lunes, 27 de abril de 2015

Mujer en marcha, protagonismo de la mujer desde los años 60 hasta nuestros días : Recordando situaciones en las que interesantes acciones de una interesante mujer, han quedado en el olvido

Sobre cómo se puso nerviosa la izquierda uruguaya en el 2014

Cuando en las últimas elecciones uruguayas unos spots se burlaron de ciertos tics snobs del candidato Luis Lacalle Pou, muchos reflotaron el recuerdo de Mónica, un personaje que –entre el humor de Tato y Landrú, con una pizca de Niní Marshall– escribía supuestas columnas de sociales en la revista Marcha, satirizando las costumbres de la clase alta montevideana. Detrás del personaje de Mónica estaba la periodista Elina Berro, una brillante mujer que transitó por las redacciones y viajó por el mundo, y que vivió sólo 47 años. Ahora se publican en Uruguay sus columnas en un volumen que rescata su tarea pionera y modernizadora de los años ’60.

En el año 2014, dos semanas antes de las elecciones nacionales en Uruguay (que se llevaron a cabo el 26 de octubre de ese año), el Frente Amplio salió a dar batalla con una serie de spots que tenían como blanco al único candidato que puso nerviosa a la izquierda durante la campaña: Luis Lacalle Pou, por muchos llamado Cuquito, como se lo apodó despectivamente desde que entró al mundo de la política. como diputado. El citado es el hijo del expresidente Luis Alberto “Cuqui” Lacalle, el hombre del Partido Nacional que se dedicó a privatizar el país en los ’90.

A pesar de su relativamente pobre labor como legislador, “Cuquito” fue construyendo durante 2014 una candidatura fuerte gracias a herramientas del marketing que pudieron mostrarlo como representante de una nueva derecha desideologizada (éste era el secreto), que además se presentaba como alguien relativamente abierto y new age. Se definió a sí mismo “Por la positiva” (ése fue su slogan) y eso funcionó, convirtiéndolo en el principal contrincante de Tabaré Vázquez en ese momento.

Después de varios intentos de sacarle el maquillaje y desarmar su aparato marketinero, el Frente Amplio recurrió a su pertenencia a la clase alta –estancias, colegio inglés, vida en un barrio selecto como el de Carrasco– para ponerlo en evidencia frente a cierto tipo de electorado, con una serie de spots humorísticos donde una señora pituca, “Nany”, se comunicaba con él por teléfono pidiéndole por favor que hiciera algo para ganarle a esa izquierda que había impulsado leyes como las de las ocho horas para los trabajadores rurales y la del estatuto para las empleadas domésticas, iniciativas ambas que Lacalle no apoyaba.

Estos spots, que hacían hincapié en su origen y se burlaban de toda una clase social, tuvieron bastante éxito en las redes sociales, desatando una polémica rara, donde cierta burguesía se sintió ofendida y cierta clase media ilustrada, y memoriosa, protestó porque al personaje de “Nany” le faltaba algo. Y ese algo era una caricatura ingeniosa, sí, pero el personaje montado no tenía refinamiento, sutileza, conocimiento de causa, pues era una copia pobre. ¿Peron copia pobre de qué? Y ahí volvió al ruedo el nombre de “Mónica”, el personaje delirante de la aristocracia vernácula que inmortalizó Elina Berro en los ’60, escritora y periodista que pasó por todas las redacciones de la época, compañera de Angel Rama, María Esther Gilio, y Mario Benedetti, y única figura femenina dedicada al género humorístico en la prensa escrita de esa época, un espacio que luego de su paso quedó vacante durante años.

Este no es el lugar para discutir si el Frente Amplio se equivocó o no con esos spots, pero gracias a ellos quedaron claras tres cosas: (1) que la cuestión de clase, a pesar de que ahora esté de moda obviarla, sigue siendo la gran fisura; (2) que no basta con parodiar a la clase alta para pasar un mensaje; y (3) que el personaje de Mónica sigue tan vigente como desconocido para las nuevas generaciones, al tiempo que es una suerte de contraseña entre los lectores sobrevivientes del semanario Marcha. Pues sí, fueron esos viejos lectores quienes ayudaron a convertir en best seller los libros que recopilaron las columnas de Elina Berro: Mónica por Mónica (1967) y Mónicas prontas de seguridad (1968). Esos libritos, publicados por la editorial Arca, se vendieron como pan caliente en su momento y hasta ahora, que se acaban de reeditar en un solo tomo en Uruguay, eran inconseguibles. Fueron la base para dos obras de teatro, Mónica en la Feria (1967) y Mónica pone el hombro (1971), estrenada esta última pocos meses después de la muerte de su autora, con dirección de César Campodónico, música de Manolo Guardia, y letras de Horacio Buiscaglia y Mario Benedetti, entre otros. Pero desde entonces y hasta ahora primó el olvido de Mónica, y la parodia de una aristocracia que asistió al desmoronamiento de un país desde el otro lado del mostrador. De la creadora de este personaje, que vivió solamente 47 años y que ella misma fue un personaje por las características de su vida; y del retrato disparatado de todo un momento político y social (la intensa, prolífica y accidentada década de los 60, antesala del golpe de Estado del ‘73, que lo enterró todo), ya muy pocos se acuerdan.

