su mansión de los horrores llevando hasta ella a todas las jóvenes solas y ricas que conocía en la feria, procurando que éstas residieran en estados alejados para evitar la inoportuna visita de amigos y parientes. Muchas de las féminas fueron atraídas hasta ese recinto mediante promesa de matrimonio, y luego se las forzaba bajo tortura a firmar poderes en favor del médico donde le cedían toda su fortuna. A otras chicas las asesinaba con el objeto de cobrar los seguros cuyas pólizas obligaba a transferirle.

   En el macabro hotel, las víctimas eran ultrajadas, sometidas a tormento y, finalmente, asesinadas. Acto seguido transportaba los cadáveres sobre montacargas y los trasladaba hacia los sótanos donde los disolvía en grandes piletas con ácido sulfúrico o los cremaba dentro de una enorme estufa. Otro método de eliminación consistía en sumergir despojos humanos en cal viva.

   Todos los artilugios obrantes en el sórdido palacete estaban preparados con el fin de saciar los perversos instintos de su dueño. Había construido una habitación en cuyo interior guardaba abundante cantidad de instrumentos de suplicio. Entre ellos –y aunque parezca increíble– instaló una máquina para hacer cosquillas en los pies con la cual mataba de risa a quienes así atormentaba. Antes de desembarazarse de los organismos, solía desmembrarlos o despellejarlos, para practicar bestiales experimentos.

   Las ganancias que le reportaba su hotel mermaron pronunciadamente al terminar la exposición, por lo que se vio en la necesidad de buscar otras salidas a fin de sanear su empobrecida economía. Elucubró entonces prender fuego al último piso de su mansión con el propósito de que la compañía de seguros tuviera que pagarle una cuantiosa indemnización de sesenta mil dólares de aquella época.

   El proyecto delictivo se frustró pues la empresa aseguradora indagó a fondo y constató el fraude. Al quedar en descubierto, se fuga hacia Texas. En esa ciudad comete varias estafas que lo conducen por primera vez a la cárcel.

   Sale libre bajo fianza y trama una nueva defraudación. Junto con un cómplice llamado Benjamin Pitizel idea un plan. Su compañero debía contratar un seguro de vida en la ciudad de Filadelfia y, transcurrido un tiempo prudencial, la esposa de este hombre se presentaría reclamando la prima. Antes la mujer debía concurrir a la policía llevando consigo un cadáver anónimo, previamente desfigurado, pretendiendo que era el de su infeliz marido muerto en un incendio.

   No obstante, tal cual era de suponer, el médico se resiste a compartir las ganancias con la beneficiaria. En realidad, su plan siempre consintió en asesinar a su cándido socio fingiendo un accidente y presentarse él directamente a requerir el pago del importe del seguro. También proyectaba deshacerse de la señora Pitizel y de sus hijos. Una vez concretado el homicidio contra su socio, se dirigió a la morgue pretendiendo ser un amigo del occiso y pidió reconocer el cuerpo. Luego buscó a la viuda para que fuese a cobrar el dinero de la póliza.

   Lo que el estafador asesino no tuvo en cuenta fue que un ex compañero de celda –quien estaba al tanto del complot– iría a delatarlo. La compañía de seguros se negó a abonar, contrató a investigadores privados y denunció el fraude a las autoridades. Los inquisidores emprenden una minuciosa pesquisa hasta que el doctor Holmes confiesa ser el autor de los crímenes de Pitizel y sus hijos menores.

   Aunque muchos policías mancomunaron esfuerzos en pos de la resolución del enigma, el investigador que tuvo el mérito de revelar el caso fue Frank Geyer, quien trabajaba para la renombrada agencia de detectives Pinkerton contratada entonces por la aseguradora.

   Una vez iniciado su proceso penal, Mudget/Holmes sorprende a fiscales y jueces por su habilidad para manipular y mentir. Acosado por la esposa de Pitizel para que confiese ser el matador de su marido y de sus hijos, trata de disuadirla escribiéndole una melodramática carta donde termina exhortándola “Ud. me conoce bien señora. No puede creerme capaz de asesinar a niños inocentes sin ningún motivo”.

