jueves, 8 de marzo de 2018

Pterosaurios, inquietantes reptiles alados que no eran ni dinosaurios ni aves, sino "saurios alados" que existieron a lo largo de 135 millones de años // Artículo con sorprendentes imágenes didácticas


Algunos, con una amplitud de alas superior a los 12 metros, han sido las mayores criaturas voladoras de todos los tiempos

REPTILES VOLADORES

Los reptiles voladores, conocidos científicamente como Pterosaurios, fueron muy numerosos y muy variados, en formas y tamaños.

Entre ellos se distinguían los Pterodáctilos, cuyo nombre significa "dedos alados", vulgarmente conocidos como "dragones voladores".

Algunos Pterosaurios fueron verdaderos "monstruos de colosales dimensiones", mientras que otros eran del tamaño de un gorrión.

Entre los más imponentes estaban el Dimorfodonte, el Ramforrinco, y el Pteranodonte, que en este artículo se ilustran y describen.


Los más grandes se alimentaban de pequeños reptiles, y como eran además excelentes pescadores, encontraban en el mar cuanto necesitaban para subsistir.

Las variedades menores se alimentaban principalmente de insectos.


Varios Velocirraptores devoran una presa, observados por un inmenso Pteranodon 

El  RHAMPHORHYNCHUS

 La mayor parte de los primeros Pterosaurios pertenecían a un grupo primigenio llamado "Ramforrincoides". Tenían cola larga y no poseían las especializaciones de la columna vertebral y de las patas, de los pterodáctilos.




Tampoco alcanzaron el gigantesco tamaño de posteriores formas, como efectivamente lo lograron el Pteranodón y el Quetzalcoatlus.


Los más antiguos Ramphorhynchus aparecieron en los albores del Jurásico. Los primeros ejemplares fueron del tamaño de una gaviota. Contaban con alas de piel tensada sobre el larguísimo cuarto dedo de cada mano.

Muchos fósiles encontrados estaban muy bien conservados, pues fueron ubicados en la misma cantera donde se encontraron los fósiles de la primera ave, el Arqueoptérix.


Algunos ejemplares de Rhamphorhynchus, contaban con una piel coriácea, otros presentaban una piel escamosa, y otros finalmente presentaban algo parecido al pelo, tal vez una especie de plumón.

También muestran la forma de las alas, y la presencia en algunos, de una bolsa de piel en la garganta, tal vez para guardar peces capturados, como lo hacen los pelícanos.

El Rhamphorhynchus tenía la cabeza y el cuello alargados, al igual que la cola con su peculiar membrana romboidal. Sus huesos eran huecos y llenos de aire, lo cual aligeraba su peso, y le permitía una gran maniobrabilidad. Estos reptiles ponían huevos, pero hasta el momento ha sido difícil descubrir algún nido. En la imagen, lo vemos volando sobre un Iguanodón.

La veleta romboidal ubicada al término de la cola, era usada para controlar la dirección del vuelo.

El extraño nombre de este reptil alado, significa "hocico curvo" y es atribuído a H.von Meyer (1847).

El Ramforrinco era muy ligero y volaba con gran destreza. De la familia de los Pterosaurios, se distinguía entre otras particularidades por su larga cola, terminada en una membrana en forma de hoja o de rombo, que hacía las veces de timón.

Obsérvese el formidable pico dentado, las membranosas alas, los filosos garfios, la larga cola con membrana romboidal, la protuberancia sobre el cráneo, y la curiosa cresta sobre el lomo.

Se nutría principalmente de peces que pescaba al vuelo. De un aspecto sumamente desagradable por su tamaño y apetito insaciable, causaba pavor a los demás miembros de la fauna de su época, que  presentían ser sus víctimas.

Su pico muy ancho, contaba con dientes que sobresalían hacia adelante, lo cual le permitía  capturar los grandes insectos que en aquella época existían, y de los cuales también se alimentaba.