La crisis como vernissage

Mónica era la esposa de Macoco, un estanciero que se la pasaba quejando de la crisis agraria. Era amiga de Bobbie, una “socialité” que iba cambiando de marido como de guardarropa, compinche de Terencio, un gay refinado con quien compartía sus inquietudes artísticas, y además patrona de Saturnia (la sirvienta negra “de toda la vida”) y de Jeremías (un mayordomo cáustico). Además tenía un perrito de nombre absurdo: Hipply-Forts-und-Waiter.

Por su parte, Maurice era el modisto personal de Mónica, de cuyos conocidos todos tenían al menos tres o cuatro apellidos. Mónica pasaba sus veranos en Punta del Este –aunque buscaba siempre nuevos destinos–, idolatraba y defenestraba a los porteños con gran intensidad, conocí a todos los agregados culturales de las embajadas así como a algunos políticos –los que venían de familias bien, no los otros– y por supuesto también a los personajes del mundo cultural y artístico del momento, que iban desde Angel Rama hasta Carlos Páez Vilaró. Hablaba en términos de “in” y “out” y se le confundían los escritores y las corrientes estéticas, pero no por ello se amedrenta, porque Mónica era una aventurera del ocio, un alma inquieta que alternaba las partidas de bridge con el karate o el yoga –o lo que estaba de moda practicar en ese momento– a lo que infaltablemente agregaba todo tipo de emprendimientos insólitos, como comprarse un taxi porque quería ser una mujer trabajadora, u organizar cenas de beneficencia para las chicas bien venidas a menos, que ya no podían veranear en Punta del Este.

Si bien este personaje se popularizó en el semanario Marcha, en realidad Mónica se gestó en Peloduro, una publicación que marcó un antes un y después para el género humorístico en Uruguay. En efecto, esa revista fue creada en 1943 por el dibujante Julio E. Suárez y duró de forma intermitente hasta 1964. En sus últimos años, cuando el país se despedía del modelo batllista de las “vacas gordas” y se sumergía en una crisis estructural, la revista viró de la tira cómica hacia textos que comentaban el acontecer nacional. Ahí el equipo de humoristas se renovó y empezaron a escribir los entonces jóvenes Mauricio Rosencof, Mario Benedetti, Carlos María Gutiérrez, y Jorge Sclavo. Con ese nuevo plantel, Suárez llamó a Elina Berro, que venía incursionando desde los ‘50 en el humor. Y la futura autora de Mónica firmaba entonces con los seudónimos de “Elinita Laitue” o “Carmencita Paquévea”, columnas donde ya arremetía contra la alta sociedad, que conocía muy bien por su origen y lo que sería el germen del personaje que la hizo famosa.

Pero el “mundo Mónica” era y es mucho más que una enumeración de lugares comunes o una caricatura de una cheta naïf (algo que de por sí ya lograría el rebote cómico), sino que se convirtió, por la manía o inclinación de la autora de meterse con personajes del mundo político y cultural, en una fascinante sátira costumbrista. Sin duda las andanzas de Mónica fueron una pintura de época que contó el Lado B de un país donde se mezclaba el consumo importado de los “swingging sixties” con los ideales intelectuales de “lo latinoamericano”, en medio de un clima social donde la palabra revolución sonaba cada vez más fuerte y era contestada con medidas políticas represivas. Y Elina Berro, que le tomó el pulso a su tiempo como pocos, puso toda la carne en el asador.

Muertos vivillos

Cuando cerró la revista Peloduro, asfixiada por la censura y los problemas económicos, Angel Rama, que dirigía la página literaria de Marcha, le propuso a la escritora Berro continuar allí con su personaje y las columnas fueron tomando otro espesor. El universo de Mónica seguía inalterado pero la realidad política del país iba cobrando mayor protagonismo, y en las páginas de un semanario politizado como Marcha, el trabajo de Elina Berro adquiriría una nueva dimensión. Así, en sus columnas pasaron a convivir también los Beatles con los comunistas, o el teatro de vanguardia con el entonces presidente Jorge Pacheco Areco (1967-1972). El Bocha como le decían a Pacheco, empezó a ser ridiculizado de manera constante en las columnas, ya que lo transforma en amigo de Mónica, quien le escribe cartas todo el tiempo para comentarle sus pareceres. De hecho, la autora eligió titular su segundo libro Mónicas prontas de seguridad, haciendo alusión a las “Medidas Prontas de Seguridad” que implementó entonces el presidente, para suspender las garantías constitucionales que se le antojaran, resultando un preludio del golpe de Estado de 1973.