   El pérfido reo se divertía adjudicándose asesinatos que no había consumado de personas que aún estaban con vida en ese momento. De paso, mientras se comprobaba si la información era verídica, lograba retrasar la dilucidación de su juicio criminal.

   No existe una cifra segura del número de muertes que provocó. Aunque en unas memorias escritas durante el lapso en que estuvo recluido previo a su ejecución, confesó ser culpable de haber cometido veintisiete homicidios, pero las pruebas forenses recogidas en su fúnebre hotel apuntan a que la sumatoria de víctimas podría haber excedido las ciento cincuenta.

   El “doctor torturador” –alias con el cual lo tildó el periodismo de aquellos tiempos– fue condenado a perecer en la horca por el tribunal de Filadelfia y la sentencia se llevó a efecto el 7 de mayo de 1896. Contaba con la edad de treinta y seis años al momento de acaecer su forzado deceso.

Bibliografía de referencia

(*) Lane, Brian, Los carniceros. Una antología de crímenes macabros e investigación forense, traducción de Albert Solé, Ediciones Valdemar, Madrid, España, 1991, pág. 38.

Galería de imágenes

Benjamin Pitizel: el cómplice que terminó
pereciendo a manos del doctor Holmes

El elegante sádico Herman Mudget conocido como doctor H.H. Holmes

Foto de H. H. Holmes

Los hijos menores de Benjamin Pitizel que fueron ultimados por el “Doctor torturador”

El castillo de H. H. Holmes que fue escenario de los increíbles desmanes del
médico asesino

lunes, 27 de junio de 2011

El razonamiento irracional y sin restricciones ni limitantes, el libre pensamiento creativo: Dejando que nuestra mente vague a su gusto


El pensamiento lógico es confiable pero lento y limitado. El pensamiento ilógico (irracional) en cambio es menos confiable, pero es más creativo y a veces más directo, y llega a soluciones que por un seguro camino lógico serían inaccesibles.


Cuenta una historia que cuando ya había terminado la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un buque cargado de pasajeros amaneció rodeado de bombas flotantes que, tan solo tocar la carcasa metálica del barco, lo harían volar en mil pedazos.

Cundió rápidamente la alarma, con la angustia reinante sólo pensaron en pedir socorro por radio aunque sabían que la ayuda demoraría tanto tiempo en llegar que seguramente sería inútil.

Resignados a morir congelados en el agua donde años atrás se había hundido el Titanic, no faltó el gracioso que propuso soplar todos juntos para alejar las bombas flotantes.

Este sentido del humor tan poco oportuno permitió que otro sugiriera utilizar las mangueras contra incendio del que disponía la nave para alejar los artefactos sin que estallaran.

Y efectivamente esa terminó siendo la solución salvadora.

En resumidas cuentas, una idea disparatada fue inspiración para una idea correcta y ajustada a circunstancias.

Tenemos la clara sensación de que la vida está llena de problemas de difícil solución, pero no tenemos una correcta percepción de la forma como nuestro pensamiento está innecesariamente atado de pies y manos, está inconducentemente restringido por hábitos y procedimientos rutinarios.

Los aviones son un medio de locomoción muy rápido, y no solamente porque su desplazamiento es veloz, sino también porque estas máquinas generalmente se desplazan en línea recta (el camino más corto entre dos puntos).

Fuimos adiestrados para pensar cumpliendo un estricto recorrido lógico, el cual es formal, estructurado, terrenal, pleno de obstáculos y límites. Y no fuimos adiestrados para pensar en forma ilógica, con un recorrido irracional, desestructurado, aéreo, sin los obstáculos y la lentitud de formalmente avanzar paso a paso.

Más aún: No sólo no fuimos adiestrados en procedimientos heterodoxos, sino que nos han inculcado la prohibición de pensar creativamente, sin ataduras, libremente y sin disciplina.