Debió ser una verdadera pesadilla, para los habitantes de la tierra, de los mares y aún del aire.

Abundaba en lo que hoy es el sur de Alemania ( en especial en Baviera ) y también en el África oriental, particularmente en Tanzania.



¿ CÓMO SE ALIMENTABA EL RAMFORRINCO ?

El  Rhamphorhynchus  (hocico-pico) cazaba en forma idéntica a un pelícano. Con un gran clavado en el agua, capturaba peces con su pico.

Estaba equipado con una vista poderosísima. En los primeros ejemplares que produjo la naturaleza, el cuerpo era pequeño, midiendo 30 cm, sin contar el largo de la cola. Fueron voladores muy abundantes en el Jurásico.


El  Ramforrinco fue un pterosaurio mucho mejor adaptado al vuelo que el Dimorfodón. Su cabeza era más pequeña que la de éste, y su pico contaba con mucho menos dientes.

 En el caso del Ramforrinco, los dientes apuntaban hacia adelante y los expertos estiman que volaba al ras del agua, clavando peces en sus afilados dientes al pasar.



Con una envergadura de por lo menos 2,2 metros, era un excelente volador. Sus huesos eran porosos, y por lo tanto muy ligeros.

Su cola larga, terminada en forma de hoja, funcionaba como un timón, que contribuía a mantenerlo estable en el aire.


Podía batir las alas con eficacia, pero se estima que pasaba la mayor parte del tiempo planeando.

En el suelo, el Ramforrinco era prácticamente inútil.  Sólo podía renguear arrastrando las alas sobre la tierrra.

Debe haber vivido al borde de los riscos. 

El  PTERODACTILO,  dueño del aire

Por el aire del período Jurásico, volaba el Pterodáctilo, que como los murciélagos tenía alas formadas por un plegamiento de la piel de los costados, que unía los miembros anteriores con los posteriores,sostenidas por un dedo muy largo, correspondiente a nuestro dedo meñique.

Su cabeza era alargada y aplanada, con poco espacio para el cerebro. Sus poderosas mandíbulas, contaban con 60 dientes, terriblemente puntiagudos, con los cuales trituraba a los grandes insectos, que constituían la base de su alimentación.


Volaban juntos cerca de las costas de ríos y mares, y dormían en cuevas o colgados de las ramas de los árboles.


El Pterodáctilo (dedos alados) era uno de los Pterosaurios más pequeños. Algunos tenían el tamaño de una paloma.

Un pequeño y curioso Pterodáctilo aletea en torno a un enorme y crestado Parasaurolophus.

El  PTERANODONTE

Fue uno de los miembros más importantes y también uno de los últimos de la familia de los Pterodáctilos. Se distinguía por su gran tamaño y por la forma extraña de la enorme cabeza, en la cual tenía una prolongación ósea hacia atrás, casi igual al pico proyectado hacia adelante.


Al verlo de pronto volando, no sería fácil distinguir si iba o venía, ya que la forma peculiar de la cabeza seguramente debía desorientar al observador.

Llegaba a medir 8 metros y medio de punta a punta de sus alas membranosas, que es una de las mayores dimensiones alcanzadas por los animales voladores.

El cóndor y el albatros, las mayores aves voladoras de nuestros días, alcanzan una amplitud alar de 2,40 a 2,70 metros de punta a punta de sus alas abiertas.

Como el alimento preferido del Pteranodón eran los peces que cazaba al vuelo, es natural que casi siempre volara sobre los mares.A pesar de su enorme amplitud alar, se piensa que pesaba algo más de unos 12 kilogramos, ya que sus huesos eran huecos, y su cuerpo relativamente pequeño.


El  PTERANODON

Los Pterosaurios, reptiles voladores, dominaron el aire en la llamada Era de los Dinosaurios. Uno de los más espectaculares fue sin duda, el Pteranodón, cuyos abundantes restos fueron encontrados en Wyoming (EE.UU.)  y registrados en  1876  por el paleontólogo Prof. O.C.Marsh.