En una de las primeras columnas que aparecieron en Marcha, Elina Berro mete a Mónica en la cárcel –en esa época comenzaban las primeras detenciones de “subversivos”– y desde allí le escribió una carta a Angel Rama: “Dear Rama: discúlpeme que le escriba con lápiz y en este papel horrendo, pero por más que le dije al guardián quién era yo y sobre todo, quién era usted, no hubo caso: me salió con que jamás en la Jefatura había habido noticia que alguien pidiese papel con membrete para escribir. `Agarre estas hojas que sirven para todo`, respondió el muy guarango. Y ya ve, ¡tengo que escribirle en papel de estraza! Porque, Dear Rama, estar en la cárcel, que ahora es lo más onda que hay, hace un año era algo absolutamente reservado a los delincuentes infanta juveniles, infanta seniles y algún que otro director de Banco. De todos modos, pienso que estos días –semanas, o meses, ¿chi lo sa?– me servirán de inspiración, ya que usted está empeñado en que yo produzca mis obras completas. Por de pronto, esto hierve de gente conocida. Ahí está Petela quejándose de que está engordando por falta de ejercicio, y María Fernanda y muchas otras dando vueltas entre los grises muros de la prisión no más aburridas, puedo asegurárselo, que cuando andaban a la pesca de porteños en Punta eran muy divertidas. Hemos organizado tómbolas y desfiles de modelos; las más subversivas nos hemos puesto a escribir versos o cosas por el estilo siempre mal interpretadas por las Autoridades”.

Si Elina Berro se hubiera quedado sólo con la crítica social, cultural y política, sus columnas habrían envejecido y valdrían ahora como documentos de época pintorescos, como archivo literario para investigaciones académicas o de rescate histórico, que no es poca cosa. Pero en sus textos pasa algo más. Además de un gran manejo del absurdo y de los diálogos, hay una mirada única y privilegiada. La autora escuchó su entorno con oído absoluto y lo puso en juego en su escritura. Y si bien fue despiadada, también fue tierna, y se atrevía a cruzar permanentemente la línea del delirio. Por eso los personajes siguen tan vivos, se salen de los libros, y es posible identificar a Mónicas y Macocos cincuenta años después. Porque algunas cosas no terminan de cambiar nunca. Y eso un buen humorista, que es ante todo un moralista, lo sabe más que nadie.

Elina a través del espejo

“¿Cómo no se ven? ¡Si son ellos!”, le decía Elina Berro a su hija cada vez que se encontraban por la calle con algún conocido de su crianza aristocrática. La señora o señor bien de turno la felicitaba por Mónica, y Berro, casi no pudiendo contener la risa, pensaba que esa misma persona le había servido como inspiración para alguno de sus personajes, tanto como su propia vida. Berro nació por casualidad en Buenos Aires en 1923, y como ya dijimos vivió solamente 47 años. Bisnieta de uno de los primeros presidentes uruguayos, Bernardo P. Berro, se crió en la esfera del patriciado nacionalista venido a menos. Su padre era abogado y murió cuando ella era una adolescente, algo que le marcó la vida. Él era su protector, y el proveedor de un estilo de vida que fue cada vez más difícil de sostener en una casa donde quedaron viviendo tres mujeres con una pensión.

Aunque sólo tuvo una educación formal hasta los 14 años –no era su destino ser una profesional sino ser presentada en sociedad y casarse bien– se interesó desde muy chica por la literatura que devoraba encerrada en su cuarto propio. Elina Berro se sintió desde joven una incomprendida y empezó a escribir poemas y cuentos que nunca publicaría. “Carezco de piedad para mí misma. Me aniquilo. Me abrumo con mi constante asecho. No me dejo vivir. Y no quiero morirme tampoco. Tengo necesidad, ya casi absoluta, de irme de aquí, fuera de aquí, lejos de aquí”, escribió una Elina intensa de 20 años, en una de las entradas de su diario de juventud. En esas páginas, que van hasta el año ‘47, aparece una escritora en ciernes que cita a Baudelaire, da cuenta de sus lecturas de Kierkegaard y de Byron, de los conciertos de Beethoven que escuchaba todas las tardes, y de ciertas actividades a las que acudía como chica de sociedad y de las cuales renegaba, de a ratos. También hay desengaños amorosos y peleas con amigas. Pero sobre todo aparece una chica ambiciosa que odiaba los domingos, que se tomaba tremendamente en serio su vida y su destino, al que consideraba dramático. No en vano años después brillaría en el campo del humor.

A los 25 años publicó su primer artículo periodístico y se casó con su primer marido, con quien tuvo a su hija, y de quien se divorció en 1956. En esa época fue vestuarista para el Club de Teatro (agrupación de teatro independiente), guionista para radio, redactora para todos los medios que la aceptaran, cronista de moda (el diario El País la mandaba a Europa a cubrir los desfiles), y hasta llegó a tener un programa en la tele. Así la presentó Julio E. Suárez (Peloduro) cuando ingresó en la redacción: “Elina Berro (Mónica), que estuvo en París, subió a la Tour Eiffel, visitó Chez Dior, y se vino con una colección de experiencias so exciting. Y supo poner la nota femenina y sexy en una redacción integrada por hoscos y barbudos señores. Su presencia provocó una multitud de duelos criollos, que amenazaron con dejar a Peloduro sin redactores. Que gane el mejor”.