Lecturas recomendadas

1. Pensamiento
http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento

2. Razonamiento
http://es.wikipedia.org/wiki/Razonamiento

3. Mente
http://es.wikipedia.org/wiki/Mente

4. Entendimiento
http://es.wikipedia.org/wiki/Entendimiento

5. Inteligencia
http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia

6. Raciocinio
http://es.wikipedia.org/wiki/Raz%C3%B3n_(filosof%C3%ADa)

7. Imaginación
http://es.wikipedia.org/wiki/Imaginaci%C3%B3n

8. Inteligencia colectiva
http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia_colectiva

9. Consciencia colectiva
http://es.wikipedia.org/wiki/Consciencia_colectiva

10. Inteligencia colaborativa
http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia_colaborativa

viernes, 31 de diciembre de 2010

Religión, misticismo, existencia del alma y vida después de la muerte, ateísmo y agnosticismo


Reflexionando...

La humanidad ha producido una amplia gana de religiones y creencias, a través del curso de las distintas épocas.

Pero de una u otra forma, a través del fenómeno de la reencarnación de las almas, a través de la idea de un mundo espiritual y mágico con su correspondiente inframundo, etcétera, etcétera, todas las religiones y aún muchas filosofías comparten la idea de que en algún sentido la vida humana consciente continúa incluso luego de lo que llamamos muerte, o sea luego de la desaparición de los signos vitales y luego de la descomposición o putrefacción del cuerpo.

Es inevitable: Una gran cantidad de seres humanos deseamos de todo corazón que exista algún tipo de eternidad para nuestras respectivas vidas conscientes, con las cuales nos identificamos.


Ríos de tinta se han escrito al respecto argumentando en pro o en contra de una u otra posición. Y entre estos textos, corresponde recordar en particular la obra "¿Por qué no soy cristiano?" del filósofo y activista social Bertrand Russell.

¿Por qué existen las religiones organizadas, y por qué todas las civilizaciones humanas han desarrollado ideas místico-religiosas?

La respuesta tal vez debe buscarse en la psicología humana.

Desde estas líneas no pretendemos por cierto abordar esta cuestión, cuando con tanta erudición y brillantez ya lo han hecho distinguidos pensadores de todos los tiempos.

Dejamos pues a cada quién reflexionar sobre este asunto, y como insumo le proporcionamos unos vídeos y unas referencias que bien vale la pena consultar.


Vídeo: Religión, una mentira confortable



Vídeo: Parodia sobre Abraham e Isaac, parodia del relato de Abraham en el que Dios le dijo que sacrificara a su hijo



Enlaces para ampliar información que se recomiendan

http://www.ateoyagnostico.com/

http://ateoyagnostico.blogspot.com/

http://es.wikipedia.org/wiki/Ate%C3%ADsmo

http://es.wikipedia.org/wiki/Agnosticismo


sábado, 25 de diciembre de 2010

Recordando a Rodolfo V. Tálice y su lema "Vejentud, humano tesoro"


Edad del optimismo

En su libro “Vejentud, humano tesoro”, el uruguayo Rodolfo Vicente Tálice proponía la sigla ROSADA para recordar las seis mayores virtudes a ser cultivadas para el buen envejecer:

Régimen ecléctico
Optimismo incambiado
Sobriedad dosificada
Actividad continua
Deseos muchos
Adaptación permanente

Cada virtud o actitud o esfuerzo merece un análisis aparte. Pero el optimismo surge como el más problemático. Por definición, optimismo es una inclinación a un juicio positivo de los acontecimientos. O propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. Esto implica ver solo el lado bueno de las cosas. Lo cual es temerario y peligroso.


Algunos filósofos como Spinoza y Pope sostenían la doctrina que cree en la existencia del bien, únicamente, pues el mal no es más que una apariencia. El más radical fue Leibnitz quien afirmaba que el mundo en cada momento, era el mejor de los mundos posibles, y la existencia del mal no era más que un bien preferible a la nada. Fue Voltaire en su obra ‘Cándido’ quien popularizó el término optimismo, ridiculizando las ideas de Leibnitz. Pero no fue el único.


Negar una parte de la realidad no impide que el lado malo esté allí, mal que nos pese. Es típico de los maniqueos, para quienes las cosas son buenas o malas, sin matices. El maniqueísmo es una actitud muy primitiva del ser humano. La palabra maniqueo y maniqueísmo provienen del persa Mani, una especie de dios autoproclamado sucesor de Buda, Zoroastro y Jesucristo, creador de la secta maniquea a la que perteneció nada menos que San Agustín, la que también influyó sobre los cruzados y los cátaros. La psiquiatría tomó de este término la designación de una fase de exaltación y euforia de los maniaco-depresivos.