Este monstruoso y alado reptil, era mucho mayor que los primeros Pterosaurios, aunque bastante  más pequeño que el famoso Quetzalcoatlus, otra criatura alada posterior.

Se han encontrado muchos fósiles en el centro y oeste de los Estados Unidos y en otros lugares de Norteamérica. Para sorpresa general, estaban muy completos, a pesar de ser los huesos huecos y delgados.


Su envergadura normal era de 7 metros, pero se han encontrado restos fosilizados del mismo animal, que llegaban a los 9 metros. Esta amplitud alar es superior a la de cualquier ave conocida.

Se ha evidenciado que podía aletear, dado que estaba provisto de todas las articulaciones y músculos necesarios.

El Pteranodón se internaba en los mares que alguna vez cubrieron las actuales planicies de la América del Norte.


Su visión era poderosa, indispensable para divisar presas desde grandes alturas. Los huesos fosilizados de los peces descubiertos en los estómagos de varios ejemplares, han evidenciado que estos reptiles alados eran fundamentalmente piscívoros.

Sobrevolando la superficie acuosa, capturaba peces y moluscos.  Estas presas eran guardadas en su garganta, en un saco ubicado detrás del pico.



Su cresta extendida llegaba a medir casi un metro de largo.

La altura medida para los ejemplares ubicados en Kansas,resultó ser de 1 metro y medio (colocado de pie).

Hace unos 80 millones de años, al principiar al período Cretácico, fueron muy numerosos.


Con su cabeza provista de gran cresta ornamentada con vistosos colores, alas membranosas, y aspecto temible, el Pteranodon era un maestro en el aire.

Aunque las alas de un Pteranodón hubieran podido superar el ancho de una casa, su cuerpo en los más grandes ejemplares, solamente habría pesado entre 17 y 20 kilogramos.



El  QUETZALCOATLUS

El  Quetzalcoatlus  (nombre que significa Serpiente con plumas) era un Pterosaurio verdaderamente enorme.

En principio se pensó que tenía una amplitud de alas del orden de los 20 metros. Luego su envergadura se estimó en 17 metros. Se nutría de la carne de animales muertos.

Fue llamado Quetzalcoatlus en honor a la "Serpìente emplumada" venerada por los Aztecas. Fue la más grande criatura voladora conocida hasta hoy. Una criatura que surcaba los cielos de lagos y ríos del interior de lo que ahora son México y Estados Unidos.


A pesar de su asombroso tamaño, su peso era equivalente al de un ser humano, debido a sus huesos huecos. Aparentemente su cuerpo estaba cubierto de piel, forrada por una membrana,  y tal vez fue un animal de sangre caliente.

No se sabe con certeza como caminaba o aterrizaba. Sus alas estaban reforzadas por fibras. Estando erguido sobre sus pies, su altura superaba los 5 metros. 

La mayor parte de estos especímenes, que abundaban en Texas y en México,ostentaban una envergadura de 12 metros.

Con una amplitud alar superior a los 12 metros, este gigante del aire era comparable a un avión biplaza.

EL  INMENSO "QUETZALCOATLUS"

Durante décadas el  Pteranodon se consideró como la mayor criatura voladora conocida. No obstante, en 1975, D.A. Lawson logró recolectar en la parte occidental de Texas, unos inmensos huesos que evidenciaban pertenecer claramente a un pterosaurio mucho mayor incluso que el famoso Pteranodon. 

Fueron encontrados huesos de la mandíbula inferior,varias vértebras del cuello,el hueso de la parte superior del brazo, así como algunos otros del esqueleto. 

El hueso del brazo proporciona una idea aproximada del tamaño del ala. En primera instancia se estimó que el Quetzalcoatlus, tuvo una amplitud alar superior a los 20 metros. 

