jueves, 3 de octubre de 2013

Pavorosas y enormes criaturas de los tiempos pretéritos: grandes y horripilantes monstruos dominadores de los mares, verdadera pesadilla para las especies que habitaban el planeta en aquellas remotas edades


Zozobras y temores en las aguas de pasados tiempos: Era Mesozoica o Secundaría


En los mares existió, durante los períodos Triásico y Jurásico, una gran actividad, al igual que en tierra firme, y aunque el conocido Ictiosaurio sin duda dominaba, gracias a su gran agilidad y velocidad, también existieron otras criaturas que lograban sobrevivir y disputarle el alimento que tan abundantemente producían los mares.

El Ictiosaurio (lagarto pez o pez reptil), se parecía en su aspecto a un gran delfín. Su cuerpo hidrodinámico, perfectamente adaptado a su medio, medía más de seis metros de largo. Era un espléndido nadador, que fácilmente desarrollaba velocidades superiores a los 40 kilómetros por hora.



De hecho, esta especie dominó los mares durante cincuenta millones de años. Pero ya en los albores del Jurásico, surgió un nuevo aspirante a la corona: el Plesiosauroide, de mandíbulas alargadas y una mordida ocho veces más poderosa que la del gran Tiburón Blanco. El tamaño de este gigante era comparable al de un camión.


El Plesiosaurio era un gran lagarto de mar, carnívoro y ágil nadador, cuyas extremidades derivaron en grandes aletas, aunque cómo las usaba exactamente también es un tema controvertido. Mientras que unos expertos las han interpretado como grandes paletas que impulsaban su cuerpo por el agua, otros investigadores han propuesto que las movían hacia arriba y hacia abajo (como si volaran), deslizándose velozmente por el agua, al modo de los pingüinos y las tortugas marinas.

El Plesiosaurio (reptil cinta) vivió en el medio acuático en la época diluvial. Su cola, provista de costillas, le servía de timón. Su más remoto origen podría situarse en los albores del Período Triásico, como descendiente de los Notosaurios.


El Plesiosauro alcanzó su apogeo en la plenitud del Jurásico. Atacaba los bancos de peces, y tragaba piedras, para moler en su estómago la carne que comía. Asimismo, dichas piedras podrían haberle servido, según algunos, para controlar su flotación.


Este otro coloso tenía el cuerpo ancho y chato, provisto de un largo cuello y una cabeza diminuta, con mandíbulas erizada de dientes puntiagudos. La dimensión de su cráneo sólo le permitía ingerir animales pequeños, aunque en otras variaciones de Plesiosaurios, el cuello era más corto y la cabeza más robusta.


El Macroplata por su parte, era un plesiosauro que tenía una cabeza parecida a la de un cocodrilo, aunque más corta y ancha.

Existieron muchas variedades de Plesiosauros, en algunos la cola era bastante larga, mientras que en otros extremadamente corta. Aunque el largo de su cuerpo era del orden de unos cinco metros, el tamaño fue aumentando en especies posteriores, llegando algunas hasta doce metros.


En las postrimerías del Jurásico ya tenemos al Elasmosaurio (reptil lámina), curioso "saurio marino" que tenía el cuello más largo que el cuerpo y la cola juntos. Este reptil alcanzó su cenit en el Cretácico. Su flexible cuello llegó a contar con setenta y seis vértebras, y su cabeza era diminuta, por lo que se piensa que la utilizaría para divisar desde lo alto a todo pez que estuviera a su alcance, para luego, con un movimiento fulminante, darle caza y devorarlo.


Sus aletas, verdaderamente enormes, impulsadas hacia arriba y hacia abajo, seguramente le permitían "volar" en el medio acuático en busca de sus presas. En cuanto a sus dimensiones, según el largo de su cola, se perciben variaciones, aunque quince metros era lo normal. No obstante existieron ejemplares de catorce metros y otros de dieciséis metros o más. Sin embargo, casi toda esa longitud era cuello, y en menor medida cola; y por tal característica, su masa corporal ha sido estimada en unas nueve toneladas.


Otros monstruosos y temidos ejemplares del Cretácico fueron los Cronosauros, de dientes cónicos, cuyos fósiles ubicados en Australia han sido objeto de controversias en cuanto a su longitud. Algunos científicos le asignaron catorce metros, pero otros paleontólogos han estimado su largo en doce metros y ochenta centímetros. Finalmente, también hay quienes afirman que midió once metros, según criterios variados.


Lo cierto es que este reptiliano marino, tenía una cabeza de casi tres metros, con poderosas mandíbulas dentadas. Su cuello era corto y poderoso, y sus aletas (que eran su medio de propulsión) medían dos metros de largo. Sin duda devoraba cuanto organismo encontrara en su camino, incluyendo Elasmosaurios y Tiburones.


El Hainosaurus por su parte, era un enorme depredador asesino, que necesitaba engullir grandes cantidades de alimento para calmar su insaciable apetito. Animal voraz, carnívoro y cazador, era más ágil y veloz que otros reptiles acuáticos, como los Mosasaurios y los Tylosaurios.Poseía la capacidad de desarrollar una enorme velocidad de aceleración, que lo volvía imparable en sus ataques, particularmente en distancias cortas.