El optimismo no es equiparable al maniqueísmo. Y el optimismo que nos propone Tálice es una actitud que consiste en no ignorar lo malo de la realidad, sino en enfatizar una visión positiva de la existencia, sin dejarse arredrar ni vencer por las dificultades.

El optimista trata de enfrentar los problemas con fe y esperanza, no con derrotismo o pesimismo, que es el antónimo del optimismo. El optimista cree en el futuro. Confía en que las cosas tienen arreglo, que hablando se entiende la gente o que no se puede desconfiar de todo y de todos. Pero tampoco es un cándido en el sentido de Voltaire, o un iluso o un crédulo. Simplemente, el optimista le da crédito a la gente y a la vida.


Si las cosas no se resuelven en la forma que se esperaba o como se planeaba, se poseen recursos suficientes para restañar las heridas o reparar las pérdidas. O para hacer el duelo por las culpas y enfrentar una nueva instancia, acumulando experiencia y salir adelante, siempre con optimismo. No con la sombría visión de que un fracaso o un gesto de confianza no correspondido deban ser motivo de descreer para siempre, de renunciar a la fe en la gente o en el futuro. Hay gente que pierde amistades de años por una sola decepción pequeña.

Claro que si el optimista exagera, niega la realidad y no acumula experiencia y comete un error tras otro, termina siendo el hazmerreír de todos y una desgracia para sí mismo y su familia. Es lo que le pasa a quienes están enfermos de manía o hipomanía. Con optimismo, el límite de lo real es delgado, pero es bien claro: no se pierde la autocrítica, se escucha a los demás, se percibe la realidad en su totalidad con todos sus matices, sin despreciar ninguno.


Ser optimista no es ser tonto ni negador de una realidad evidente. No es expresión de tozudez o porfía irracional. No es ser un vanidoso omnipotente y despectivo ante el peligro o las dificultades. No significa no tener miedo, sino manejarlo. Y significa que no se puede soslayar la evidencia o los signos inequívocos de que la tarea es imposible.

Optimismo equivale a equilibrio, a efectuar una justa y sana evaluación de los aspectos malos y buenos de la realidad, y si el análisis es favorable sin autoengaños, emprender la tarea con toda confianza y alegría. Con optimismo se llega a la conclusión que ese esfuerzo puede llevar al éxito, sin perder de vista que también existe la posibilidad del fracaso, si el cálculo o los términos de la ecuación variaban o se modificaban.


No debe confundirse el optimismo con el empecinamiento irreflexivo o supersticioso.

La idea frecuentemente fomentada de que basta con desear algo para hacerlo posible, o que lo único válido es ‘manejar buenas ondas’, o tener ‘pensamientos positivos’ frente a todo, están muy extendidas y se expresan de diversas maneras. No puede negarse el efecto positivo que se obtiene de rescatar lo bueno de las desgracias más terribles y de poner “al mal tiempo buena cara”. Pero no basta la actitud.


La persona vieja ha conocido muchos ciclos de vida con sus vaivenes, miserias y momentos jubilosos, con sus éxitos y fracasos, famas y caídas en desgracia, como para moderar el optimismo tanto como el pesimismo.

Ser realista no es ser pesimista. El pesimista ve solo el lado malo de las cosas, y no cree ni confía en nadie ni en nada, para él toda empresa es imposible o muy difícil, ante la menor dificultad se repliegan, se desdoblan, se amargan, se dispersan, se retiran, renuncian a la empresa.


Los optimistas pueden equivocarse, pero son emprendedores y generalmente lideran los grupos humanos que integran, porque insuflan su entusiasmo y su alegría a los demás, neutralizando a los pesimistas, que siempre hay. Pero también son generosos con sus energías y recursos, serviciales sin pereza, constantes en sus esfuerzos, laboriosos y humildes. Por eso su optimismo es contagioso o actúan como una levadura en la sociedad en que viven.