Sin embargo, actualmente y luego de minuciosas consideraciones, se estipuló que su envergadura oscilaba entre 12 y 15 metros. 

De todas maneras, era el tamaño de un avión pequeño.

Se trata indudablemente,de la mayor criatura voladora conocida por la ciencia hasta el presente. 

Cada ala era de un tamaño comparable al de un autobús. 

A pesar de su magnitud asombrosa, su peso se ha calculado en unos 86 kilogramos. 

Esto se debe fundamentalmente, a que se necesitan alas inmensas para poder elevar del suelo  aún a un cuerpo liviano.

Y este fenomenal reptil alado, era 5 veces mayor que las más grandes aves voladoras actualmente conocidas.

En este cuadro se presentan las imágenes de reptiles alados, desde el pequeño Podopteryx, (planeador de 20 centímetros), hasta el inmenso Quetzalcoatlus (carroñaro cuya amplitud de alas ha sido estimada entre 15 y 17 metros).

¿CÓMO VOLARON LOS REPTILES?

A fines del período Pérmico, algunos Tecodontes adquirieron la costumbre de vivir en los árboles. Pronto se presentaron clases que eran capaces de planear de rama en rama. Usaban delgadas membranas de piel, se que alargaban entre sus miembros.

Estos fueron los verdaderos antecesores de los reptiles alados.

El  Podopteryx  (ala-pie) fue un arcosaurio que vivió en los albores del Triásico. Medía solamente 20 cm. Dirigía su vuelo utilizando la membrana extendida entre su cola y las patas traseras.

A medida que promediaba el Triásico, y sobre todo al comienzo del Jurásico, se desarrolló el Dimorfodón.

Tenía la cabeza grande de reptil, muchos dientes afilados y cola de lagarto.Pero como otros Pterosaurios, contaba con alas de piel, unidas a su cuerpo.

Se extendían por los "brazos" y cuatro dedos muy largos. Los especímenes primigenios medían solamente un metro y medio.

Algunos autores han sostenido que el Dimorfodón no fue un volador muy eficaz.
La cola, seguramente le ayudó a estabilizarse en el aire, y contrabalancear el peso de su cabeza.


El reptil alado antecedió a las aves en el dominio del vuelo.

¿ QUÉ  PTEROSAURIOS  NO TENÍAN  COLA ?

El  Pteranodon era un  Pterodáctilo, es decir que formaba parte del grupo más desarrollado de los Pterosaurios. Con sus alas extendidas, superaba los 8 metros.

Otros miembros de este exitoso grupo del Cretáceo fueron el Pterodáctilo del tamaño de un gorrión, y el mayor de todos, o sea el Quetzalcoatlus, con una abertura de alas del orden de 12 a 15 metros, y que volaba en los llanos interiores.

El  Pterodáctilo no tenía cola ( o sea que era rabón). Algunos presentaron una cola mínima. Esto significa que para mantenerse en equilibrio en el aire, tenía que hacer movimientos muy cuidadosos con sus alas y cuerpo. 

Este método era más complicado que sólo planear, por lo que estos famosos Pterodáctilos fueron diseñados con un cerebro más desarrollado que los primeros pterosaurios. 

El Pteranodón contaba con una enorme cresta en su cabeza, que tal vez lo ayudaba a nivelarse en el aire. La cresta también contrabalanceaba el peso de su enorme pico, en cuya parte inferior, algunos ejemplares, contaban con una gran bolsa.

Es posible que el Pteranodón volara kilómetros sobre los océanos, bajando en ocasiones para capturar presas que guardaba en su bolsa. Cuando ésta se llenaba, volvía al nido situado en los acantilados, para alimentar a sus crías.

El  DIMORFODONTE

Este rarísimo animal, era uno de los mayores reptiles voladores, ya algunos ejemplares llegaron a medir hasta 8 metros de punta a punta de sus alas membranosas, y perteneció a la familia de los Pterosaurios. 