Mónica por Mónica. Elina Berro 184 páginas Irrupciones Grupo Editor



Mónica salió de Elina, y Berro, de alguna forma, era Mónica. Una Mónica lúcida y clase media que decidió dedicarse a la escritura. Una Mónica que terminó cofundando –ya, al final de su vida, cuando se la estaba comiendo el cáncer– el semanario frenteamplista Sur. Una Mónica a quien arrestaron por entrevistar a miembros del MIR chileno. Ella, espléndida y recién llegada de Chile, le daba órdenes a los policías mientras se la llevaban presa: “No toquen esto que se rompe”, les decía mientras la detenían en la pista del aeropuerto. “Cuidado con esta cerámica y con estos vinos”, insistía, mientras se la llevaban junto a su segundo marido. Una Berro que se despidió de su vida escribiendo desde otro cuarto propio: el de un hospital. Elina Berro y Mónica se murieron un domingo de 1971. Fue homenajeada públicamente por el senador del Frente Amplio Zelmar Michelini, el mismo partido que, medio siglo después, la trajo de vuelta sin querer con unos spots de campaña.

martes, 21 de abril de 2015

SlideShare se actualiza, SlideShare mejora día a día, y si usted aún no tiene cuenta en el espacio SlideShare, convendría que lo pensara, y que al menos hiciera una visita a algunos de los módulos de usuario de este espacio digital


El espacio SlideShare se afianza como medio de comunicación y de intercambio de informaciones, y el software que lo sostiene recibe constantes mejoras: uno de sus últimos aciertos se refiere a las estadísticas de lectura de cada módulo presente en cada cuenta


SlideShare es un sitio web 2.0 de alojamiento de cuadros tipo diapositivas o tipo láminas o transparencias, que ofrece a los usuarios la posibilidad de subir al ciberespacio y compartir en público o en privado, presentaciones de diapositivas en PowerPoint (.ppt, .pps, .pptx, .ppsx, .pot y .potx), así como de OpenOffice -como por ejemplo Apache OpenOffice- (.odp), y también presentaciones e infografías PDF (.pdf), documentos en Adobe PDF (.pdf), documentos de Microsoft Word (.doc, .docx y .rtf), documentos de OpenOffice (.odt), y la mayoría de los documentos de texto sin formato (.txt); incluso hasta se pueden incluir en los distintos módulos de las cuentas personales o institucionales de los usuarios, algunos formatos de audio y vídeo.

Originalmente, este sitio web estaba destinado a quienes se desempeñaban en el ámbito empresarial, con la intención de que compartieran entre ellos con más facilidad, tanto secuencias de láminas pensadas como apoyo a presentaciones empresariales y académicas, como aspectos puntuales relacionados con esta actividad. Con el paso del tiempo y con las mejoras en cuanto a operatividad del aludido software, los objetivos del sitio digital se ampliaron al público en general, convirtiéndose en fuente de entretenimiento, pero también en fuente de información y en medio de comunicación horizontal.

El presente artículo no pretende presentar algo excesivamente completo y acabado sobre este asunto, pues el principal objetivo de este texto es llamar la atención sobre este interesante módulo de comunicación y de difusión de informaciones, a aquellos visitantes frecuentes del ciberespacio que aún no lo conozcan.

En lo personal, ya hace varios años que tengo una cuenta personal slideshare, que puede ser consultada haciendo clic con el ratón aquí, y ya había reparado que algunos de los diferentes módulos que en diferentes oportunidades allí había insertado siempre en forma pública, habían tenido un número interesante de accesos, y en ciertos casos incluso algunos de esos módulos habían sido bajados a diferentes ordenadores de usuario, con la finalidad tal vez de allí tenerlos más a mano para la consulta, o posiblemente con la finalidad de usar parte de sus cuadros para una propia presentación digital, etc. En fin, el uso que los lectores puedan dar al material que en lo personal subo al ciberespacio, no me preocupa mucho, pues tanto en mi cuenta personal slideshare como en el presente blog "Misterios de nuestro mundo y del universo", lo que me anima en lo fundamental es un interés académico y de divulgación de informaciones (en especial, informaciones con interés cultural, e instructivos de adiestramiento operativo).


Pero hoy día, martes 21 de abril de 2015, por simple curiosidad, incursioné en las estadísticas de consultas que se ofrecen en SlideShare, observando que las mismas están muy bien implementadas y ofrecen interesantes informaciones de consultas, por período elegido, por país de origen, etc. Imagino que a nivel de las empresas, esta información estadística podría ser de gran interés para mejor orientar los esfuerzos de la difusión por ejemplo en cuanto a publicidad, en cuanto a campañas de ofertas especiales, en cuanto a opciones de comercialización y de distribución, etc. E imagino que estas estadísticas también podrían ser de utilidad para quienes por ejemplo se dediquen a cuestiones académicas y educativas. En mi caso personal, como mi interés es genérico y cultural-académico, estas estadísticas únicamente me aportan datos curiosos o interesantes, y tal vez la satisfacción de que algunos de los textos que he elaborado sin ningún tipo de interés comercial, hayan tenido cierta repercusión por parte de terceras personas, y/o hayan servido a alguien para algo.