Los paleoartistas lo han representado como una hermosa criatura marina, de plateado cuerpo, con azuladas tonalidades y adornado con una peculiar cresta, que recorría su lomo desde la cabeza a la cola. La magnitud de su musculoso cuerpo ha sido origen de varias controversias. En general se acepta que superaba los doce metros de largo, pero según varios científicos, hubo también ejemplares de quince metros. Más aún, en opinión de calificados paleontólogos, algunos ejemplars llegaban a alcanzar en estado adulto, a diecisiete metros y medio, en su total plenitud.

Se movía tanto por contorsiones ondulantes, al modo de las anguilas, como por impulsos potentes de su formidable cola, que lo impulsaba como un verdadero torpedo, acelerando certeramente en dirección a sus preciadas víctimas.


En cuanto a otros monstruos reptilianos del período Cretáceo, los Tylosaurios, en su mayoría medían unos ocho metros, y se estima que pesarían unas ocho toneladas. Más recientemente, nuevos hallazgos fosilíferos han evidenciado la existencia de ejemplares que fácilmente superaban los quince metros de largo. Estos formidables ejemplares, provistos de cola musculosa, cuerpo voluminoso, y una masa estimada de quince toneladas, resultaban generalmente victoriosos en los combates con tiburones gigantes, peces feroces, y calamares colosales. Incluso, la evidencia fósil señala que los Tilosaurios atacaban a otros lagartos marinos, tales como los Plesiosaurios y los Elasmosaurios de largo cuello de cisne, así como a otras criaturas marinas igualmente aterradoras por su aspecto y su tamaño.



Las temibles fauces del Tilosaurio estaban provistas de mandíbulas poderosas y dientes afilados, dirigidos hacia atrás, sin duda una trampa difícil de salvar para cualquier animal que fuera atrapado allí, pues todo intento por zafarse, de parte de la presa, la llevaría efectivamente más adentro. Se piensa que los Tylosaurios engullían presas enteras, que luego digerían con sus prodigiosos jugos gástricos. Se han hecho, con la exactitud que brinda la tecnología moderna, reconstrucciones a escala de sus dentadas mandíbulas, y se ha calculado el daño inmenso que las mismas provocarían a sus oponentes.


Los artistas han representado al Tylosaurio en estupendas obras pictóricas, que lo muestran como un reptil de largo y flexible cuerpo, a veces de tonalidades verdes, el cuerpo ornado de manchas vistosas, y una negra y ondulante cresta recorriendo su lomo. Otras ilustraciones lo pintan de color dorado o marrón, con la piel escamosa brillando a la luz del Sol, y coronado por una pequeña y corta cresta rojiza desde la cabeza a su cola.


Más allá de las concepciones artísticas, sin duda parecería ser una gran serpiente marina. Dominó en todos los mares del período Cretáceo, y abundaba en la parte occidental de los Estados Unidos, que en aquella época se hallaba sumergida en el mar y en lo que es hoy el golfo de México.

¿De dónde vino, y como se originó? Esas son las grandes preguntas; cómo fue que un modesto lagarto terrestre, derivó con el paso del tiempo en un formidable reptil acuático, que no tardó mucho en convertirse en el supremo depredador, ubicado en la cúspide de la cadena alimentaria, en los mares y océanos del Cretácico.

¿Y luego cómo fue que se esfumaron y por qué? ¿Por qué desaparecieron estas magníficas criaturas, que dominaron los mares y océanos del mundo durante millones de años?

Magnífica representación del Tylosaurio, en la imagen de tapa del libro "Ancient Marine Reptiles" editado por Jack Callaway y Elizabeth Nicholls (Academic Press, 1997), donde se observa el musculoso cuerpo y la potentísima cola de este animal, lo que le permitía giros imprevistos. Asesino feroz e implacable, de más de 15 metros de longitud. Amo absoluto del mar interior que cubría gran parte de Norteamérica, desde Alberta hasta Texas. Luchador irreductible, que devoraba peces, tortugas, tiburones gigantes, y otros organismos de gran porte. El apéndice caudal impulsaba su cuerpo, mientras que las redondeadas aletas, le permitían dirigir el nado



En siguientes artículos continuaremos con estos atrapantes e interesantes temas, que bien nos consta, fascinan a los lectores de todas las edades.

Corresponde hacer notar que la educación memorística que se exigía en otros tiempos, ha demostrado no ser muy conveniente, pues lo que interesa es la formación integral y reflexiva, con espíritu crítico, que permita una verdadera incorporación y manejo del conocimiento, haciendo del mismo algo realmente disfrutable.

Y como siempre, de parte de Brunetto, un gran saludo para todos.

El Elasmosaurus, como fue representado por Charles Robert Knight, con un inexacto cuello de serpiente

Reconstrucción del Elasmosaurus de Saint-Rémy-du-Val, sala jurásica Sarthe en el "Musée Vert" de Le Mans (Francia)

El Deinosuchus, un cocodrilo prehistórico gigantesco

El Ramphosuchus, un caimán prehistórico con hocico de pico

Nota de la redacción

Con fecha viernes 1 de noviembre de 2013, se ha publicado en esta misma bitácora digital un artículo titulado "Galería de grandes depredadores marinos de la Era Mesozoica", cuya lectura podría interesar a quienes también hayan leído la presente página digital, ya que allí se presentan imágenes adicionales de los grandes animales marinos de la Era Mesozoica.

1 comentario:

  1. La verdad es que esta muy interesante; los colores de las letras son bonitos. :)

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