jueves, 13 de octubre de 2016

Explosión de estrella supernova vista por los australopithecus, pudo determinar el declive de especies animales hasta entonces exitosas // Tomas fotográficas de gran resolución ilustran estos fenómenos explosivos del espacio exterior

Introducción

Los restos de una estrella explosiva,que alcanzaron a nuestro planeta hace 2,8 millones de años,pudieron haber determinado el declive de varias especies de animales,justo cuando el hombre primitivo  comenzaba a caminar sobre la Tierra.

Cuando los primeros humanos comenzaban a usar herramientas de piedra, una estrella supernova estalló muy cerca del Sistema Solar, proyectando hacia nuestro mundo una lluvia radiactiva muy duradera. 

Las señales han quedado registradas en fósiles de bacterias que vivían en las aguas del océano Pacífico. Estas bacterias acumulaban oxígeno en sus células para usarlo como brújula. 

Investigadores alemanes de la Universidad de Múnich, han realizado el sensacional descubrimiento, comunicado por prestigiosas revistas científicas.

Los expertos han revelado cómo las bacterias pudieron recoger Fe-60, un isótopo radiactivo del  hierro ( Fe.) que no tiene mecanismos para gestarse en la Tierra, y que consta, en forma fehaciente, se produce en la fase final de la vida de una estrella muy masiva.

Se acepta en los medios científicos que el tipo de hierro hallado en las bacterias, está vinculado con la Asociación estelar de Scorpius-Centaurus, una acumulación de estrellas próxima al Astro solar. 

Lo más interesante es que  los investigadores han llegado al convencimiento de que estos fenómenos astronómicos, no sólo habrían incidido en la extinción de  varias especies, sino también en el desarrollo de otras. 

Experimentos llevados a cabo por investigadores de varios países europeos,demuestran claramente que el flujo de rayos cósmicos,aumenta el número de tormentas eléctricas.

Todos estos fenómenos, se piensa que podrían haber favorecido el desarrollo de varios organismos, y al mismo tiempo afectar a distintas especies. 

Los investigadores germanos y rusos, están convencidos de que la explosión efectivamente se produjo, y que la misma pudo ser perfectamente apreciada por los primeros humanos. 

También es un hecho irrebatible, que la desaparición de numerosas especies animales, coincidió con la explosión de la estrella supernova.

Si bien en los medios científicos se acepta que la estrella explosiva no estaba ubicada tan cerca de la Tierra como para provocar una extinción masiva total, es un hecho indubitablemente cierto, que estos acontecimientos astronómicos han influido en los cambios de clima acontecidos en nuestro planeta. 






Conclusiones del gran astrónomo español Miguel Gilarte Fernández, presidente de la 'Asociación Astronómica de España' y director del 'Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata'

Los últimos estudios realizados con telescopios terrestres y espaciales confirman que el Sistema Solar está envuelto en una gigantesca nube de residuos de supernovas que fueron visibles de forma notable en tiempos del Australopiteco. De hecho, esta burbuja, denominada Sco-Cen o Burbuja Local, tiene unas dimensiones de 300 años luz. Las supernovas fueron frecuentes en aquella época.

En restos fósiles encontrados en el fondo marino, se han localizado isótopos de Fe60, cuya formación no es terrestre, sino procedente de explosiones supernovas. Tengamos en cuenta que el hierro se forma en el interior de las estrellas momentos antes de estallar y es liberado al espacio para formar una nueva generación de estrellas y planetas. Ello es una prueba evidente de que las explosiones de supernovas penetran la atmósfera terrestre y llegan a la Tierra en mayor o menor medida, dependiendo de la distancia a la que éstas estallan. De hecho, algunos investigadores estiman que alguna de estas explosiones pudo haber provocado grandes extinciones de vida sobre la Tierra.

Hay pruebas suficientes para pensar que el Sistema Solar se formó gracias a una explosión supernova, cuya onda expansiva comprimió el gas y el polvo existente en el espacio, mezclándose con los restos de la supernova para formar el Sol y los planetas, según investigaciones y simulaciones hechas desde el Instituto Carnegie.

No obstante, aún se duda de a qué distancia debería estar una supernova para dañar nuestro planeta. Algunos investigares dudan entre una distancia de pocas decenas de años luz o pocos centenares de ellos. Si fuera el primer caso, podríamos estar tranquilos, ya que no existen estrellas candidatas a supernovas a decenas de años luz.

Si las supernovas afectaran a la Tierra a pocos cientos de años luz, tendríamos que estar más intranquilos porque existen algunas estrellas supergigantes a estas distancias que se encuentran en la fase final de su vida y que en cualquier momento podrían estallar.

Agradecimiento y cierre:

Destacamos la invalorable colaboración de los ingenieros Juan Carlos Anselmi Elissalde y Aulo Fernando García Texeira en las ilustraciones que engalanan este artículo.

Se aclara además que todos los artículos de este sitio digital de autoría del suscrito Carlos Brunetto, tienen por objetivo principal el empoderamiento de las actividades educativas y de divulgación cultural, así que un importante esfuerzo ha sido hecho para presentar conceptos, descubrimientos, teorías, y conclusiones técnicas y socio-políticas, sin utilizar un rebuscado vocabulario propio de especialistas, y tratando de presentar las ideas con el mayor rigor posible aunque siempre buscando sencillez y fácil comprensión.

Esperando que este contenido haya sido de utilidad y agrado para los benévolos ciberlectores, como es habitual Brunetto se despide de todos con un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrega.

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