Para ilustración de lo expresado, inserto a continuación una captura de pantalla de uno de los cuadros estadísticos de los varios que ofrece SlideShare, en particular para uno de los módulos de mi cuenta slideshare, el que se titula "La escritura de ficción es mucho más que un pasatiempo: Material de apoyo para los escritores aficionados".


El módulo que corresponde a este cuadro estadístico actualizado al día de hoy, martes 21 de abril de 2015, no es el más consultado de mi cuenta, pues tomé uno cualquiera, dado que mi interés inmediato era el de ilustrar el presente texto.

Ya para terminar este artículo, solamente me resta felicitar a quienes están desarrollando este software SlideShare, y a la firma empresarial que los respalda, pues en mi opinión están haciendo las cosas muy bien, y así están dando un servicio de calidad a los usuarios. Incluso desde el punto de vista empresarial están orientando su accionar en forma muy pero muy adecuada, pues el uso de base del producto es totalmente gratuito para los usuarios, reservándose una parte paga en niveles ya más sofisticados y específicamente orientados a los aspectos comercial-empresariales.

Un usuario con mi perfil, que únicamente tiene un interés académico y de difusión cultural, no podría estar usando este espacio SlideShare para difusión de los documentos que voy generando, si por su uso tuviera que pagar algún tipo de mensualidad o anualidad, y desde ya agradezco a los directivos de este emprendimiento, de la oportunidad que me ofrecen.


La Feria del Libro en Santiago de Cuba comienza el jueves 23 de abril de 2015

Éxito se desea a los organizadores de la Feria del Libro de este año 2015 en Santiago de Cuba

Siempre es un placer anunciar una actividad académica, y en este caso aún más, pues se trata de una información aportada desde la isla de Cuba por Reynaldo García Blanco, un escritor y poeta cubano muy vinculado a la movida cultural en la isla, y que ha aceptado ser corresponsal oficioso de la publicación digital MISTERIOS DE NUESTRO MUNDO Y DEL UNIVERSO.

Se transcribe a continuación, el texto que nos ha enviado el amigo Reynaldo, en el que se particulariza sobre uno de los tantos paneles y mesas redondas que este año se desarrollarán en el marco de la citada Feria del Libro.

INVITACIÓN
Día 23 de abril de 2015/10.00 AM//Sala Soler Puig/Teatro Heredia
Santiago de Cuba (ciudad fundada en 1515 en la isla de Cuba por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar)
Presentación del trovador David Guardia.
Panel: “Poesía y Comunicación” (Homenaje a Raúl Ferrer).
Participan: Pedro López Cerviño, Eduar Encina, Soleida Ríos
y Víctor Fowler.
Moderador: Reynaldo García Blanco.
Presentación de Otros campos de Belleza armada, de Reynaldo
García Blanco (Eds. Matanzas) por Marino Wilson Jay y Postales,
de Teresa Melo (Eds. Matanzas), por Reynaldo García Blanco.

RESEÑA
LA IDEA DEL LUNES ©/20 de abril 2015
PAUL  CELAN  QUE  ESTÁS  EN  EL  SILENCIO


Hace justamente 45 años que murió Paul Celan (ver foto de 1938 usada en su pasaporte). Su verdadero oficio fue lidiar con las palabras. No las vocingleras, las clamorosas. Su oficio fue horadar el silencio con el mismo silencio. Fue infatigable en su búsqueda por devolver la significación, es decir, la eficacia y trascendencia, a la lengua alemana ultrajada en la no significación, en la anulación, en el no ser más. Se llamó Paul Pésaj Antschel o Ancel. Pero firmaba sus libros con el nombre de Paul Celan. Nació en Cernauti, Rumanía, en noviembre de 1920 y murió en París en abril de 1970.

En su primer libro, Amapola y memoria (1952), incluye su poema de más celebridad, «Todesfuge», que ha sido traducido como Muerte en fuga o Fuga de la muerte (1948), que es una descripción del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, y que según los críticos de su obra, dibuja, boceta la estructura musical de la fuga:

Fuga de la Muerte
Leche negra de la madrugada la bebemos al atardecer
la bebemos al mediodía y  por la mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
Cavamos una fosa en el aire donde no hay estrechez
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silba llamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad ahora para el baile
Leche negra de la madrugada te bebemos de noche
te bebemos por la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
Tu cabello de ceniza Sulamith cavamos una fosa en el aire donde no hay estrechez
Grita los unos cavad más hondo en  la tierra  y los otros cantad y tocad
agarra el hierro del cinto lo blande sus ojos son azules
hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar para el baile
Leche negra de la madrugada te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y por la mañana te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello de
ceniza Sulamith él juega con las serpientes
Grita tocad más dulce a la muerte la muerte es un Maestro de Alemania
grita tocad más oscuros los violines luego subiréis como humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes donde no hay estrechez
Leche negra de la madrugada te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un Maestro de Alemania
te bebemos al atardecer y por la mañana bebemos
y bebemos la muerte es un maestro de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete
contra nosotros azuza sus perros nos regala una fosa en el aire
él juega con las serpientes y sueña la muerte es un Maestro de Alemania
tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamith.