Los pesimistas no creen en el progreso y todo avance de la sociedad, de la ciencia, de las artes, lo ven como una amenaza, un peligro. En cambio, los optimistas creen en el ser humano y sus creaciones, en su riqueza cultural y antropológica, y esperan lo mejor de cada avance que festejan sin reparos, aunque reconozcan que pueden no ser tan auspiciosos como se percibe en el momento del descubrimiento o del avance en sí.

Los optimistas verdaderos son los que señalan los límites de los triunfos. Los que le dicen por lo bajo al triunfador: “acuérdate que eres un mortal” como en los desfiles romanos a los centuriones.


Los pesimistas pinchan los globos de nuestra fantasía, pero también de nuestras realidades más verdaderas. Los optimistas cargan nuestros globos de fantasía con aire caliente por la energía de su propia fe y su propia esperanza. Y los mantienen arriba con entereza y bien prendidos del hilo que los sostienen, no los dejan escapar. Las utopías serían inútiles si no existieran los optimistas que las hacen realidades.


La vida es bella

jueves, 19 de agosto de 2010

Psicología, psiquiatría, inestabilidad sentimental, locura-esquizofrenia, comportamiento humano: Extrañas influencias lunares en las emociones y reacciones


¿SERÁ CIERTO QUE EN ALGUNA MEDIDA LA LUNA CONTROLA O AL MENOS INFLUYE SOBRE LAS EMOCIONES HUMANAS?

Los enamorados, los pescadores, los maestros, los padres de familia, los predicadores y los psicólogos, todos saben o sospechan que algo pasa con la Luna. Sobre este bendito planeta, parecen producirse ciertas cosas más o menos excepcionales durante la luna llena. Y de hecho, ciertamente existen publicaciones científicas que sostienen que el vecino más cercano de nuestro mundo, es un factor determinante en muchas de nuestras cambiantes actitudes mentales.


Otros estudiosos de la condición humana, aún cuando reconocen que todos tenemos nuestras altas y bajas, sostienen que la razón de esos cambios no está en el espacio exterior o en nuestro espacio circundante, sino dentro de nosotros mismos, y que únicamente factores fisiológicos o psicológicos pueden alterar nuestros estados de ánimo.

Como sucede con muchos enigmas y con muchas cosas de la vida, en relación a esta cuestión también existen dos bibliotecas, dos campanas, dos teorías opuestas, abundantes argumentaciones y suposiciones a favor y en contra de una u otra postura.

Una de las más convincentes teorías, supone que nuestra inestabilidad en ciertos períodos como durante la luna llena, obedece en lo medular a factores genéticos hereditarios.


La Luna parece controlar o influir sobre nuestros estados de ánimo

Fergus Wood, un respetado científico de la Oficina Oceánica Nacional de Estados Unidos, predijo que se producirían dos mareas extremadamente altas, una tras otra, en 1974.


En efecto, dicho especialista observó que el 8 de enero y el 7 de febrero de 1974, la Tierra, el Sol, y la Luna, iban a estar perfectamente alineados en un plano recto llamado sicigia o sizigia. El 8 de enero, la Luna se ubicaría en el perigeo, en una cercanía a nuestro mundo poco común. Y esta extraña combinación de acontecimientos astronómicos, hace crecer el nivel de las aguas muy por encima del nivel corrientemente alcanzado en la pleamar (por cierto, nos referimos a las llamadas mareas vivas).

Alguien que leyó con particular atención las predicciones de F Wood, fue el psiquiatra Arnold J Lieber, de Miami en Florida, estudioso profundamente interesado en los efectos de los acontecimientos lunares sobre la conducta humana.

En efecto, este investigador comprobó o al menos intentó probar que existe una estrecha relación entre la agresividad humana y los ciclos lunares, especialmente notable en los alcohólicos, adictos a las drogas, personas propensas a tener accidentes, individuos con tendencias criminales, y también por cierto entre quienes se encuentran mentalmente perturbados.


No olvidemos tampoco que los mitos en relación a nuestro satélite natural se encuentran presentes por cierto en muchas culturas antiguas, llamándose en tiempos lejanos a la Luna con diferentes denominaciones, Artemisa en Esparta, Selene en Atenas, Metztli entre los aztecas, Jonsu en la mitología egipcia. En las civilizaciones antiguas con notoriedad se atribuía mucha importancia a la Luna y también a otros cuerpos celestes, aunque claro, en esas épocas se mezclaban mitos, leyendas, creencias, acaecidos, magias, ritos, conocimientos, y el todo a veces resultaba confuso y oscuro, lo que por cierto no descartaba que muchas suposiciones tuvieran cierta base de verdad. Como ilustración de estos conceptos, se incluye aquí un grabado representando al Templo de Artemisa en Éfeso, así como la imagen de una estatua romana de Luna/Selene.