Había muchas variedades diferentes entre estos "saurios alados" : unos de cola larga, otros de cola corta, y otros, hasta sin cola. 

Algunas especies, sólo medían de 18 a 23 centímetros. 

El Dimorfodonte tenía una cabeza muy grande, y lo que hacía de pico era una boca provista de numerosos y agudos dientes.


Una parte de las garras se prologaba formando el borde superior del ala, la que estaba forrada por una membrana parecida a la de los murciélagos, aunque bastante más gruesa. 

Sus huesos eran muy ligeros,delgados y huecos, pero muy fuertes. Se supone que se alimentaba principalmente de peces. 

A pesar de parecerse bastante a los murciélagos actuales, no tenían nada que ver con éstos, ya que los Dimorfodontes eran reptiles de sangre fría, mientras que los murciélagos, son mamíferos de sangre caliente.

La forma fantástica de estos animales supondría otro de los tantos terrores de la vida marítima y terrestre de aquellos tiempos, ya que los Dimorfodontes eran carnívoros de apetito insaciable.


Estos extraños animales desaparecieron por completo del mundo, sin dejar especie alguna que los representara. 

Sordes pilosus

Sello postal británico

Curiosas y sorprendentes imágenes del Quetzalcoatlus












Agradecimiento y cierre:

La calidad nunca es un accidente. Siempre es el resultado del esfuerzo de la inteligencia y de la dedicación personal. El secreto de la vida no es tanto hacer lo que uno quiera, sino querer lo que uno hace.

La curiosidad, el entusiasmo, el asombro, así como la motivación interior por el descubrimiento y el deseo por querer ayudar a construir un mundo mejor, son los motores que activan el progreso de la humanidad. El talento personal de cada quien, y la paciente y ordenada constancia, son los más importantes factores del éxito.

Como muy bien señalara el gran empresario, inventor y físico estadounidense Thomas Alva Edison (1847-1931)“Las genialidades son resultado de un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración"

Y por su parte, el escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1936), en este sentido y años después también expresó algo muy similar.

En el presente weblog “Misterios de nuestro mundo y del universo”, los articulistas buscamos ofrecer un panorama general en nuestros respectivos saberes de competencia, que nutra y acreciente el interés de los lectores por profundizar en esta variada gama temática, procurando así estimular la curiosidad por la Ciencia, el Arte, y la Cultura.


Carlos Brunetto, autor de estas líneas, expresa sinceramente su agradecimiento y reconocimiento por la valiosa participación de los ingenieros Juan Carlos ANSELMI y Aulo Fernando GARCÍA, así como la más reciente colaboración de la arquitecta Adriana ISRAEL, en la apoyatura técnica que ellos me han brindado, colaborando tanto en aspectos meramente operativos y de presentación de mis artículos en el presente weblog, como en la selección de las ilustraciones de los textos por mí elaborados y aquí presentados, y como en el material fotográfico producido y que documentan mis cursillos y conferencias en el “Ateneo de Montevideo” y en los distintos ámbitos educativos públicos y privados en los que he tenido la oportunidad de intervenir.

También agradezco profundamente a los cibernautas de Uruguay y del mundo todo, por las frecuentes visitas realizadas a los artículos aquí publicados (un resumen de las diferentes lecturas realizadas, país por país, es presentado siguiendo a cada entrada, en el listado de artículos del presente weblog).

Asimismo presento mis disculpas personales a los cibernautas visitantes, por algunos de mis artículos que aún se encuentran incompletos y en preparación, pues a pesar de la ayuda recibida de parte de los ya citados Juan Anselmi, Aulo García, y Adriana Israel, no he tenido tiempo aún para terminar algunos de mis escritos en forma integral.

Y cerrando estas líneas finales, y como ya me es habitual, dejo expresado que Brunetto se despide de todos con un fraterno abrazo, y hasta un próximo encuentro.


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