Sin lugar a dudas, Paul Celan se adueñó de una lengua poética excepcional, virtuosa, subversiva y flexible. Lengua llena de connotaciones que se fueron haciendo más crípticas, cortadas y singulares como el que se pierde en el laberinto y no puede articular sonido para encontrar la salida:

Si viniera,
 si viniera un hombre
 si viniera un hombre al mundo, hoy, con
 la barba de luz de los
 patriarcas: sólo podría,
 si hablara de este
 tiempo, sólo
 podría balbucir, balbucir
 siempre siempre
 sólo sólo.


Cuentan que Paul Celan, en la noche del 19-20 de abril de 1970, se arroja al Sena desde el puente Mirabeau. Lo esperaba un río ancho y misterioso como su mundo de palabras. El primero de mayo, a unos diez kilómetros río abajo, un pescador descubrió su cadáver.
De ese modo, abandonaba el periplo terrenal el hombre del cual George Steiner afirmaba: … la escritura de Celan es a la literatura lo que el Guernica de Picasso a la plástica.
Recordemos entonces a Paul Celan. Abajo se transcriben algunos aforismos que Celan escribió entre 1947 y 1969. Fueron traducidos por José Luis Reina Palazón y aparecen en Microlitos. Aforismos y textos en prosa (Trotta) con edición crítica y comentarios de Barbara Wiedemann y Bertrand Badiou.

AFORISMOS DE CELAN
1. En la poesía no se espera la señal cuando se telefonea.
2. Aragon: un gran poeta / Éluard: un gran, gran poeta
3. Nada es más negro que la mañana luminosa del recuerdo.
4. Llama a la puerta de tu soledad y pregunta por el señor: si te abren, tú no has hablado en vano a los hombres.
5. Enseña a los peces el lenguaje de los anzuelos.
6. También piedras son flores, solo que su aroma es más fuerte.
7. Quien verdaderamente aprende a ver, se acerca a lo invisible.
8. Solo el incomprendido comprende a los otros.
9. Quien bajo la – falsa – excusa de que hay que dejar en paz a los muertos, sigue contemplando el crimen al que está vivo, ese es también un criminal. Y escarnece con ello a todos los muertos.
10. Sobre las propias ruinas se alza y tiene su esperanza el poema.
11. Quien dispone de las palabras a ese se le niega el lenguaje. El que se somete al lenguaje a ese… le encuentran también las palabras.
12. No el poema del escándalo es el escándalo. El poema es el escándalo.
13. Preguntan por qué tantos se dejaron matar sin ofrecer resistencia. No preguntan por qué había tantos asesinos y espectadores "indiferentes". Cuanto más terrible tiene que haber sido la mirada de los que estaban alrededor que la mano que daba la estocada.
14. Alemán: una lengua que no olvido. Una lengua que me olvida.
15. A los fariseos los reconoces a veces en que constantemente tienen en la boca el anti-fariseísmo. El ataque rentable. – Ser atacado, estar afectado por el que está en contra –.
16. Dios necesita heréticos… y los castiga por ello.
17. Construir casas, por encima de la desesperación. Un techo. Para eso.
18. La asociación de los expulsados de su país. Habría que fundar sin duda la asociación de los expulsados del mundo.
19. Un proverbio rumano: "De camino a Dios los santos te matan a palos".
20. La camisa de fuerza de la comodidad.
21. Quien no da al poema la fuerza de resistencia de lo inmediato no ha escrito ningún poema.
22. La verdad es revolucionaria. Eso también lo creo yo, pero cuando me sirven la cita olisqueo un poco en las comillas.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Existieron animales más grandes, atroces y peligrosos, que los Dinosaurios? La respuesta es afirmativa, pues criaturas como el Cachalote asesino, el gigantesco tiburón Megalodón, la mostruosa y feroz serpiente Titanoboa, e incluso las Aves del Terror, en diferentes épocas también tuvieron gran tamaño y peligrosidad

Titanoboa

Así llamada por su tamaño titánico y por pertenecer a la familia de las boas, vivió hace 60 millones de años, o sea al comienzo de la Era Terciaria, en el período Paleoceno, luego de la desaparición de los dinosaurios.

Fue sin dudas, la mayor serpiente registrada de todos los tiempos.Tenía una longitud de por lo menos 14 metros, habría pesado 1.200 kilogramos y su grosor,seguramente le habría impedido pasar por el espacio de una puerta normal.


Mataba a sus presas extrangulándolas y luego las tragaba enteras. Comía de todo, devorando cocodrilos y tortugas,mamíferos y aves. 

Sus fósiles fueron encontrados en una mina de carbón en Cerrejón, en la parte norte de Colombia. La reconstrucción fue un trabajo detectivesco,que duró varios años, dado que los expertos hallaron vértebras aisladas, costillas y restos dispersos

La determinación de su tamaño no fue tarea fácil,dado que una serpiente puede contar con 200 y hasta con 600 vértebras. Por eso,la estimación de su tamaño oscilaría entre 14 y 17 metros, es decir el largo de un autobús.