Con seguridad y énfasis afirma el estadounidense A J Lieber: ««Al igual que la superficie de nuestro mundo, el ser humano está aproximadamente compuesto de un 80% de líquido y de un 20% de materia sólida. Por lo tanto, pienso que la fuerza gravitacional de la Luna, ejerce con toda certeza una influencia sobre los líquidos del cuerpo humano, al igual que sobre los océanos del planeta. La vida también presenta mareas biológicas, altas y bajas, controladas principalmente por el satélite natural de nuestro mundo. Cuando hay luna llena o luna nueva, estas mareas llegan a su máximo, pues los diferentes efectos del cosmos se incrementan, se suman, se potencian".»»

Reforzado por las consecuencias de una sicigia anterior, durante la que se comprobó un marcado aumento en la tasa de homicidios en la población, el Doctor Lieber decidió advertir a las autoridades de Miami, sobre sus temores de que una ola de violencia, acompañaría las altas mareas que habían sido pronosticadas.

Y en su libro titulado "El efecto lunar", relata cómo puso sobre aviso al departamento de policía de Miami, a los periódicos, y a los pabellones de urgencia psiquiátricos del Hospital Jackson Memorial, vaticinándoles "un desorden general en el comportamiento humano durante la inminente coincidencia cósmica".


Y bueno, lo que ocurrió fue infernal, escribió Lieber en la citada publicación. En las antes citadas fechas la tasa de homicidios fue tres veces superior a lo normal. Y además, también hubo muchos crímenes extraños y sin motivos presuntos que los pudieran explicar con claridad.

De los resultados recogidos en 1974 y de experiencias rescatadas del pasado, se dedujo una elaborada teoría según la cual, la Luna y el Cosmos ejercen cierto impacto directo y cierta influencia al menos sobre algunas personas, afirmándose que en general, las radiaciones o las influencias que nos llegan desde el espacio exterior, tienen una capacidad potencial de perturbación sobre la mayoría de los humanos.

Y con toda certeza, el Doctor Lieber pudo reunir una cantidad considerable de evidencias, que apoyan las consideraciones anteriormente expresadas.


La influencia cósmica es notable sobre los estados de ánimo de los humanos. Y entre los acontecimientos y hallazgos en que apoya su opinión, pueden destacarse los siguientes:

(a) El Departamento de Incendios de Phoenix (Arizona), ha notado que recibe de 25 a 30 llamados más en las noches de Plenilunio.

(b) Algunos enfermeros que trabajan en pabellones psiquiátricos, informan que aumentan los desórdenes y alteraciones en el comportamiento de sus pacientes, mientras dura la luna llena.

(c) El ciclo menstrual de la mujer, tiene por lo general la misma duración que el mes lunar, es decir unos 29 días y medio; y el período de gestación en la especie humana, es en promedio muy aproximadamente igual a nueve meses lunares.

La tesis del Doctor Lieber, en lo medular se centra en la influencia de los cuerpos celestes sobre el intrincado balance hormonal, así como sobre los fluidos y electrolitos que hay en nuestro organismo. Y sostiene este catedrático, que la piel es una membrana semipermeable, que permite el movimiento de fuerzas en ambas direcciones manteniendo cierto equilibrio dinámico.

Sin duda cada impulso nervioso genera una pequeña cantidad de energía; y cada célula, como si se tratara de un pequeño sistema solar, tiene su propio débil campo electromagnético.

Y afirma el Dr Lieber con entera y gran confianza, que las distintas fuerzas electromagnéticas que emanan de los cuerpos celestes, pueden alterar ese delicado balance que existe en el pequeño mundo celular.

Según afirma el referido catedrático norteamericano, "cuando los ciclos cósmicos coinciden, como en la situación que causó las elevadas mareas en 1974, el organismo humano es repentinamente bombardeado por una amplia interferencia que afecta al campo magnético, eléctrico, y gravitacional circundante".

Y esta interferencia, altera en forma dinámica el equilibrio entre nuestros mundos interno y externo. A consecuencia de esto, el sistema nervioso se afecta y se vuelve más sensible, y en parte se pierde el autocontrol impuesto por nuestra educación y nuestra cultura.

Probablemente y en momentos especiales, en períodos especiales, se producen sobrecargas y deficiencias de agua en diversas partes del cuerpo, lo que contribuye a que las personas se sientan inquietas e incómodas.


Y Lieber también establece que entre sus pacientes maníacos y depresivos, ha observado que muy posiblemente los medicamentos antidepresivos pierden parte de su eficiencia en determinados períodos especiales. Y es así como en muchas oportunidades, muchos de sus pacientes llaman pidiendo ayuda en forma más o menos simultánea, describiendo síntomas bastante similares: cansancio, depresión, insomnio, palpitaciones, inquietud.

Y concluye el citado especialista: "Estoy convencido de que la única explicación posible de la propagación de este fenómeno, es que los pacientes son masivamente afectados por una perturbación atmosférica, muy probablemente relacionada con la Luna".

Por su parte, el antropólogo británico Lyall Watson, en una obra maravillosa publicada en 1979 y titulada "Mareas de la vida", sugiere algo sobre la armonía del Universo.

Y dice Watson: ««Cada uno de nosotros es un museo ambulante. Los fluídos que contiene nuestro organismo son una réplica casi perfecta del antiguo mar. Y la concentración de sodio, potasio, y cloruro, en nuestra sangre, así como de cobalto, magnesio, y cinc, en nuestros tejidos, son los mismos elementos que alguna vez se esparcieron por todo el océano primigenio que existió en la Tierra. Todavía llevamos ese océano dentro, atrapado para siempre como un fósil viviente. Y en cada uno de esos mares internos, en miniatura, continúan las mismas contiendas que hace 3.000 millones de años se producían a mayor escala.»»

Y continúa afirmando este agudo pensador: ««Podemos juntar todas las muestras de agua de mar que deseemos, pero en ninguna de ellas encontraremos información sobre las mareas. La vida es una norma, una síncopa, un movimiento de materia. Es un contrapunto escrito al ritmo de las contingencias; es algo extraño y maravillosamente irracional.»»

Cierto, puede haber desprolijidades en los estudios antes aludidos y en las teorías recién referidas, y puede hacer exageraciones o incluso errores, pero en mi modesta opinión, las palabras y las ideas de los citados dos autores, son maravillosas, son muy pero muy interesantes y sugestivas, y por cierto describen magistral y emotivamente la naturaleza intrínseca de los fenómenos señalados.

Nota 1: Bien se podría además relacionar los hechos y las teorías aquí recogidos, con otros fenómenos que también pueden influir sobre nuestros cuerpos y nuestros comportamientos, como por ejemplo las tormentas solares y las manchas solares, las tormentas eléctricas que de vez en cuando afectan a distintas zonas del planeta, y también por cierto la polución electromagnética generada por ciertas instalaciones humanas y ciertas herramientas humanas producto de la tecnología moderna (teléfonos celulares, líneas de alta tensión, entramado eléctrico en dormitorios y en aulas escolares, motores eléctricos en marcha en lugares de trabajo, electrodomésticos como los microondas, los relojes y particularmente aquellos que tienen pintura fluorescente, etcétera).

Nota 2: Artículos relacionados cuya lectura se recomienda.