El ambiente en que vivió fue una exuberante selva tropical,espesa,cálida y húmeda,donde abundaban las plantas con flores,frutos, cocodrilos de varios metros de longitud corporal,tortugas y peces pulmonados de excepcional tamaño.

Se estima que para que esta culebra pudiera alcanzar estas dimensiones, la temperatura debió ser unos 2 grados Celcius más alta que en la actualidad, para poder así sostener una masa tan descomunal.Asimismo, las selvas debieron contar con una atmósfera más cargada de anhídrido carbónico que en nuestro tiempo.


Fue la Titanoboa, el superdepredador del ecosistema del Paleoceno. Los nuevos enfoques prueban que era una buena buceadora, y además una característica que la hace única  entre las serpientes: era piscívora (devoradora de peces).

La  " Serpiente Monstruo " como también ha sido llamada, desapareció del registro fósil, al cambiar las condiciones ambientales, hace unos 58 millones de años.


Grandes aves extintas

Han existido aves, ya extintas, considerablemente mayores que el avestruz de la actualidad. En el período Eoceno, hubo pingüinos en Nueva Zelanda, que medían más de dos metros de alzada, y en Nigeria existió una de las aves voladoras más grandes que poblaron la Tierra. 

Esta ave era el "Gigantornis eaglesomei", cuyas alas desplegadas,  medían más de 6 metros. Había otras, que se calcula llegaban a pesar más de una tonelada

Los restos de estas aves fabulosas, dieron lugar a historias fantásticas referentes a su tamaño. En Las mil y una noches, aparece el relato sobre el el Segundo viaje de Simbad el Marino, en el que este legendario viajero cuenta que encontró un huevo de tan inmenso tamaño, que parecía un globo inflado, puesto sin duda, por alguna ave  de colosal tamaño. 


Diatrima

Un animal de dos metros y medio de alzada es siempre imponente. Pero si a ello se agrega una cabeza de enorme proporción y un pico que parece una excavadora, entonces infunde pánico. 

Así era esta ave, llamada Diatrima, que vivió hace unos 50 millones de años. 

Naturalmente que debió ser el terror de los reptiles y mamíferos que entonces existían, y que seguramente servían de alimento al grotesco Diatrima, que los devoraba como apetitosos bocados, sin masticar, ya que esta ave no tenía dientes. 

A pesar de su constitución fuerte y pesada, esta ave colosal, no pudo adaptarse a los cambios climáticos, o tal vez fue exterminada por enemigos que no se conocen.


Lo cierto es que ha desaparecido totalmente, y de ella solamente quedan sus fósiles, que son exhibidos en los grandes museos de Historia Natural, como el de la ciudad de Nueva York y en otros centros de divulgación científica.





Fororraco

En el continente sudamericano vivió hace unos 30 millones de años, otra ave colosal, llamada Fororraco, muy parecida al Diatrima, pero algo más pequeña. 

Tenía un esqueleto más ligero que el del Diatrima, pero su cabeza y su pico eran muy similares. 

La región donde más prosperó fue lo que hoy constituye la Patagonia y Chile. Se alimentaba de los roedores que entonces existían y de las serpientes que mucho abundaban. 

Mamíferos de mediano porte y en general todo ser vivo que encontraba a su alcance, formaba parte de su dieta. 

Pese a ello, el fororraco tampoco pudo adaptarse a los cambios de clima, ni defenderse de sus enemigos y se extinguió.



Sólo quedan sus osamentas fosilizadas, a partir de las cuales, los paleoartistas han reconstituido su posible aspecto. 

Un ejemplar de esta ave reconstruido, se exhibe en el Museo de Historia Natural de Chicago, mientras que otros son expuestos en distintos Museos. 

Fue sin lugar a dudas, una de las aves más temibles que existieron en Sudamérica, hace unos 30 millones de años.

Ave del Terror


Mucho más cercano a nosotros, durante la era Terciaria o Cenozoica,( es decir de la vida nueva) aparecieron grandes aves no voladoras del tipo del avestruz, pero algunas de ellas de dimensiones verdaderamente gigantescas. 

Tal es el caso del Diatryma, que en el período Eoceno galopó  los grandes espacios abiertos del actual estado de  Wyoming, en los Estados Unidos. 

Un caso muy interesante es el del "Ave del terror", una poderosa zancuda carnívora, muy emparentada con la actual chuña real, que con su vigoroso pico de más de 30 centímetros, su talla de más de dos metros,sus poderosas garras y su velocidad de casi 70 kilómetros por hora, dominó el continente americano desde la Antártida hasta el Caribe, por espacio de decenas de millones de años. 

Descubierta en la Argentina en 1989, esta ave fósil no voladora parece haberse originado en la Antártida, desde donde pasó al continente americano cuando las dos  masas  de tierra estaban todavía comunicadas. 

Dominó estas comarcas cazando mulitas y marsupiales, antes que se desarrollaran los grandes mamíferos carnívoros. 

Lanzada a la carrera,atrapaba a su presa derribándola con el empuje de su propio cuerpo, o simplemente pisándola con sus poderosas garras.

Después, unos cuantos picotazos bastaban para destrozar el caparazón más resistente. 

Cuando se unieron América del Norte y del Sur, el  "terrorífico fororracoide", como también ha sido llamado, invadió los campos del norte del Caribe.

Sin embargo, el nuevo intercambio de formas vivientes, parece que fue fatal para el Ave del Terror.

Los marsupiales y otros mamíferos primitivos, comenzaron a ser sustituidos por otros mamíferos más fuertes y veloces llegados del hemisferio boreal, que no resultaban ser tan fáciles presas. 

Hace unos tres millones de años,(por lo tanto antes de la aparición del ser humano) el fororracoide se extinguió en el hemisferio austral. 

En cambio, en la Florida (EE.UU.) subsistió por más tiempo. Allí han sido ubicados fósiles de este animal, que datan de un millón de años.






Epiornis máximo

Esta es la mayor de todas las aves extintas de las que se tenga noticia. Se calcula que debía medir por lo menos, cuatro metros y cuarto de altura, y que pesaría más de una tonelada, esto es más que un toro.

Del Epiornis máximo, que habitó la gran isla africana de Madagascar, en el océano Índico, se han encontrado huevos enormes, de 30 centímetros de largo, con cáscara de medio centímetro de espesor. 

Al medirlos, se encontró que contenían una capacidad de 10 litros. Este hallazgo fue fortuito, dado que en curso de ciertos estudios, ajenos a este asunto, unos naturalistas franceses, observaron que los indígenas utilizaban unos receptáculos especiales para transportar líquidos. 

Al examinarlos, se percataron que se trataba de huevos de tamaño fantástico, puestos sin dudas, por  aves gigantescas, ya extinguidas.

Con mucho trabajo lograron adquirir algunos de estos huevos, que fueron enviados al Museo de Historia Natural de París.





El Leviathán melvillei

Leviathan Melvillei, es el nombre que los expertos han elegido para designar a este gigantesco y  monstruoso cachalote.


 Lo han escogido por la palabra hebrea que hace referencia al gran monstruo marino señalado en la Biblia, y por otro lado por Herman Melville, autor de Moby Dick. 

La fiereza de este depredador acuático, a juzgar por su dentadura, hace pensar en la historia que sirvió a Melville para crear su famosa novela. 

El monstruoso protagonista de fantásticos relatos, ha sido encontrado en forma de un fósil perteneciente a un antecesor gigantesco de los actuales cachalotes. 

Lo encontraron en noviembre de 2008, en las costas del sur del Perú, en el desierto de Ica, lugar azotado por fuertes vientos y sujeto a una fuerte erosión. 

El cráneo mide 3 metros de largo. Pertenece a un gran cachalote devorador,de 13 a 17 metros de longitud corporal.


Cada diente tiene un diámetro de 12 centímetros y mide más de 36 centímetros de largo.

Al parecer, devoraba ballenas desdentadas. El alto valor calórico de su grasa, satisfacía las necesidades nutricionales del gigante.

La gran diversidad de ballenas en esos tiempos, habría favorecido el enorme tamaño que caracterizó a este cachalote asesino, ubicado en la cúspide de la pirámide alimenticia de los mares del período Mioceno ( entre 23 y 5 millones de años atrás).

Su diversidad declinó durante el pasaje del Mioceno al Plioceno, hace 5 millones de años, cuando los últimos cachalotes con 2 filas de dientes se extinguieron.

El enfriamiento del clima, en el Mioceno tardío, acabó con los monstruosos seres como el " Leviathán ", mientras que el linaje de los cachalotes logró sobrevivir con un menú diferente, sustentado en el consumo de calamares. 

Como curiosidad diremos que en los mismos estratos rocosos, se encontraron restos fósiles del "tiburón gigante" (Carcharocles megalodón) lo cual sugiere la posibilidad que ambos "monstruos" convivieran en el mismo ambiente, devorando con avidez a los grandes vertebrados marinos.


Se sugiere consultar el artículo referido al Tiburón Megalodón.

Galería de imágenes








Agradecimiento y cierre:

Destacamos la invalorable colaboración de los ingenieros Juan Carlos Anselmi Elissalde y Aulo Fernando García Texeira en las ilustraciones que engalanan este artículo.

Se aclara además que todos los artículos de este sitio digital de autoría del suscrito Carlos Brunetto, tienen por objetivo principal el empoderamiento de las actividades educativas y de divulgación cultural, así que un importante esfuerzo ha sido hecho para presentar conceptos, descubrimientos, teorías, y conclusiones técnicas y socio-políticas, sin utilizar un rebuscado vocabulario propio de especialistas, y tratando de presentar las ideas con el mayor rigor posible aunque siempre buscando sencillez y fácil comprensión.

Esperando que este contenido haya sido de utilidad y agrado para los benévolos ciberlectores, como es habitual Brunetto se despide de todos con un fuerte abrazo, y hasta la próxima entrega.

Artículos de similar temática que se recomienda consultar:

* (309) Superdepredadores prehistóricos: El Megalodón, el tiburón más grande de todos los tiempos, y las temibles ballenas dentadas, integrantes de la fauna sorprendente de la era Terciaria