Título - Enigmáticas influencias lunares: Pareciera que nuestro satélite natural está tan cerca, y sin embargo se encuentra tan lejos...
Enlace: http://misteriosdenuestromundo.blogspot.com/2010/05/enigmaticas-influencias_01.html
Fecha de publicación: Sábado 1 mayo 2010

Título - Una pareja muy despareja pero muy bien avenida: La Tierra y la Luna
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Fecha de publicación: Sábado 8 mayo 2010

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Fecha de publicación: Jueves 10 junio 2010

Título - Energía y sociedad: Las fuentes de energía y el petróleo
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Fecha de publicación: Sábado 26 junio 2010

Título - Una buena forma de reforzar la memoria: Historias en imágenes
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Fecha de publicación: Viernes 6 agosto 2010


NOTICIAS DE ÚLTIMO MOMENTO SOBRE NUESTRO SATÉLITE NATURAL: LA LUNA POCO A POCO VA PERDIENDO PARTE DE SU ROMANTICISMO

La Luna se está encogiendo como una manzana vieja, revelan imágenes recientemente difundidas de la agencia espacial estadounidense; la NASA explica esta contracción por el enfriamiento interno del único satélite natural de la Tierra (véase más abajo, en la imagen, la clara presencia de una enorme falla sobre el terreno lunar).

Las interesantes imágenes sobre la Luna fueron publicadas el jueves 19 agosto 2010 en la revista estadounidense Science, y muestran modificaciones en la superficie de la Luna que no habían sido detectadas anteriormente, y que con notoriedad están revelando que su circunferencia se está contrayendo.

El trabajo y la señalada deducción, fueron establecidos con apoyo de fotografías tomadas por el orbitador de reconocimiento lunar (LRO), una sonda espacial que la NASA puso en la órbita de la Luna en junio del año 2009.

Las fotografías revelan la existencia de fallas en el suelo lunar provocadas muy probablemente porque el interior de la Luna, antes fundido, comenzó a enfriarse, lo que causó que la superficie lunar se contrajera y se arrugara.

Tomando en cuenta la edad de la Luna, que se estima en cerca de 4.500 millones de años, la contracción observada de unos 100 metros tiene que ser relativamente reciente, cuando el proceso de enfriamiento del núcleo lunar se aceleró hace apenas mil millones de años.


LAS HORMIGAS ZOMBIES DEAMBULAN POR NUESTRO MUNDO DESDE ÉPOCAS PREHISTÓRICAS

El título de esta sección bien podría ser el encabezado de un film de terror, que tanto emocionan, y que tanto gustan a ciertas personas. Sin embargo, esta frase corresponde bastante bien a lo que hoy día ocurre en la naturaleza, y desde hace ya mucho tiempo.

Esto pone de manifiesto con claridad, que el comportamiento de los seres humanos y de otros animales o de insectos, bien puede alterarse por modificaciones físico-químicas de su entorno, o por influencia de la Luna o de otros elementos cósmicos, o eventualmente también por invasión de micro-organismos y de parásitos en el propio cuerpo del ser vivo en cuestión.

Indudablemente, una hormiga debe hacer frente a una serie innumerable de peligros, como ser, verse afectada por un veneno o por un pisotón, cuidarse de las riadas, evitar ser atrapada por insectos de mayor tamaño, incluso morir defendiendo el hormiguero del ataque de un invasor. Pero además, una hormiga también puede verse atacada por un hongo, que actúa de hecho como un parásito, y que literalmente doblega la voluntad de la hormiga y le hace comportarse siguiendo un parámetro que finalmente termina matando a la hormiga.

El hongo se llama Ophiocordyceps unilateralis, y convierte a las hormigas carpinteras que infecta en auténticos zombies, controlando sus cerebros de una manera horrible, espeluznante. En efecto, el hongo en cuestión se adueña de la voluntad de su huésped, obligándole a alejarse del hormiguero, y dirigiéndo la hormiga hacia lugares convenientes para el parásito, donde éste pueda crecer tranquilamente alimentándose del organismo hospedador.

Y si bien esto ocurre en la actualidad, ahora un equipo de la Universidad de Exeter ha descubierto, gracias a evidencias fósiles en una hoja, que este ataque zombie lleva produciéndose desde hace millones de años.

El Doctor David P. Hughes y su equipo de paleobotánicos, han encontrado en las cercanías de un lago de Alemania, una hoja fosilizada que muestra signos de un ataque de este hongo a una hormiga, hace unos 48 millones de años.

En efecto, estudiando este fósil, se han descubierto marcas características que este hongo produce en la cabeza de la hormiga, y que, en palabras del Doctor Hughes, constituyen "la evidencia más antigua de parásitos que manipulan el comportamiento de sus huéspedes".

Bueno, esperemos que nada parecido afecte nunca a la especie humana.


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